Leo en los periódicos tres noticias que me preocupan:
La primera es la más importante: La insensibilidad española a un problema horrible.
Acabamos de conmemorar la matanza de los trenes de atocha: Murieron 180 personas. Uno puede tener miedo de coger el tren todas las mañanas. Se han hecho parques con cruces, homenajes, flores en la estación, artículos sin cuento.
Hoy voy a coger el coche, como todas las mañanas para acercarme a la universidad. Lo voy a coger porque en coche y con atascos tardo 50 minutos, y con transporte público, dos horas. Pero al cogerlo se que la probabilidad de que muera es alta: En 5 fines de semana mueren en España más personas que en la matanza de Atocha. Pero nadie pone cruces, ni hace homenajes, ni escribe artículos sobre ello. ¿Que tiene el tráfico para que se lo trate con tal indiferencia? Las cifras son sencillamente la fría estadística de cada lunes. Pero detrás de las cifras hay sufrimiento por la muerte y familias deshechas cando alguien de ellas queda paralítico.
Y sin embargo sería razonablemente fácil disminuir esa sangría. Hoy tenemos los medios para controlar desde satélite la velocidad de cada coche, impidiendo que en cada tramo de carretera sobrepase la velocidad marcada. Hoy podemos instalar en cada coche un detector de alcohol de forma que el coche no arranque si el conductor no da negativo en la prueba.
Como otras muchas cosas, los gobiernos, de cualquier signo pasan de ello.
Otra noticia habla de que, ¡menos mal! España va a la cola de la compra de las tanquetas denominadas 4x4. Pero el que escribe la noticia se lamenta de ello. ¿Qué clase de locura invade al ser humano? ¿Para que se necesitan las tanquetas en un mundo supercivilizado? ¿Para emitir el triple de CO2 que sin ellas?
La tercera habla del mantenimiento de la inmensa estupidez circense de unos señores generando CO2, no para ir a su trabajo, no para arrastrar a casa unos kilos de compra o para llevar enfermos a los hospitales. Generando CO2 para demostrar que cada uno de ellos puede generar más CO2 que el otro dando vueltas como osos enjaulados en un circuito de asfalto, demostrando.... ¿qué demuestran? La inmensa estupidez humana que derrocha dinero en algo sin valor. Me dicen los que esto leen que se derrocha energía en otras muchas cosas: ¿Cómo negarlo? Pero ¿Hay alguna más inútil que la fórmula 1, dejando aparte el destripamiento actual de Madrid? Hasta el señor que ha dado la vuelta al mundo en un avión en solitario lo ha hecho con poco combustible, no derrochando gasolina a mantas. Quizá otra estupidez similar a la de los circuitos es el derroche de energía para llevar a un millonario a una estación semi-espacial. Hay locuras mil.
El ser humano vive con los ojos cerrados a la realidad. Cervantes nos lo contó magistralmente: El ser humano es un Quijote que ve princesas en las chicas de pueblo, ejércitos en los rebaños de ovejas y gigantes en los molinos. Cervantes nos devuelve a la realidad, y esa es su inmensa aportación: Que describe la locura humana que sigue hasta nuestros tiempos.
El ser humano ve aventura en los viajes de fin de semana, se considera un gran explorador al conducir un 4x4 y se imagina un dios del volante viendo desde el sillón de su piso a unos locos dando vueltas a un circuito. La realidad es más prosaica y sin embargo es más bella. El viaje a las Fallas es una aventura cansada en la que solo se consigue beber alcohol, pero se puede ir a las montañas de Valencia en tren y disfrutar del paisaje desértico, que también tiene grandeza. El 4x4 no sirve para nada, pero uno puede atravesar ríos a pie y subir laderas de 60% de pendiente con sus propias piernas, y en vez de sentirse un héroe viendo a los payasos de la fórmula 1 puede tratar de escribir sus reflexiones sobre la vida para que los demás aprendamos de ellas.
Hay belleza en la naturaleza, hay grandeza en la vida sin necesidad de atacar rebaños de ovejas con una lanza a lomos de un mal rocín.