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martes, 27 de octubre de 2009


Entre el 22 y el 23 de octubre de 2009 se celebró el III Seminario interdisciplinar La Tregua de los Doce Años 1609, organizado por el Instituto Universitario “La Corte en Europa” (IULCE) de la Universidad Autónoma de Madrid y la Red “Solo Madrid es corte” CAM-HUM/2007-4025,  en el contexto del cuarto centenario de dicha tregua. El seminario, coordinado por los profesores José Martínez Millán y Manuel Rivero Rodríguez, formaba parte del Master "Monarquía de España" del departamento de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Madrid. Participaron tanto profesores de esta Universidad, como del CSIC y de Universidades belgas y holandesas.

El enfoque habitual para estudiar la Tregua de los Doce Años entre las provincias rebeldes holandesas y la Monarquía hispana en 1609, hasta ahora ha sido la Pax hispanica, como se denomina la serie de paces que estableció la Monarquía de Felipe III en los distintos territorios europeos con los que estaba en conflicto. Esta perspectiva parte de la idea de que la Monarquía hispana, con una política diseñada por el valido, el duque de Lerma, buscaba la paz como un recurso para poder recuperarse económicamente, o como una solución para poder enfrentarse a cada uno de sus enemigos por separado. Este planteamiento, que en apariencia se caracteriza por una gran coherencia, muestra, sin embargo, unas contradicciones, sobre las que se ha reflexionado en el seminario y que han dado lugar a la propuesta de nuevos enfoques y perspectivas de investigación.

Inauguración del Seminario
Inauguración del Seminario


El primer día estuvo dedicado al ámbito holandés de la Tregua, y a su contexto historiográfico. El Profesor José Martínez Millán de la Universidad Autónoma de Madrid, explicaba que lo que ha caracterizado el enfoque generalizado de los especialistas en la Tregua, es su planteamiento de larga duración, centrado en la decadencia económica de la Monarquía hispana, que a su vez se ha contemplado dentro del contexto de la Crisis del Siglo XVII. Esta perspectiva, sin embargo, no ha tenido en cuenta la evolución del reinado de Felipe III, cuyos proyectos políticos partían de una nueva base ideológica comparada con la del reinado anterior. Así, la Monarquía hispana de Felipe II, en la que se intentaba promover un catolicismo hispano y que se caracterizaba por su pugna con el Papado, se convirtió en la Monarquía Católica de Felipe III, dominada por una élite que actuaba en connivencia con Roma. Dentro de este contexto la Tregua cobra otro sentido. Resulta ser impulsado por Roma, que intentaba contener la política imperial y beligerante de la Monarquía, librada dentro del contexto de la Monarchia Universalis, en un intento de romper su hegemonía política, y promover una política independiente, centrada en la lucha contra los otomanos en vez de contra los rebeldes. Más que una Pax hispanica era una Pax romana.
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Hugo de Schepper (der.) junto a José Martínez Millán
El Profesor Hugo de Schepper, de la Universidad de Nimega, dedicó su ponencia a los mediadores de la Tregua, que figuran en el documento que la formalizaba, fechado el 9 de abril de 1609. Hizo un estudio detallado de cada uno de ellos, y destacó sus distintos perfiles ideológicos e intereses políticos, que determinaban sus distintos posicionamientos, en las complejas negociaciones, en la que intervinieron no sólo las provincias rebeldes, y la delegación española, sino que también tuvieron un importante papel negociadores externos, como Pierre Jeannin, enviado del rey francés Enrique IV. Aparte de la dificultad de superar posiciones maximalistas, las conversaciones fueron complicadas puesto que la delegación de las provincias rebeldes ni siquiera tuvo contacto directo con la delegación española. De Schepper también dedicó atención a las diferencias entre los Archiduques y Felipe III, quien  recelaba de aquellos e intentaba controlarles mediante sus enviados. De Schepper no considera la Tregua una Pax hispanica, puesto que Felipe III nunca abandonó la pretensión de volver a las armas.
ebben
Maurits Ebben (der.) junto a José Martínez Millán
Teniendo en cuenta el largo y complejo trascurso de las negociaciones, se plantea la pregunta de cuál ha sido el resultado de la Tregua y cómo ésta fue vivida por los distintos partidos. El Profesor Maurits Ebben, de la Universidad de Leiden, hizo un balance económico y político mediante el que intentaba responder a la pregunta de si las Provincias Unidas podían sentirse satisfechas con la tregua, algo que tradicionalmente se viene afirmando en la historiografía holandesa, que celebra la Tregua como una victoria, de la que los holandeses obtuvieron más de lo que habían podido esperar. Su conclusión, sin embargo, es que esta idea merece ser matizada, puesto que las provincias rebeldes consiguieron un reconocimiento internacional, pero no la soberanía, supieron ampliar su red comercial europea, pero vieron el comercio en las Indias occidentales paralizado, aprovecharon de una paz política y religiosa temporal, pero posteriormente tuvieron que afrontar una división política y religiosa interna.
René Vermeir
René Vermeir
El Profesor René Vermeir, de la Universidad de Gante, estudió lo que considera una coexistencia difícil entre los Países Bajos meridionales y la República durante los primeros años de la Tregua. Resaltaba que el primer tratado firmado el 9 de abril de 1609, sólo era provisional, y que éste luego se intentó concretizar en conferencias posteriores. Había tres grandes campos de negociación: asuntos territoriales, sobre territorios que ambos partidos pretendían en base a su interpretación del poco específico tratado, asuntos económicos, como la apertura o el cierre del Escalda, y el asunto de los bienes particulares confiscados de los refugiados que durante la guerra habían abandonado sus posesiones para buscar refugio en la Republica o las provincias meridionales. Las conversaciones no fueron un éxito para los Archiduques, que tuvieron que abandonar sus pretensiones en todos los terrenos. En este sentido, sostuvo Vermeir, se podría decir que la República ganó la Tregua. Durante los años de la Tregua, hubo contactos comerciales, visitas por curiosidad y visitas de turismo religioso de los habitantes de la Republica a los Países Bajos meridionales, y viceversa. Sin embargo, no se produjo un acercamiento, sino que más bien se aceptó la separación entre las dos entidades políticas, cuyas diferencias se empezaron a considerar insuperables.
Alicia Esteban Estríngana
Alicia Esteban Estríngana
Mientras, a nivel militar, la Tregua significaba una intensificación de la rivalidad entre los oficiales del mando militar del ejército español, puesto que la guerra significaba oportunidades de ascenso, y la tregua las frustraba, explicó la Profesora Alicia Esteban, de la Universidad de Alcalá. La rivalidad entre los oficiales podía determinar el resultado de las operaciones de socorro de fuertes, llevadas a cabo por unidades pequeñas provisionales, bajo el mando de oficiales asignados para la ocasión. Estos, a veces, en estas operaciones, tenían que mandar sobre otros oficiales de igual rango. Puesto que el fracaso o éxito de estas operaciones era la responsabilidad de los oficiales al mando, la desobediencia de los subordinados era una manera para eliminar a competidores. Esto condujo a los denominados fracasos inducidos, que se produjeron sobre todo en las operaciones de socorro caracterizadas por decisiones ad hoc. Las conductas disfuncionales y, además de las promociones, las relegaciones, a las que no se suele dar mucha atención en la historiografía militar tradicional, resultan ser indispensables para entender la evolución de las acciones bélicas.

