Enviado el sábado, 28 de enero de 2006 7:23
Estos días estamos en un debate sobre las carreteras de Madrid. Parece ser que es necesario taladrar 30 kilómetros de túnel para cerrar la M50.
¡Qué así sea! Pero quizá debíamos utilizar, antes de meternos en ello, el método científico, la más pura empiria, que es, sencillamente, abrir los ojos a la realidad del mundo, que es decir: "¡Pero, Mamá, si el Emperador no lleva ropas!".
Madrid tiene la M30: Un atasco permanente. Madrid construyó la M40 con 4 carriles por sentido. Cuando uno pone la radio de tráfico, desde las 6 hasta las 10 de la mañana, y desde las 18 hasta las 22 horas, los partes, en Madrid, son: "Atasco de 15 km en el norte de la M40, atasco de 20 km en el sur de la M40".
La más pura empiria nos dice que cuando esté construida la M50, la radio de tráfico nos dirá: "Atasco de 30km en la parte norte de la M50, de las 6 a las 10 de la mañana, atasco de 30 km en la parte sur de la M50, de las 18 a las 22 horas". No existe ninguna razón para suponer que no se repetirá en el número 50 lo que ya ha pasado en los números 30 y 40.
Entonces ¿Por qué hacerla? ¿Por que taladrar el monte de El Pardo?
¿Existen otras soluciones? Es seguro que sí. Las soluciones pasan por aceptar que vivimos en el siglo XXI, y que no es imprescindible seguir eternamente utilizando las mismas viejas, caducas soluciones del siglo XX.
Se puede preguntar, investigar, se pueden hacer modelos, físicos, matemáticos, urbanísticos, ecológicos. Se puede avanzar.
Pero no es de recibo, si uno ha topado con una piedra, seguir tratando de atravesarla a base de topetazos.