En la pasada entrada analizamos
las necesidades de investigadores en matemáticas, centrándonos en los
postoctorales; vamos ahora a dedicarle esta entrada a los investigadores
predoctorales, los Pavones (o Pedritos, Negredos, etc.) que constituyen otro
pilar esencial en el sistema.

"¡Ojalá caiga usted en un buen laboratorio!" (Julio Rey Pastor)
Como se comentaba en la anterior
entrada, el aumento de recursos humanos es una prioridad del sistema de ciencia
y tecnología español para paliar la falta de investigadores (respecto a las
medias por habitante de los países más desarrollados).
Los instrumentos para lograrlo
son:
·
Internos,
basados en la formación de jóvenes investigadores.
·
Externos,
mediante programas de captación internacional de investigadores postdoctorales,
como los Programas Juan de la Cierva y Ramón y Cajal.
·
Faltan programas nacionales de captación de investigadores senior a excepción de
los puestos en marcha en algunas Comunidades Autónomas.
Vamos a centrarnos en los instrumentos internos, en el Reclutamiento de
estudiantes predoctorales, que son esencialmente los siguientes:
·
Becas-contratos predoctorales:
o Formación
de Personal Investigador (FPI), que están vinculadas a proyectos (grupos) de
investigación que previamente han sido seleccionados. Habitualmente solo los
proyectos mejor valorados son los adjudicatarios de estas becas.
o Formación
de Personal Investigador (FPU), también vinculadas a grupos (proyectos), aunque
se tiene más en cuenta (explícitamente) el expediente y el CV del candidato y tiene
menos peso el grupo
·
Otras becas (autonómicas, fundaciones, CSIC).
Uno de los aspectos claves es la formación predoctoral, que es mixta,
vinculada por una parte a los Programas de Doctorado que seguirán los
becarios, y por otra, a la formación conseguida en el propio grupo en el que se
integra el becario.

“Todo lo bueno ya lo han pensado antes otros: sin embargo,
debemos intentar nuevamente pensar en ello.” (Joahann Wolfgang von Goethe)
La formación previa en la
Secundaria y el grado, son dos variables que probablemente merecerían un
análsis particular en el objetivo de poder contar con buenos candidatos, y
habría que acuñar el término Educación+Investigación+Desarrollo+Innovación
(en próximas entradas hablaremos de cómo se trabaja esta suma en los Estados
Unidos). De hecho, estas primeras etapas educativas son esenciales,
especialmente en matemáticas, para conseguir una buena formación inicial y para
despertar las vocaciones. Con una Educación Secundaria con gravísimos problemas
en matemáticas y unos grados que afrontan la nueva estructura de Bolonia, la
situación se nos antoja preocupante.
Hablando ya tras el grado, cada
una de estas etapas formativas de un investigador predoctoral (programa de
doctorado+formación en el grupo) presenta su propia problemática. Aquí citamos
algunas:
·
No existe una vinculación directa entre las
becas-contratos predoctorales y los programas de doctorado.
·
No existen apenas programas internacionales de
doctorado que sean capaces de atraer a estudiantes extranjeros, lo que reduce
los potenciales estudiantes a la cantera nacional (más bien, local).
·
El alargamiento del Bachillerato (fruto en gran
medidad de garantizar una educación secundaria obligatoria hasta los 16 años)
provoca que se llegue a defender una tesis doctoral con una edad demasiado
avanzada (si se compara con los Estados Unidos, por ejemplo, donde podemos
encontrarnos doctores con 19 o 20 años).
·
Existe una clara descoordinación entre
convocatorias (FPI, FPU, CCAA, CSIC, Fundaciones).
Uno de los temas más interesantes para la formación de investigadores
predoctorales son los contactos internacionales que estas becas facilitan, con estancias
de 2 a 4 o 6 meses en el extranjero (incluso, pueden en algún caso incorporarse
hasta 1 año en un equipo extranjero). Estos contactos en el extranjero deberían
hacerse con continuidad y con un seguimiento desde el grupo español. Otro
aspecto importante es que el grupo español en el que se incorpora un
investigador predoctoral debe
también facilitar su participación en escuelas y congresos relacionados
con la investigación emprendida.

“Ahora digo - dijo a esta sazón Don Quijote- , que el que
lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.” (El Ingenioso Hidalgo Don
Quijote de la Mancha, II, 25.)
Los resultados obtenidos de la investigación son una parte
esencial en la formación. En fecto, se debe enseñar no sólo a obtener
resultados sino también a presentarlos adecuadamente, tanto en congresos como
en los artículos de investigación. Estas son tareas muchas veces poco
reconocidas en el ámbito científico, pero de enorme importancia. Como
reflexión, digamos que debemos de ser capaces de aprovechar la excelencia de
nuestros jóvenes investigadores para subir un escalón de calidad.

“Es digno de compasión el discípulo que no aventaje a su
maestro.” (Leonardo da Vinci)
Pasado y presente
En España el postgrado (el
doctorado) ha estado orientado a la formación de investigadores (básicamente,
como nuevos profesores cualificados necesarios para satisfacer las necesidades
docentes de las décadas anteriores). ¿Cuáles han sido los resultados? Positivos
y negativos, porque se han conseguido una mejora rápida y constante en la
producción de artículos de investigación, pero no tanto en el impacto de
investigación. Este efecto indeseado se debe sin duda a factores endogámicos: se
forman doctores que continúan en el grupo para constituir grupos cada vez más
grandes, hay un continuismo en los temas, hay una clara falta de
interdisciplinariedad y por tanto ausencia de temas frontera, todo ello
acompañado de un inmovilismo en las enseñanzas de postgrado y por tanto en la
investigación.
Debe instalarse en las matemáticas
españolas un nuevo paradigma:
·
Se forman doctores en un ámbito europeo (para
conseguir realizar el Espacio Europeo de Investigación)
·
Los nuevos doctores no tienen por que quedarse
en el grupo, el objetivo no debe ser meramente el incrementar el grupo.
·
Orientación interdisciplinar y en temas
frontera.
acompañado de nuevas palabras clave: Calidad (de profesores,
alumnos y contenidos), Interdisciplinariedad, Transnacionalidad (en España
además transregionalidad) y Transferencia.
Si queremos conseguir la formación de investigadores de excelencia y/o
que encajen en los sectores productivos, necesitaríamos:
·
Reducir el número de doctorados ofertados
·
En consecuencia, programar doctorados
transregionales, con vocación internacional (en inglés e incorporando a estudiantes
nacionales y extranjeros);
·
Asociar becas a los doctorados
·
Evaluar regularmente (con evaluadores
internacionales) la investigación asociada a los doctorados y los doctorados
asociados a la investigación.
Manuel de León, CSIC y Real Academia de Ciencias