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domingo, 23 de agosto de 2009

En la pasada entrada analizamos las necesidades de investigadores en matemáticas, centrándonos en los postoctorales; vamos ahora a dedicarle esta entrada a los investigadores predoctorales, los Pavones (o Pedritos, Negredos, etc.) que constituyen otro pilar esencial en el sistema.



"¡Ojalá caiga usted en un buen laboratorio!" (Julio Rey Pastor)


Como se comentaba en la anterior entrada, el aumento de recursos humanos es una prioridad del sistema de ciencia y tecnología español para paliar la falta de investigadores (respecto a las medias por habitante de los países más desarrollados).

 

Los instrumentos para lograrlo son:

·       Internos, basados en la formación de jóvenes investigadores.

·       Externos, mediante programas de captación internacional de investigadores postdoctorales, como los Programas Juan de la Cierva y Ramón y Cajal.

·       Faltan programas nacionales de captación de investigadores senior a excepción de los puestos en marcha en algunas Comunidades Autónomas.

 

Vamos a centrarnos en los instrumentos internos, en el Reclutamiento de estudiantes predoctorales, que son esencialmente los siguientes:

·       Becas-contratos predoctorales:

o   Formación de Personal Investigador (FPI), que están vinculadas a proyectos (grupos) de investigación que previamente han sido seleccionados. Habitualmente solo los proyectos mejor valorados son los adjudicatarios de estas becas.

o   Formación de Personal Investigador (FPU), también vinculadas a grupos (proyectos), aunque se tiene más en cuenta (explícitamente) el expediente y el CV del candidato y tiene menos peso el grupo

·       Otras becas (autonómicas, fundaciones, CSIC).

 

Uno de los aspectos claves es la formación predoctoral, que es mixta, vinculada por una parte a los Programas de Doctorado que seguirán los becarios, y por otra, a la formación conseguida en el propio grupo en el que se integra el becario.

 

“Todo lo bueno ya lo han pensado antes otros: sin embargo, debemos intentar nuevamente pensar en ello.” (Joahann Wolfgang von Goethe)


La formación previa en la Secundaria y el grado, son dos variables que probablemente merecerían un análsis particular en el objetivo de poder contar con buenos candidatos, y habría que acuñar  el término Educación+Investigación+Desarrollo+Innovación (en próximas entradas hablaremos de cómo se trabaja esta suma en los Estados Unidos). De hecho, estas primeras etapas educativas son esenciales, especialmente en matemáticas, para conseguir una buena formación inicial y para despertar las vocaciones. Con una Educación Secundaria con gravísimos problemas en matemáticas y unos grados que afrontan la nueva estructura de Bolonia, la situación se nos antoja preocupante.

 

Hablando ya tras el grado, cada una de estas etapas formativas de un investigador predoctoral (programa de doctorado+formación en el grupo) presenta su propia problemática. Aquí citamos algunas:

·       No existe una vinculación directa entre las becas-contratos predoctorales y los programas de doctorado.

·       No existen apenas programas internacionales de doctorado que sean capaces de atraer a estudiantes extranjeros, lo que reduce los potenciales estudiantes a la cantera nacional (más bien, local).

·       El alargamiento del Bachillerato (fruto en gran medidad de garantizar una educación secundaria obligatoria hasta los 16 años) provoca que se llegue a defender una tesis doctoral con una edad demasiado avanzada (si se compara con los Estados Unidos, por ejemplo, donde podemos encontrarnos doctores con 19 o 20 años).

·       Existe una clara descoordinación entre convocatorias (FPI, FPU, CCAA, CSIC, Fundaciones).

 

Uno de los temas más interesantes para la formación de investigadores predoctorales son los contactos internacionales que estas becas facilitan, con estancias de 2 a 4 o 6 meses en el extranjero (incluso, pueden en algún caso incorporarse hasta 1 año en un equipo extranjero). Estos contactos en el extranjero deberían hacerse con continuidad y con un seguimiento desde el grupo español. Otro aspecto importante es que el grupo español en el que se incorpora un investigador predoctoral debe también facilitar su participación en escuelas y congresos relacionados con la investigación emprendida.

 


“Ahora digo - dijo a esta sazón Don Quijote- , que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, II, 25.)


Los resultados obtenidos de la investigación son una parte esencial en la formación. En fecto, se debe enseñar no sólo a obtener resultados sino también a presentarlos adecuadamente, tanto en congresos como en los artículos de investigación. Estas son tareas muchas veces poco reconocidas en el ámbito científico, pero de enorme importancia. Como reflexión, digamos que debemos de ser capaces de aprovechar la excelencia de nuestros jóvenes investigadores para subir un escalón de calidad.





“Es digno de compasión el discípulo que no aventaje a su maestro.” (Leonardo da Vinci)

 

Pasado y presente

 

En España el postgrado (el doctorado) ha estado orientado a la formación de investigadores (básicamente, como nuevos profesores cualificados necesarios para satisfacer las necesidades docentes de las décadas anteriores). ¿Cuáles han sido los resultados? Positivos y negativos, porque se han conseguido una mejora rápida y constante en la producción de artículos de investigación, pero no tanto en el impacto de investigación. Este efecto indeseado se debe sin duda a factores endogámicos: se forman doctores que continúan en el grupo para constituir grupos cada vez más grandes, hay un continuismo en los temas, hay una clara falta de interdisciplinariedad y por tanto ausencia de temas frontera, todo ello acompañado de un inmovilismo en las enseñanzas de postgrado y por tanto en la investigación.

 

Debe instalarse en las matemáticas españolas un nuevo paradigma:

·       Se forman doctores en un ámbito europeo (para conseguir realizar el Espacio Europeo de Investigación)

·       Los nuevos doctores no tienen por que quedarse en el grupo, el objetivo no debe ser meramente el incrementar el grupo.

·       Orientación interdisciplinar y en temas frontera.

 

acompañado de nuevas palabras clave: Calidad (de profesores, alumnos y contenidos), Interdisciplinariedad, Transnacionalidad (en España además transregionalidad) y Transferencia.

 

Si queremos conseguir la formación de investigadores de excelencia y/o que encajen en los sectores productivos, necesitaríamos:

·       Reducir el número de doctorados ofertados

·       En consecuencia, programar doctorados transregionales, con vocación internacional (en inglés e incorporando a estudiantes nacionales y extranjeros);

·       Asociar becas a los doctorados

·       Evaluar regularmente (con evaluadores internacionales) la investigación asociada a los doctorados y los doctorados asociados a la investigación.





Manuel de León, CSIC y Real Academia de Ciencias

 


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