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martes, 17 de noviembre de 2009

El pasado 9 y 10 de noviembre se celebró el Congreso Internacional “La evolución de la Casa real de Castilla y la crisis de la década de 1640”, coordinado por los Profesores Dr. Andrés Gambra Gutierrez y Dr. Félix Labrador Arroyo, en la Universidad Rey Juan Carlos, patrocinado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos, el Instituto de Humanidades de la Universidad Rey Juan Carlos y el Instituto Universitario “La Corte en Europa” (IULCE) de la Universidad Autónoma de Madrid. Con esto ha sido el tercer evento que la Universidad Rey Juan Carlos ha organizado con IULCE.

El profesor José Martínez Millán de la Universidad Autónoma de Madrid, abrió el congreso con una exposición sobre el auge y ocaso de la Casa real de Castilla. Explicó que la importancia de su historia radica en que las monarquías europeas en la Edad Media y Moderna se organizaban políticamente a través de la Casa real y la Corte. La idea de que la evolución histórica de las monarquías se caracterizaba por la construcción del Estado Moderno, resulta estar basada en la proyección anacrónica de conceptos como ejército, burocracia, funcionarios e impuestos al pasado. La Monarquía, al acumular distintos reinos, se forjó con la composición de sus respectivas Casas reales, que integraba a las élites de los reinos, explicaba. La Casa de Castilla se convirtió en una Casa estructurada a partir del reinado de Isabel la Católica. Fernando el Católico, mientras, se sirvió de la Casa de Aragón. Sin embargo, cuando fue regente de Castilla, se quedó con la mitad de la Casa de este reino, concediendo la otra mitad a Juana la Loca.

En 1517, cuando Carlos I trajo la Casa de Borgoña, que era más compleja y completa, no tenía previsto contar con la Casa de Castilla. Esto significó que las élites castellanas se vieron excluidas, por lo que se rebelaron en la revuelta de las Comunidades. Al terminar la revuelta, se celebraron las Cortes de Castilla, cuyas actas en la gran mayoría de sus artículos trataban de la organización de la Casa real. Sin embargo, la Casa de Castilla no llegó a cobrar un lugar de preferencia en el servicio al rey. La solución pasó por la introducción de la élite castellana en la Casa de Borgoña. En 1535, cuando se puso la Casa de Castilla al príncipe Felipe, resultó que ésta no contaba con ordenanzas escritas y tuvo que reconstruirse a base de los recuerdos de Fernández de Oviedo. En 1548, con ocasión de su viaje a Bruselas, se le puso la Casa de Borgoña, que era la de la dinastía. Las élites castellanas, que se habían introducido en ella, esta vez no protestaron, traicionándose a sí mismas.

Esto quedó patente en el reinado de Felipe III, cuando surgieron críticas contra la Casa de Borgoña, provenientes de la facción castellana desplazada del poder en los años finales del reinado de Felipe II. Las Cortes la criticaron por su elevado coste y propusieron reducir cargos y gastos. Sin embargo, puesto que la reducción de cargos significaría la desintegración del reino, nada resultó de los planes de reforma. Después de la caída de Olivares, las necesidades financieras llevaron a la propuesta de suprimir todas las Casas, menos la de Borgoña. No obstante, Felipe IV se negó a ello, argumentando que los reinos le podían llevar a juicio, y que lo perdería. Tocar las Casas reales significaba romper la estructura de la Monarquía. La reforma de las Casas, que significó la conservación de una sola, la de Borgoña, finalmente se llevó a cabo con Felipe V. La Casa de Castilla llegó a agrupar a la oposición, algo que se vio con Luis I, quien subió al trono apoyado por un grupo de castellanos que quiso restaurar la Casa de Castilla, concluyo Martínez Millán, refiriéndose a un estudio de Marcelo Luzzi, que será publicado con las actas del congreso.


El surgimiento y la evolución la Casa real en Castilla en la Edad Media fue el tema que se trató a continuación. Así el profesor Andrés Gambra Gutierrez, de la Universidad Rey Juan Carlos, esbozó la transformación y diversificación de la Curia Regia en tiempos de la dinastía pamplonesa, haciendo una interpretación del significado e importancia de los principales oficios del Palatium Regis durante los distintos reinados. Fue en tiempos de Alfonso VI cuando, acorde al dinamismo de su reinado, la organización palatina recibió un gran impulso. Que este rey fue además un importante mecenas, lo demostró el profesor Félix Palomero, de Universidad Rey Juan Carlos, quien reconstruyó a partir de restos arqueológicos el patronazgo de éste rey, del que la catedral románica de Burgos y el monasterio de San Sebastián de Silos son los testimonios.

