LoginRSS 2.0 Feed

lunes, 17 de abril de 2006

Hace un par de días pasé un momento por  Isla Canela: Es un “resort”  de vacaciones, un pueblo artificial donde todo el mundo debe ir en bañador y chanclas, todo el mundo debe comer en un chiringuito y jugar una partidita de tenis o de paddle. Y por supuesto, tomar el sol sobre una tumbona o en una toalla.


 

En los periódicos aparecen anuncios de Calidona, una cadena de campos de golf en la región de Murcia. Parece ser que en “El Mundo Feliz” que estamos viviendo ya, los “betas” ingleses  deben jugar al golf cuando se jubilan: Los empresarios murcianos reconocen ese deber y, por consiguiente, ofrecen chalets con campos de golf adosados.

 

Para muchos trabajos científicos se exige escribir en WordTM. El WordTM solo permite escribir exactamente de la misma manera que otros miles de autores: Los gritos de desesperación que se escuchan en los laboratorios cuando es preciso enviar un trabajo a publicar según una plantilla que impide cualquier originalidad hay que oirlos para creerlos.

 

La magia es, esencialmente, uniforme: Si alguien cambia una única palabra del rito, del encantamiento, éste deja de funcionar. Si alguien cambia algo de la plantilla, el documento no se puede escribir.

 

Centros de veraneo, procesadores de texto y ritos mágicos están hechos para el ser humano sin originalidad, para lo que se llama “masa”, para todos aquellos que no pueden o no quieren crear, aunque sea crear un pequeño jardín con su marca personal. Aunque  conquistamos la libertad para ser cada uno distinto de los demás, hemos elegido la uniformidad del esclavo.  El mundo feliz de Huxley esta ya aquí. Hay betas y hay gammas. Y por supuesto hay alfas: Roca, Marbella y su Ayuntamiento. Y otros muchos.

 

Aparte del horror del mundo feliz, los centros de veraneo, los procesadores de texto, los ritos mágicos, tienen la inmensa desgracia de ser inmensamente aburridos. Frente a la inmensa variedad del “Clave bien templado” de Bach aparece la agotadora repetición clónica de la música dance, incluso del  rock, donde los bajos son eternamente iguales a si mismos,  sin variación alguna. Frente a excursiones por diferentes montañas, visitas a diferentes países, los centros de veraneo son eternamente iguales a si mismos en todos sus detalles, desde las muchachas que llevan todas los mismos pareos hasta los muchachos todos con la mismas motos de agua haciendo todos los mismos ruidos.

 

La ciencia es inmensamente variada, es eternamente cambiante. Hasta las leyes más fijas se cambian de vez en cuando y todos los días se descubren nuevas formas de vida, nuevas resonancias subnucleares que se bautizan como partículas: La ciencia es una partitura de Bach frente a la magia, que es una eterna música dance con tres compases en los bajos repetidos durante una noche entera.

 

La ciencia, el arte, la inteligencia son entretenidas bellas, liberadoras. Veraneos, rollos juveniles, magias, son agotadoras por lo repetitivas, son, en su esencia, feas, son esclavizantes, esclavizantes en el sentido de que el esclavo hace siempre lo mismo, tiene prohibido innovar. Son el mundo feliz.

 

Cuando llegó la revolución francesa un aire de alegría recorrió Europa y América: Ya no tenía uno que seguir los dictados del señor feudal, podía cada uno hacer lo que mejor le apeteciera.  ¿Adonde hemos llegado?

6:27 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (9)