Una noticia de ayer fué importante: Cada vez hay más indicios el calentamiento del planeta.
Hoy aparece otra interesante noticia: El gobierno de España subvenciona anualmente el cine. Este año solo 13 películas españolas han vendido más de un millón de euros y
el gobierno ha dado 80 millones para el cine. Es decir que el cine español vive de los impuestos de los españoles, incluidos los que no eligen esas películas, en vez de del dinero de aquellos que sí quieren pagarlas.
El coste de la M30 y otras diversas obras públicas en Madrid se ha estimado en algunos miles de millones de euros, del dinero tanto de aquellos que quieren las obras como del dinero de aquellos que preferirían que se subvencionaran los techos solares, por ejemplo.
El IDAE, el instituto para el ahorro y la eficiencia energética, ha tenido en el 2005 un presupuesto de 50 millones de euros, agotado antes de que hubiese pasado el mes de Enero.
Cuando en los siglos XVI y XVII llegaba a España la plata de Bolivia y de Zacatecas, el dinero se empleaba en bienes raíces, palacios y guerras.
Los holandeses empleaban el dinero que conseguían de los barcos y colonias españolas en construir más barcos con que seguir aumentando su comercio.
El problema de invertir en cosas tan necesarias como el cine, los jardines sobre el Manzanares, los túneles (atascados) bajo las glorietas, y obras similares, es que, una vez acabada la inversión, ni películas, ni jardines, ni túneles metropolitanos generan dinero: No producen energía.
Si una persona invierte en un huerto de lechugas, las lechugas capturan la energía del sol y la entregan a los seres humanos para que se mantengan en vida: Al emplear energía (dinero) en crear energía se mantiene el ciclo económico.
La diferencia está entre la estática y la dinámica: Entre el "tener" y el "hacer".
Hay teorías que insisten en que es preciso repartir la riqueza. Pero para repartir algo hay que generarlo constantemente. Hoy la teoría de la generación de riqueza está en desuso: Se supone que la riqueza existe, y se puede emplear en gastos que no generan nueva riqueza.
Necesitamos hornos solares, centrales solares, techos solares. Necesitamos capturar constantemente la energía que viene del Sol. Necesitamos la dinámica antes que la estática. Si , al quemar el carbono, seguimos derrochando la energía almacenada, destruiremos nuestro hábitat lo mismo que los españoles del XVII destruyeron el suyo. Ellos mediante las guerras, nosotros calentando el planeta.
Lo interesante de combatir esa destrucción, ese cambio climático, es que en el proceso volvemos a generar riqueza, es que en ese proceso conservamos nuestra posibilidad de vida y al tiempo nos hacemos ricos, ricos en realidad: Ricos en energía nueva día a día, en vez de cada vez más pobres al consumir la energía almacenada.
Es hacer dinero en vez de gastar los ahorros.
¿A qué estamos esperando?