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viernes, 25 de septiembre de 2009

ESCRITORES, MECENAS Y BIBLIÓFILOS

EN LA ÉPOCA DEL CONDE-DUQUE

Exposición organizada con ocasión del Congreso Internacional “Poder y saber: Bibliotecas y bibliofilia en la época del Conde-Duque de Olivares”

La exposición pretende visualizar, a través de las colecciones de la Fundación Lázaro Galdiano, los temas fundamentales que se abordarán en este Congreso: retratos de los literatos más ilustres del entorno del valido de Felipe IV, la labor de mecenazgo de este último y las bibliotecas de bibliófilos notables de su tiempo.

Gaspar de Guzmán y Pimentel, III conde de Olivares, I duque de Sanlúcar la Mayor, conocido como el Conde-Duque de Olivares, mantuvo estrecha relación con artistas, entre ellos Velázquez, y con escritores como Góngora, Quevedo o Lope de Vega, pues fue consciente de cómo el poder político podía servirse para su propaganda de las imágenes y de los textos para reforzar sus pretensiones de grandeza y defender su integridad a ultranza.

La formación humanística del Conde-Duque se forjó en Italia, donde pasó su niñez, y después en Salamanca, etapa que se prolongó de 1600 a 1604 y que dejó en él profunda huella porque despertó su afición a los libros y al estudio y le proporcionó una sólida educación universitaria; además, en estos años, se reveló su inclinación a las tertulias eruditas. Durante su estancia en Sevilla, desde 1607 a 1615, siendo ya conde de Olivares, acrecentó su colección de libros con los heredados de su padre, inició su labor de mecenazgo con literatos y contribuyó al fomento de la actividad cultural en la capital hispalense donde había academias tan notables como la de Francisco Pacheco. Más tarde, Olivares cambió las placenteras veladas sevillanas por la agitada vida cortesana y palaciega al ser nombrado en 1615 gentilhombre del príncipe Felipe, primer paso, bien meditado, para alcanzar la privanza en 1623, pero no abandonó su labor de mecenas y su pasión por los libros, aspectos que se ponen de relieve en esta muestra.

El conjunto de obras expuestas reúne impresos y manuscritos, entre ellos el afamado Libro de Retratos de Pacheco, suegro de Velázquez, y el retrato de Góngora. Este último se muestra nuevamente tras la restauración que se ha llevado a cabo en el Instituto del Patrimonio Histórico Andaluz y que ha desvelado la excelente calidad de la pintura y su extrema proximidad a la mano del maestro. (Dossier de prensa)


13:48 | gestionado por Susan Campos | Enviar comentario (0)