Las ponencias del segundo día se concentraron en el contexto externo de la Tregua. Así, el Profesor Manuel Rivero, de la Universidad Autónoma de Madrid, se centró en uno de los mediadores en la Paz de Londres de 1604, el condestable de Castilla Juan de Velasco. La paz de Londres muchas veces es relacionada con la Tregua y la paz de Vervins. Sin embargo, cada una tenía su contexto específico, algo que queda de manifiesto estudiando a sus protagonistas. Juan de Velasco fue el principal consejero en el gobierno de Milán entre 1598 y 1609. Estaba impregnado de una ideología jurisdiccionalista y antirromana. Promocionaba un círculo de humanistas en Milán que polemizó con el padre Mariana, quien era partidario de una reorientación de la Monarquía hispana y proponía una Monarquía Católica. Velasco llegó a ser excomulgado por el arzobispo de Milán Federico Borromeo. Sin embargo, no se retractó y protagonizó uno de los momentos más conflictivos en las relaciones con la Iglesia cuando acusó al arzobispo de lesa majestad. Como mediador en Londres no le interesó la suerte de los católicos ingleses y tenía una percepción más política de los que debería ser la paz; le interesaba la alianza con Inglaterra. Estaba en contra de la interferencia de temas ajenos a la razón de Estado, es decir los planteamientos romanos. Velasco y sus clientes perdieron influencia política a partir de 1608, cuando en la Monarquía hispana se optó por una política favorable a Roma. La Tregua ya se realizó bajo unos supuestos ideológicos y políticos distintos.

El Profesor León Gómez Rivas, de la Universidad Europea, eligió como tema la Tregua en el marco de las disputas sobre la libertad de los mares. Se centró en el libro Mare Liberum que Hugo Grocio escribió en 1609, y que era fruto del debate sobre la libertad de la navegación, que se libró en la negociación de la Tregua. Gómez Rivas destacaba cómo Grocio esgrimía argumentos de autores escolásticos españoles, como Francisco de Vitoria y Fernando Vázquez de Menchaca. De esta manera difundió el pensamiento de estos autores en el mundo protestante. Es a través de Grocio que incluso llegaron a influir en Adam Smith, sostenía Gómez Rivas.

