Escribe el premio Nobel Frank Wilczek en el Physics Today de Enero 2006 sobre las relaciones místicas entre las distintas constantes de la física.
En la época de la edad media cristiana se desarrolló una corriente mística en el judaísmo, que atribuía significados ocultos a las combinaciones de letras (y de ahí a los números que de ellas se derivan en hebreo) de los escritos de la Biblia: Se suponía que ésta tenía dos significados. Uno, el aparente, estaba abierto a todo el que pudiese leerla. El otro era solo para iniciados, que conseguían conocer el secreto del universo mediante las combinaciones de esos números. Era la cábala.
En Physics Today Wilczek nos habla del misterio de la relación entre la escala de las masas de la interacción fuerte y de la escala de Planck (por cierto, que el mismo Wilczek, en otras columnas de Physics Today rechaza el mismo concepto de -masa- que aquí analiza). Aquella relación da un número del orden de 10^(-29). Un número muy pequeño. Se asombra Wilczek de nuevo de la pequeñez de la fuerza gravitatoria frente a la fuerza "fuerte" ¿Y qué? ¿Tienen las cosas en la naturaleza que ser similares? ¿Necesitamos una única ley o podemos aceptar y vivir tranquilos con 3 leyes distintas?
Habla de que la -masa- del electrón -surge- de su acoplo con un condensado, que como el éter del siglo XIX, está presente en todo el universo y dentro de todos nosotros, pero es tan sutil que lo atravesamos sin sentirlo. ¿Como puede una masa "surgir"? La idea es que existe, de nuevo, el éter (el condensado de Higgs) , al cual se acoplan las partículas (que no tienen masa, pero que existen, antes de ese acoplo). Según esta nueva teoría del éter, las diferentes masas derivan de diferentes acoplos. Pero la pregunta es la misma. Si nos intriga la diferencia de masas, ¿por que no nos puede intrigar la diferencia de acoplos? Es esto similar a la explicación de la gravedad. No es que las masas se atraigan unas a otras. Es que unas masas curvan el espacio y el resto de las masas se deslizan por superficies curvas. La intriga es la misma: Yo no entiendo mejor el por qué deben las masas curvar el espacio que por qué se deben atraer entre sí. La segunda interpretación es física, la primera geométrica. Quizá un matemático como Wilczek se sienta más cómodo con la geometría, pero un físico es posible que se sienta más cómodo con las fuerzas.
Sigue Wilczek con análisis cabalísticos: Describe una matriz M de masa, cuyos elementos están distribuidos esencialmente al azar, sin esquema aparente. Lo mismo que las letras hebreas de la Torah están distribuidas sin orden aparente, pero la cábala intenta encontrar significado a ese caos, Wilczek quiere encontrar significado al caos de la matriz M.
Se pregunta Wilczek cómo generar números grandes o pequeños. La respuesta es evidente: Si hacemos factoriales tenemos números gigantescos, y si los invertimos, números pequeñísimos. Si jugamos al juego del ajedrez: 1 semilla por el el primer cuadro, 2 por el segundo, 4 por el tercero, cuando llegamos al cuadro 64 tenemos un número substancial de semillas. Mucho más al imaginar el mismo juego en un ajedrez tridimensional. Crear y jugar con números es muy sencillo.
¿Cual sería otro enfoque posible de la física? Quizá el de Galileo: Aceptar la realidad. Volver a ver que es la Tierra la que gira en torno al Sol. Aceptar que la Torah describe, con distorsiones, las leyendas de una serie de pueblos que vivieron en la zona de la actual Palestina, y que no es nada más que la realidad que leemos: Que no tiene nada dentro, ningún mensaje oculto. Aceptar que la naturaleza es la que vemos (y la que podemos ir descubriendo con los experimentos) y que no tiene ningún mensaje oculto: Que no existe una única fuerza que engloba a las cuatro conocidas, que no hay fluidos o condensados misteriosos, de rigidez gigantesca pero inmensamente sutiles, que permean todo el universo pero que son indetectables. Que no hay universos que se entrecruzan con el nuestro y que por definición no podemos ver. Que de la nada no surgen partículas por generación espontánea.
Podemos volver a la racionalidad galileana y tratar de resolver los problemas que hemos ido dejando aparcados: La mecánica cuántica, la mecánica clásica de muchas partículas de masas similares, el movimiento de los fluidos, las olas del mar, la dinámica nuclear.
Podemos abandonar la cábala.