Enviado el sábado, 03 de septiembre de 2005 22:00
Los problemas ambientales derivan de la necesidad de energía.¿Qué energía necesitamos, que energía queremos?
Este blog de medio ambiente y ciencia hablará esencialmente de tres cosas, que iré desarrollando como leit-motiv a lo largo de su duración: El medio ambiente, la ciencia y la energía.
La ciencia es preguntarse constantemente por todo lo que nos rodea. En ese sentido es algo muy molesto para las personas que quieren esencialmente seguridad en la vida y para otras personas a quienes molesta que los seres humanos se cuestionen aquello que ellas afirman.
La segunda cosa que trataré es el ambiente en el que desarrollamos nuestra vida: El medio ambiente. Este medio ambiente no son las ballenas de los mares árticos, ni el lince de Doñama, con serlo. El medio ambiente es esencialmente nuestro suelo, que está desapareciendo, nuestros bosques, que se queman, nuestra agua, que se evapora. Es el ruido que padecemos en las ciudades, los atascos que generan emisiones gigantescas de CO2. Es nuestra vida.
Esta vida es la búsqueda constante de energía. Si en uno de los maravillosos pueblos de nuestra geografía desayunamos un día al amanecer al aire libre, veremos como las golondrinas, aviones y vencejos se afanan en vuelos acrobáticos sin fin para capturar energía en forma de insectos voladores. Nosotros no hacemos, casi, otra cosa en nuestras vidas que buscar esa energía, o el dinero, como habitualmente la llamamos.
Aunque en los libros de historia se suele hablar de la "revolución industrial" del siglo XIX como la causante del enorme bienestar que disfrutamos hoy, la verdadera revolución fué energética: Durante el siglo XIX se pusieron en explotación sistemática los yacimientos de carbón y petróleo, la energía fósil de la fotosíntesis de hace 400 millones de años.
La fotosíntesis de entonces, y la de ahora, tiene un rendimiento del 6% mientras crecen las plantas, y de un 2% en media anual, pues las plantas solo crece
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