Bueno, estamos acabando Enero y, al menos en este año la sequía no es un tema a tocar en medio del caliente agosto. Las sequías han sido endémicas en España, ya que la península está al sur de la trayectoria del chorro polar que corresponde a temperaturas razonablemente bajas del Polo Norte.
Pero hoy la temperatura del Polo Norte es bastante más alta de lo que ha sido desde al menos hace 2000 años, y con seguridad más alta de lo que ha sido hace 50 años. La causa de ésto es la retención de la radiación infrarroja que emite constantemente el planeta, radiación que queda en la atmósfera en vez de salir hacia el espacio. Puesto que la temperatura del polo es mayor hoy que hace 50 años la trayectoria media del chorro polar se ha desplazado unos 500 km hacia el norte. Eso quiere decir que de las 20 borrascas que entraban de manera "normal" en la península, estos años solo entran 10,
y que si en los años secos entraban 10, ahora en los años secos entran 5.
De vez en cuando lloramos amargamente cuando por nuestra imprudencia ocurre alguna calamidad.
Pero llorar no arregla las cosas.
Tenemos que dejar de emitir CO2, y dejar de hacerlo ya. ¿Cual es el problema para dejar de hacerlo? El problema es esencialmente psicológico. Es el agarrarse a la inercia y querer hacer lo que siempre se ha hecho.
Ante los problemas nuevos, la sociedad suele insistir en soluciones viejas. Estos días se ha dicho que la producción de coches ha caído en España en el 2005. Cuando oímos ésto podemos tener dos reacciones: La que escuché ayer en la radio era de preocupación: Hay gente que se puede quedar en el paro, es un problema.
Para mí era una noticia alegre: Hay menos coches que contaminan el ambiente, y en cuanto a los trabajadores, ¿cual es la dificultad de que aprendan otras técnicas y trabajen en otra cosa?
La sociedad se horroriza de que las minas de carbón ya no sean necesarias, de que no haya pedidos de barcos, de que las fábricas de coches tengan dificultades. Pero nunca ven la oportunidad en la dificultad. Si ya no podemos seguir extrayendo carbón, podemos producir hornos solares. Si los mecánicos soldadores de los astilleros no pueden montar más barcos, pueden siempre montar gasoductos. ¿Por qué debemos tener siempre las mismas industrias, las mismas fábricas, las mismas ocupaciones? Es cómodo hacerlo, pero no es indispensable. Las economías dinámicas permiten a las personas cambiar de empleo, cambiar de vivienda, de lugar de residencia y de trabajo.
Solo una sociedad paralizada, que no puede mudarse de ciudad, que no concibe reciclar su formación, que no puede cambiar de vivienda porque está entrampada durante 40 años, solo una sociedad artrítica se asusta de esas noticias.
Una sociedad joven, con ánimo, que sube las escaleras de dos en dos, que no se achanta ante nada es una sociedad que avanza, que encuentra empleo, que consigue soluciones nuevas ante los retos constantes.
Tenemos sequía. Podemos combatirla y prevenirla. O podemos echarnos a llorar. ¿Qué elegimos?