Enviado el domingo, 04 de septiembre de 2005 7:41
Me pregunto ¿Qué es la ciencia? ¿Podemos vivir sin el enorme esfuerzo que representa hacer ciencia?
El viernes estuve en una boda celebrada en un oasis del desierto que rodea Chinchón. Volviendo a Madrid a las 12 de la noche, se ve la ciudad llena de luces y se puede pensar en esa ciudad hace 200 años. En aquella época no había luz. No había coches, no teníamos casi energía, no podíamos hablar por teléfono, no ........... Era otra vida absolutamente distinta. Probablemente igual de feliz, pero otra vida.
¿De que depende a vida actual?
Esta vida nuestra no es una casualidad cósmica, no es un resultado del azar. Es el resultado de miles de millones de horas de trabajo, de la imaginación maravillosa de algunas personas que dedicaron su vida a preguntarse "¿Qué es eso?", "¿Cómo vuelan las golondrinas?", "¿Por qué su vuelo es distinto del de las águilas?"
La reacción normal del ser humano es el fatalismo, un fatalismo que incluso forma el núcleo de muchas religiones: "Es así porque así Dios lo quiere". Forma el núcleo de la política: Vemos a un señor sonriente en la pantalla, cuando un bosque arde sin control, diciendo "Todo está controlado", y mucha gente acepta esa inexactitud, pues el bosque se apaga cuando ya no hay más árboles que quemar.
La ciencia es la actitud contraria ante la vida. Es no aceptar lo habitual por habitual, es no aceptar lo que te dicen porque te lo dicen. Es buscar la realidad, buscar pruebas de todo los que ves, oyes, sientes. La ciencia es la pregunta, no la solución.
Vajando desde Chinchón a Madrid pensaba yo en la masa de jóvenes que estaban dando vueltas por la megápolis, ocupados de la fiesta y el botellón. Muchas de esas personas dan por supuesta la civilización donde viven. Y no solo ellos. Para muchas personas el mundo es como es porque "así es el mundo". Cuando a una persona, ya mayor, le hacen un escaner con un
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¿Qué es?