En un sentido amplio el objetivo de los Sistemas Dinámicos (S.D.) es
estudiar “todo lo que se mueve”, es decir, todos los fenómenos en los
que hay alguna magnitud que evoluciona con el tiempo.
Contienen
sistemas cuya evolución viene regida por ecuaciones diferenciales
ordinarias (EDO), ecuaciones en derivadas parciales (EDP), ecuaciones
con retardo o memoria (EDR), sistemas discretos, etc. Asimismo puede
considerarse el efecto de términos estocásticos. Sin embargo la teoría
de los S.D. contiene importantes diferencias de enfoque respecto a lo
que clásicamente se engloba en la teoría de ecuaciones diferenciales.
Poincaré fue el iniciador de los S.D. Dado que es “imposible” obtener
fórmulas explícitas para las soluciones de esas ecuaciones, propuso dar
la vuelta al problema y considerar no sólo algunas soluciones sino la
totalidad de las mismas. Pero intentando describir propiedades
cualitativas en lugar de cuantitativas. Inicialmente entroncaba con la
Mecánica Celeste y la Mecánica Analítica, pero hoy en día su
metodología influye en muchos más dominios, como veremos. Un objeto
fundamental en todo S.D. es el “espacio de estados” o espacio de fases
del sistema,
E. En un instante dado la posición en este espacio
caracteriza el estado del sistema. En ejemplos elementales ese espacio
puede ser R
n una variedad finito-dimensional. Pero en
el caso de EDP, EDR con componentes estocásticas y otros, E es un
espacio funcional, o un espacio de medidas, etc.
En la
actualidad, y dada la importancia de las aplicaciones, se intenta de
nuevo retomar los aspectos cuantitativos en la teoría de los S.D. Mi
punto de vista es que no se pueden disociar unos de otros y la
combinación de ambos es muy fructífera.
Por otra parte un sistema puede depender de parámetros, pertenecientes a un espacio
P.
Pueden ser constantes físicas, de control, etc. Cómo varían las
propiedades es importante, tanto para entender cambios en la
fenomenología como para diseñar estrategias de control. En realidad es
siempre conveniente considerar el espacio producto
E x P como
el más adecuado para comprender el sistema. Veremos someramente la
relación con otras áreas de la Matemática, algunos de los problemas y
métodos para resolverlos. Haremos también énfasis en aspectos
computacionales y en perspectivas de futuro.
En aras de la
brevedad sólo se da una referencia bibliográfica, que contiene una
exposición técnica sobre varios aspectos de los S.D. y algunas
referencias.
Relación con otras áreas Pocas
áreas de conocimiento se relacionan con tantas otras como los S.D.
Dentro de la Matemática no existe prácticamente ninguna área ajena. No
sólo eso: ha dado lugar a áreas que hoy en día se desarrollan
independientemente.
De manera natural se relaciona con todos
los temas de ecuaciones diferenciales y en general del Análisis (teoría
de funciones, una o varias variables complejas, análisis armónico,
análisis funcional, teoría de la medida, problemas espectrales,
problemas inversos, etc). Pero también con las estructuras algebraicas
(algebra multilineal, grupos de transformaciones, teoría de
cuerpos,...) y con la teoría de números.
Por otra parte los objetos de interés en S.D. son objetos geométricos en
E x P,
por lo que existen fuertes conexiones con la geometría diferencial,
geometría algebraica y analítica y con múltiples aspectos de la
topología. Es especialmente relevante la relación con la teoría de
singularidades que se enriquece notablemente con los problemas de S.D.
que consideran no sólo los aspectos “estáticos” de las singularidades
sino los “dinámicos”.
Aún en sistemas deterministas la
descripción de la dinámica debe hacerse en muchos casos mediante
existencia de medidas invariantes. Enlaza así con las probabilidades.
Especialmente interesante es la teoría ergódica, a caballo entre ambas
disciplinas. Conviene señalar también el papel de la estadística en
fases del proceso de modelización que da lugar a parte de las
ecuaciones estudiadas en S.D.
Mucha información relevante en
S.D. no se puede obtener de forma precisa con las actuales herramientas
teóricas. Ello obliga a usar métodos numéricos. Los S.D. constituyen un
motor para el Análisis Numérico, no sólo en los aspectos que son ahora
más clásicos (resolución de ecuaciones diferenciales) sino también en
aspectos novedosos como cálculo efectivo de bifurcaciones, de toros
invariantes y de todo tipo de variedades invariantes. Esas técnicas
deben combinarse con métodos de cálculo simbólico, y no hay que olvidar
los temas de la teoría de la complejidad y de la visualización gráfica,
que plantean problemas formidables en dimensión elevada.
