Enviado el miércoles, 14 de diciembre de 2005 3:49
Las noticias de Montreal son asombrosas. Los ecologistas están contentos con los resultados de la reunión, y el moderador, el ministro de Medio Ambiente canadiense, echa flores a España por su comportamiento respecto al clima y al Protocolo de Kyoto.
¿Qué se ha conseguido en Montreal? Esencialmente, palabras. El mejor resultado de la "cumbre" han sido las flores que todos se han echado unos a otros. Pero, ¿hay algún resultado concreto?
El clima no puede esperar. Los resultados de los modelos indican todos que nos acercamos, deprisa, hacia un punto sin retorno. Pero no hacemos nada para combatir ese cambio. No hay más que ver las imágenes diarias de los atascos en las grandes ciudades: Cuando observemos los coches lanzando humo, veamos el CO2 que sale a la atmósfera.
En España, todo son buenas palabras. Pero no se ven centrales solares en construcción, no se ven coches de hidrógeno circulando por las calles, salvo algunos autobuses que usan hidrógeno que ha lanzado CO2 a la atmósfera cuando ha sido producido.
Y sin embargo, ¡sería tan fácil! El Estado español tiene dinero, puesto que son diarias las noticias de las subvenciones concedidas a muy distintos colectivos. Tiene dinero, pues anunció, en Junio, un plan nacional de infraestructuras dotado con 248.892 millones de euros.
Pero no se ha visto, hasta ahora, ningún Plan Nacional de Energía con al menos, la mitad de esa cantidad. ¿Es tan inmensamente difícil destinar a energía solar la mitad de lo que se destina a carreteras y trenes?
La cumbre de Montreal han sido palabras. Nos creeremos que los gobiernos, y que el Gobierno Español, en su conjunto de ministerios, hacen algo contra el cambio climático, cuando veamos no solo la noticia de que invertirá 100.000 millones en los próximos 5 años en energías renovables, sino que cuando viajemos por España veamos crecer los parques solares, los parques eólicos, veamos crecer los bosques y veamos placas fotovoltaicas en los tejados de las casas y entre los olivos de los campos.
Entonces podremos echar las campanas al vuelo. Mientras tanto, palabras.