La Casa real en el siglo XIII, fue analizada por el profesor Jaime Salazar y Acha, de la UNED. Explicaba que a lo largo de la Edad Media se multiplicaron los oficiales, y hubo una mayor diversificación de las funciones en la Casa del rey. Sin embargo, este aumento no se produjo por las necesidades de cada momento, sino por lo que Salazar llamó el proceso de honorización, la tendencia de los grandes oficios de convertirse en puramente honoríficos. También indagó en las condiciones sociales de los personajes que ocupaban los distintos oficios de la Casa. Hizo hincapié en que los altos dignatarios, en los que más confiaba el rey, eran siempre personajes de gran linaje, como correspondía en una sociedad estamental. La pertenencia a un determinado grupo nobiliario resultó casi siempre determinante para el oficio que se llegaba a ejercer en la Casa. No hubo una estructura orgánica, una jerarquía y una dependencia entre los oficios reales en la Casa del rey, sostuvo Salazar. El criterio que prevaleció para la constitución de la Casa fue la personalidad de los individuos, que predominaba siempre sobre la estructura establecida. Así los “privados” ejercían oficios muy diversos dentro de la Casa, desde camarero mayor hasta mayordomo mayor.

El profesor Francisco de Paula Cañas Gálvez, de la Universidad Complutense de Madrid, habló de la Casa real durante el reinado de Juan II de Castilla (1406-1454), cuyo empeño en convertir la Casa en el centro político y al rey en cabeza de una comunidad política, se expresó en un intento de magnificar la Casa real. El resultado fue un mayor resplandor de la vida cortesana. Así la Casa de Juan II llegó a diferenciarse de las bajomedievales, acercándose más a las Casas reales renacentistas de los Reyes Católicos. Durante el reinado de Juan II, también hubo una ampliación de los oficios administrativos. El papel de los funcionarios de la escritura, en particular el de los escribanos de Cámara en el Madrid del siglo XV, residencia habitual de Juan II y Enrique IV, fue el tema de la ponencia del profesor Tomás Puñal, de la Universidad Rey Juan Carlos. Expuso el perfil socio profesional y formativo de los escribanos, quienes en mayoría eran de origen judeoconverso. Por la patrimonialización del oficio se llegaron a formar sagas familiares enteras de escribanos. Puñal detalló sus muy diversas tareas, desde las empleadas como intermediarios entre el Consejo real y las Cortes, hasta la elaboración de crónicas regias.

A continuación, los ponentes se concentraron en las vicisitudes de la Casa de Castilla en la Edad Moderna. De esta manera, el profesor Rafael Sánchez Domingo, de la Universidad de Burgos, esbozó la historia de la Real Hermandad de Criados de los Reyes de la Casa de Felipe III, y el profesor Federico Gallegos, de la Universidad Rey Juan Carlos, trató de los Monteros de Espinosa, llamados así por su obligación de residir en la villa de Espinosa. Éstos eran los encargados de guardar a la persona del rey mientras dormía o cuando estaba enfermo, de custodiar las llaves del palacio en el que pernoctaba y, tras el fallecimiento del rey, de custodiar su cuerpo. Ejercían su función en la misma cámara del rey y, en el caso de guardar a la reina, en una cámara continua. Después de la llegada de Carlos V y los archeros de corps flamencos, pertenecientes a la Casa de Borgoña, los Monteros, de la Casa de Castilla, reclamaban con éxito su permanencia en el servicio del rey. Con Felipe II recibieron la ratificación definitiva. A partir del principio del siglo XVII, con los intentos de reducir gastos de la Casa, también los Monteros quedaron afectados. Sin embargo, a pesar de los problemas de financiación, el rey no consideró factible suprimir su servicio.