En
cuanto a las aplicaciones los S.D. surgen de manera natural como un
nuevo enfoque de la Mecánica clásica. Pero actualmente se aplican a
todas las ramas de la Física, desde la cosmología a la cuántica o desde
los fluidos al mundo nanométrico. Y, por supuesto, eso repercute en su
aplicación a la industria y a la descripción del entorno: meteorología,
oceanografía, climatología, dispersión de contaminantes, etc. Más
recientemente han entrado en aspectos de la cinética química y en el
diseño de moléculas. Se empiezan a aplicar en Biología, Medicina,
Economía, si bien en esas áreas muchos modelos son aún poco fiables.
Pero en S.D. se dispone de técnicas de análisis de sistemas que no
precisan conocer el modelo matemático del fenómeno estudiado y extraen
información relevante directamente de las medidas experimentales, si
éstas son suficientemente abundantes.
Problemas y métodos Un
problema básico es calcular lo que puede llamarse “el esqueleto del
S.D.”, es decir, los objetos geométricos en E que “guían” la dinámica.
Son objetos invariantes (O.I.) bajo la acción del sistema. Puede ser
que para verlos como invariantes se tengan que usar sistemas de
referencia móviles. Los O.I. más simples son los puntos fijos (o, en
lenguaje de EDP, estados estacionarios). Ya su cálculo puede presentar
enormes dificultades, como son el poder demostrar que se han calculado
todos, problema que, en su versión más simple, enlaza con la geometría
computacional.
Los siguientes O.I. son las órbitas periódicas
y su generalización, los toros invariantes, con 2 o más frecuencias
independientes sobre Q. Para un sistema dado el paso siguiente es
estudiar la estabilidad de los O.I. Muy relevantes son los de tipo
“hiperbólico” (quizás en algún sentido débil), esto es, con direcciones
en las que hay soluciones que se acercan al O.I. y otras en las que se
alejan de él. El conjunto de soluciones tendiendo al (alejándose del)
O.I. forma la llamada variedad invariante estable,
Ws (inestable,
Wu).
Las variedades invariantes de los distintos O.I. pueden cortarse. Por supuesto, el corte sólo puede ocurrir entre una
Ws y una
Wu. Las soluciones en las que se cortan forman las llamadas conexiones homoclínicas (si se cortan las
Ws y
Wu
de un mismo O.I.) o heteroclínicas (si son de O.I. distintos). Esos
fenómenos “clínicos” son los responsables, si los cortes son
transversales, de la existencia de dinámica impredictible, popularmente
conocida como “caos”. El entramado de conexiones actúa como guía de lo
que pueden hacer las soluciones del problema. Si dicho entramado es
complicado pueden aparecer objetos invariantes que no son variedades,
como los llamados atractores extraños en sistemas disipativos.
Además
de la estabilidad de un sistema concreto, interesa también estudiar la
“robustez” del sistema frente a cambios de los parámetros o, en
general, frente a pequeños cambios del S.D. Ello da lugar a la
estabilidad estructural y la teoría de bifurcaciones. La teoría de los
S.D. permite, en ciertos casos de naturaleza local, alrededor de un
O.I. simple, describir cuáles son todos los posibles cambios en la
dinámica que pueden aparecer al perturbar un sistema dado. Aparecen así
los llamados “desplegamientos universales”.
Mientras que
problemas de existencia de ciertas soluciones pueden abordarse por
métodos topológicos o geométricos que, sin embargo, dan poca
información sobre las características de las mismas, los métodos
analíticos son muy útiles en problemas perturbativos, cuando el sistema
es cercano a otro que sea más simple y cuyas soluciones sean bien
conocidas. Entre ambos enfoques hay una amplísima “tierra de nadie” en
la que es indispensable contar, también, con métodos numéricos
rigurosos.
El cálculo de O.I. presenta importantes retos incluso para los métodos numéricos más refinados.
Bibliografía [1]
Simó, C.; Dynamical systems, numerical experiments and super-computing.
Memòries de la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona,Núm. 987,
Vol. LXI, (2003), (1–36).
Por Carles Simó Torres
Universitat de Barcelona