Este 2009, el Instituto Universitario "La Corte en Europa" de la UAM celebrará del 8 al 10 de julio el curso de verano LA EXPULSIÓN DE LOS
MORISCOS (1609-2009). VIDA Y TRAGEDIA DE UNA MINORÍA; y del 22 al 23 de octubre el SEMINARIO INTERNACIONAL “LA CORTE EN EUROPA”
(IULCE-UAM) LA TREGUA DE LOS DOCE AÑOS
(1609).
El 4 de abril de 1609 el rey Felipe III firmó la tregua de los doce años con
las Provincias Unidas de los Países Bajos. Ese mismo día, con poco tiempo de
diferencia, firmó el decreto de expulsión de los moriscos de España. Al estampar
su firma en ambos documentos, dio fin a largas discusiones, debates y polémicas
que se remontaban al reinado de su padre y cuyo origen arrancaba de antes de su
nacimiento. Se resolvían, aparentemente, dos cuestiones político-confesionales
que habían consumido a la Monarquía desde la década de 1560: la sublevación de
los Países Bajos y la resistencia a la asimilación de la minoría morisca. Dos
problemas políticos con raíces confesionales pues afectaban por una parte a la
integridad católica de la Monarquía y por otra a su compromiso en el combate a
herejes e infieles.

- Retablo: Bautismo de moricos (Granada)
El rey, educado en un ambiente rígidamente confesional no entendía otra
lealtad y otra misión en la vida que no fuera la de servir al triunfo de la fe.
La suerte de los moriscos fue decidida en aras de la pureza confesional. En el
Consejo de Estado, en las cortes de los virreyes y entre la gente informada, se
sabía que las consecuencias económicas iban a ser desastrosas y en cuanto a las
ventajas “espirituales” había dudas. La larga lista de obras justificativas de
la expulsión muestra el impacto traumático de la medida. Basta con espigar
algunos ejemplos y consultar los libros y folletos de fray Marcos de Guadalajara
(Memorable
expulsión y justísimo destierro de los moriscos de España, Pamplona
1613), Damián Fonseca (Justa
expulsión de los moriscos de España, con la instrucción, apostasía y traición
dellos: y respuesta a las dudas que se ofrecieron acerca desta materia,
Roma 1612), Pedro Aznar de Cardona (Expulsión
justificada de los moriscos de España, Huesca 1612), Juan Méndez de
Vasconcelos (Liga
deshecha por la expulsión de los moriscos, Madrid 1612), Antonio
del Corral y Rojas (Relación
de la rebelión y expulsión de los moriscos del reino de Valencia,
Valladolid 1613) o fray Blas Verdú (Engaños
y desengaños del tiempo con un discurso de la expulsión de los moriscos,
Barcelona 1612) para ver como el uso y abuso de los términos
justa, justísimo, justificada, subrayan la necesidad
de preservación religiosa. Sin embargo, alguien tan atento al problema, como lo
fue Miguel de Cervantes, ante tanta justificación, expresó dudas de conciencia,
inseguridad. Saltándose los convencionalismos, mostró al lector de la segunda
parte del Quijote el drama de una familia de moriscos manchegos arrojados a
tierras extrañas habitadas por infieles o herejes: “la Ricota mi hija y
Francisca Ricota mi mujer son católicas cristianas, y aunque yo no lo soy tanto,
todavía tengo más de cristiano que de moro”. Expresaba lo que muchos sabían, no
todos eran musulmanes.
En cambio, no parece que la Tregua de los doce años fuera objeto de
un arsenal semejante de justificaciones ni que diera lugar a una literatura
parecida. Si la expulsión fue considerada una acción eminentemente católica,
contraria al interés o razón de Estado, la tregua con los holandeses parece
seguir un cauce diametralmente opuesto, la sangría económica de las famosas
guerras de Flandes y la necesidad de sanear la deuda ha satisfecho con una
explicación racional a los historiadores. Ahora, que se cumple el cuarto
centenario de ambas decisiones, conviene reexaminarlas y estudiarlas pues no
deja de ser paradójico que se obrara bajo dos premisas políticas tan opuestas y
la vieja explicación de que los moriscos fueron sacrificados para acallar los
escrúpulos de conciencia por tratar con herejes, no parece gozar del consenso
con que contaba antes.
José Martínez Millán y Manuel Rivero Rodríguez, organizadores del curso de
verano “La
expulsión de los moriscos (1609-2009). Vida y tragedia de una minoría” y del
seminario “La tregua de
los doce años (1609)”.
Manuel Rivero
Universidad Autónoma de Madrid