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viernes, 25 de noviembre de 2005

Una noticia de Yahoo me llama la atención: Las "mega-iglesias" se llenan en los EEUU. En el artículo se señala que los predicadores que han organizado esos mega-centros de culto quieren dar a los que asisten un "sentido a sus vidas".

 


La ciencia no atrae multitudes, al menos no lo hace ahora, aunque en el siglo XIX atraía a más gente de lo consigue hoy.  Los libros, las películas que venden, venden ilusión. Las personas que van a las "mega - iglesias" van ilusionadas.

 

Pero ilusión es lo que hacen los ilusionistas. Dice la Real Academia de la Lengua que ilusión es un "concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugerido por la imaginación o causado por engaño de los sentidos".

 

La ciencia no es la realidad, pero al menos es una búsqueda de la realidad. La ciencia, los libros de ciencia, los programas de ciencia, tienen una atracción limitada frente a la ilusión, los libros de magia, los programas de promoción personal falsa.

 

Parte del encanto de la ciencia es que sus promesas se cumplen, mientras que las promesas de los ilusionistas se revelan falsas de manera constante a lo largo de la historia. Otros encantos de la ciencia son su universalidad, la ausencia de dogmas, la posibilidad de corregir sus afirmaciones, y su utilidad práctica.

 

Las ilusiones predican un evangelio de paz, ayuda y caridad, pero la historia de las ilusiones es una historia de guerras sin cuento, rebeliones, cismas, inquisiciones y luchas por el poder. Pero a pesar de esta historia, las ilusiones continúan atrayendo gente en grandes masas.

 

El problema es que la realidad es dura, y la ilusión es,...., "ilusión". La realidad es la muerte, y la ilusión es la vida eterna. Pero es una ilusión egoísta, si cabe, pues la "salvación" es siempre individual.

 

La ciencia nos da otro mensaje: Es un mensaje comunal. Somos todos parte de un inmenso conjunto que no muere: la familia, de abuelos, padres a hijos, nietos,....  . Somos parte de la vida en la Tierra y parte del Universo. La realidad es, en muchos sentidos, más bella que el engaño: ¿Qué hay más bello que sentirse herederos de nuestros antepasados y dejar un mundo mejor para nuestros descendientes?

 

El mensaje de la ilusión es que nada importa de este mundo, pues la vida real esta en otro mundo de ilusión.

 

Pero el ser humano busca, siempre, esa ilusión, despreciando la maravillosa realidad que tiene ante sus ojos.

8:32 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (6)