Rafael Valladares (der.) y Manuel Rivero
Rafael Valladares (der.) y Manuel Rivero
El Profesor Rafael Valladares, vinculado al CSIC, revisó la recepción de la Tregua por los portugueses. La historiografía portuguesa tradicionalmente ha considerado la Tregua como un ejemplo de que los Habsburgos no habían sabido defender los intereses de Portugal, en este caso los del Estado da India. Resaltaba que hoy esta visión empieza a ser matizada. Así, existía en la sociedad portuguesa un sector atlantista, que estaba a favor de una reorientación de las actividades comerciales hacia Brasil y un repliegue en Asia. Por otra parte, Valladares dedicó su ponencia a exponer el impacto que causó la expulsión de los moriscos en 1609 entre los portugueses. Éstos relacionaban a los moriscos con los cristianos nuevos en Portugal, entre los que había una mayoría judaizante. Muchos portugueses consideraban que la expulsión de los moriscos tenía que tener su continuación en la expulsión de los cristianos nuevos de Portugal. Algo que no sucedió y por lo que Felipe III llegó a ser acusado como rey de los judíos. El tema suscitó una intensa polémica que seguiría hasta 1640. En los años treinta, la continua acusación a los Austrias como prosemitas alimentaba la propaganda restauracionista en Portugal.
Debate y presentación de los dos nuevos volumenes de la Colección Temas IULCE-UAM
De izq. a der. R. Valladares, P. Sanz, M. Rivero, R. González y C.J. de Carlos Morales

Las relaciones hispano-inglesas fueron el tema de la ponencia del Profesor Porfirio Sanz, de la Universidad de Castilla la Mancha, que puso el énfasis en el intento de la Monarquía española a principios del siglo XVII por llegar al entendimiento y  la paz, después de haber atravesado momentos difíciles durante el período isabelino. Sin embargo, conflictos comerciales, diferencias religiosas y cuestiones identitarias siempre podían reavivar el conflicto.

Rubén González, de la Universidad Autónoma de Madrid, destacó las actividades diplomáticos de Baltasar de Zúñiga, una eminencia gris que estuvo presente en las negociaciones previas a la Paz de Londres y también en las de la Tregua. El embajador estaba cercano a posiciones castellanistas, de razón de estado, y lejos de posturas prorromanas. Su intervención en las negociaciones con Inglaterra fue caracterizada por conflictos de precedencia que muestran que las posiciones aún estaban muy alejadas y que ninguno era capaz de imponerse. En Bruselas su tarea fue vigilar de cerca a los archiduques, para  evitar que éstos actuaran en contra de los intereses españoles. Zúñiga ayudó a evitar una deriva flamenquista de las negociaciones por una parte, y por otra matizó las órdenes autoritarias y desconfiadas que venían de Madrid con el objetivo de evitar una ruptura los Archiduques y Felipe III. La actuación de Zúñiga es otro ejemplo de la complejidad de la situación política, caracterizada por distintos posicionamientos ideológicos y contactos multilaterales, como muestra su correspondencia con el Duque de Sessa en la que se ve el triángulo de las influencias entre Madrid, Londres y Roma.

Los aspectos financieros de la Tregua fueron desarrollados por el Profesor Carlos de Carlos de la Universidad Autónoma de Madrid, quien cuestionó la tesis de que la Tregua fuera concluida por las dificultades financieras de la Monarquía hispana, especialmente después de la bancarrota de 1607. Carlos de Carlos mostraba a través de un análisis de la política financiera, que en realidad la Monarquía había conseguido un saneamiento financiero en 1609, y que incluso contaba con recursos para emplear nuevamente en la guerra. A partir de este año, los fondos que antes se gastaban en Flandes, fueron dirigidos a otros destinos como Larache, Milán, o Mamora.

El seminario resultó ser muy estimulante y generó los dos días una animada discusión en la que participaron tanto profesores como estudiantes. Finalmente fue concluido con la presentación de un adelanto de Nobleza hispana, Nobleza cristiana. La orden de San Juan, dos nuevos volúmenes de la Colección Temas IULCE UAM, publicados con el apoyo del ministerio de Ciencia e Innovación, la Red “Sólo Madrid es Corte”, (CAM-HUM/2007-0425) de la Comunidad de Madrid y el Patronato Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Alcazar de San Juan.
Nobleza hispana, Nobleza cristiana (portada)
Nobleza hispana, Nobleza cristiana (portada)

 TRIPTICO Y MATERIAL DEL SEMINARIO


Gijs Versteegen

IULCE-UAM

 

 

 

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