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jueves, 09 de febrero de 2006

¡No hay como un científico para reconocer la realidad! El Secretario de Estado de Educación, un magnífico científico,  ha reconocido que la juventud dura ahora hasta al menos los 25 años y que a los 18 los jóvenes son, realmente, estudiantes de bachillerato.


 

Por fin se ha impuesto la cordura y de nuevo vuelve el bachillerato, ahora especializado: Las carreras "universitarias" empezarán con 3 años teóricos y 1 de reválida. Si los alumnos comienzan a los 18 años, acabarán ese bachillerato extendido a los 22 o 23 años. Luego podrán, si quieren, realizar sus estudios realmente universitarios.

 

Las carreras serán de tres años de enseñanza y un año de reválida. Elijamos una carrera al azar, por ejemplo, física. En tres años, ¿qué puede aprender un jóven? Puede llegar hasta las leyes de Maxwell, un poco de óptica, algo de termodinámica reversible, y las bases de la mecánica cuántica: Lo que se sabía en los años 30 del siglo pasado.

 

Si desea ser especialista en física, y  no montador de aparatos eléctricos, necesitará hacer, no uno, sino varios masters, (¿a qué precio?) para completar al menos otros 3 años. Es decir: Acabará su carrera con 25 años.

 

Es lógico. Los humanos ya no nos morimos hasta pasados los 75, y ya no cabemos en los paises.  Es lo normal: 1/3 de la vida de estudiante, 1/3 produciendo, y 1/3 aburrido como un hongo esperando, ¿esperando qué?

 

Enhorabuena al MEC: La ciencia es reconocer la realidad.  

16:47 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (14)

Siguiendo con la idea de las viejas doctrinas que nos gobiernan, y que tan difícil hacen que avance el cuidado del Medio Ambiente, tenemos el problema de que aun muchas personas asumen como propias las bases de lo que los anglosajones denominan la "Dismal Science", la economía, que según muchos autores se ocupa de cómo repartir la escasez.


 

Es una reliquia del siglo XVIII, cuando fue escrita la obra fundacional de esa ciencia. En aquellos momentos se asumía que la naturaleza, el ser humano y la sociedad eran algo estático, que la riqueza estaba dada ( y no se podía relacionar con la energía, pues el concepto se creó en la segunda mitad del siglo XIX) y que lo único que se podía hacer era repartir esa escasez. Incluso Marx siguió esa filosofía subyacente, e incluso hoy en los ministerios de economía del planeta se cree en ella.

 

Hoy aun siguen en el aire muchos de esos conceptos erróneos. Se considera economía la fuerza  humana de trabajo, las bolsas, los juegos malabares con el dinero.

 

Pero esas ideas subyacentes son a todas luces falsas. La riqueza es -esencialmente- la energía disponible y el capital es la energía potencial. La energía se puede capturar en cantidades arbitrarias, siempre sometidas a la ley de crecimiento de entropía, que es algo distinto.

 

Se pone muchas veces el ejemplo de que, por ejemplo, el aire no es un bien económico, pues es abundante, mientras que si lo son los diamantes, pues son escasos. La descripción es casi correcta (hoy el aire tiene problemas) pero no sirve casi de nada. Los diamantes pueden tener un enorme precio, pues exigen una enorme energía para extraerlos de las minas, pero no afectan a la economía, ya que representan una cantidad ínfima en los intercambios económicos.

 

La fuerza de trabajo es de nuevo energía: Energía para darle de comer, energía para moverla, energía para realizar trabajo (que es esencialmente y por definición, energía).

 

Puesto que la riqueza, es decir, la energía, no está dada en cantidades limitadas, sino que se puede capturar sin límite apreciable, necesitamos una nueva filosofía que considere que la tarea de la economía no es administrar la escasez, sin hacerla desaparecer, crear riqueza.

 

Hoy lo que nos debe preocupar, la preocupación económica no es la energía, sino la entropía. 

 

¿A que estamos esperando?

7:14 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (1)