C. J. de Carlos, F. Labrador y G. Sánchez
C. J. de Carlos, F. Labrador y G. Sánchez
Esto llevó a una valoración económica de las Casas reales. El profesor Carlos de Carlos Morales, de la Universidad Autónoma de Madrid presentó los resultados de una investigación en curso que busca definir el significado socio económico de la financiación de las Casas. Igual que la Casa de Borgoña, la Casa de Castilla tenía un déficit continuo y un cúmulo de demoras y atrasos de pago, lo cual obligó a trasladar el déficit de ejercicio en ejercicio a buscar continuamente nuevas fuentes de financiación como la del servicio de millones y los grandes asientos. El gasto mayor de la Casa de Castilla corría por cuenta de la Capilla real, que fue el tema con que se cerró el primer día. El profesor Gustavo Sánchez, de la Universidad Autónoma de Madrid, se centró en el personaje Carlos Patiño (1600-1675), maestro de capilla de Felipe IV. A partir de la escucha de fragmentos de música de Patiño y su maestro Alonso Lobo, explicó la evolución de la polifonía renacentista hasta la barroca. Esta última definía la obra de Patiño, caracterizada por una mayor policoralidad y un bajo continuo que no sólo servía de acompañamiento, sino que también hacía armonías. Esta evolución musical requirió ajustes arquitectónicos en el Escorial, donde Felipe IV hizo alargar los balcones delante de los órganos para que cupiesen más músicos.

El segundo día, se empezó con exposiciones sobre la función de la Casa real para organizar los distintos reinos de la Monarquía. El profesor Pavel Marek, de la Universidad del Sur de Bohemia, hizo una exposición sobre la evolución de la red clientelar española en la corte imperial en el siglo XVII. A partir de la segunda mitad del siglo XVI hubo una colaboración estrecha entre los emperadores y los reyes españoles y Felipe II llegó a crear una embajada permanente en la corte imperial. Los embajadores se aseguraban de la ayuda de las personas del entorno del Emperador para favorecer los intereses españoles. Tradicionalmente, en la historiografía se ha hablado de un homogéneo partido español en la corte imperial, que representaría la política católica radical de los reyes españoles. Sin embargo, resulta más acertado destacar la heterogeneidad de los clientes, quienes tenían distintos vínculos con la Corte española. Además, cabe señalar que los nuncios papales, tanto en la época de Felipe II, como en la de Felipe III y Felipe IV, criticaban reiteradamente la presencia española en la Corte imperial. El clientelismo hasta pudo llegar a ser un fenómeno hereditario, como muestra la fidelidad de las familias Dietrichstein y Lobkowicz a la Corona española.

Mafalda Soares
Mafalda Soares
Las razones de la separación de Portugal y, sobre todo, del fracaso en reconstruir los lazos con la Corona española posterior a la revuelta fueron objeto de las ponencias de los profesores Mafalda Soares da Cunha, de la Universidad de Évora-CIHEDUS, y Pedro Cardim, de la Universidad Nova de Lisboa. La profesora Soares da Cunha destacó que no existía un programa político previo a la rebelión y la formación de un gobierno posteriormente. Cuando el duque de Braganza se encargó del gobierno como rey Juan IV, no tenía apenas experiencia política, ni conocía bien a las élites portuguesas. La situación política era poco transparente. Existió una confluencia de intereses, basados en relaciones personales, entre muchas capas sociales que apoyaban la ruptura. No hubo una división estamental entre los que apoyaban y los que criticaban al nuevo rey. Por otra parte, seguía habiendo muchos nobles que mostraban su fidelidad a Felipe IV. La falta de medios financieros, las dificultades para reclutar tropas, y las continuas críticas al nuevo gobierno generaron un ambiente de ansiedad que favoreció un clima de conspiración contra Juan IV, como mostró la conjura del arzobispo de Braga. Al final del siglo XVII, sin embargo, los “aclamadores” de Juan IV, que se habían mezclado con la nobleza antigua, se consolidaron en el poder.

¿Qué papel había tenido la Casa real portuguesa en la consolidación del poder de Juan IV durante la transición? Esta fue la pregunta que se planteó el profesor Cardim. Existieron distintas estrategias para garantizar la lealtad de la nobleza portuguesa al duque de Braganza, como la organización de un juramento de fidelidad al nuevo rey. Además, en la propaganda posterior a la revuelta, se hizo mucho énfasis en el significado de que el rey había vuelto a Portugal. Esto pasó a través de una demonización de la Corte de los Austrias, que se habría caracterizado por las dificultades para acceder al rey. La realidad era que la corte de los reyes españoles, era igualmente la de los nobles portugueses, que formaron parte de una élite y un proyecto internacional, algo que había tenido sus atractivos para ellos. Después de la ruptura se daba continuidad a la Casa real mezclándola con la Casa de Braganza y se hizo un esfuerzo para construir una vida cortesana nueva. Sin embargo, lo que caracterizó a la nueva Corte era la falta de organización. La vida palatina estaba poco organizada, y hubo muchos disturbios en la Corte de Braganza. ¿Tuvo finalmente un papel importante la nueva Casa real para estabilizar la situación política? Cardim expresó sus dudas al respecto.

M. Rivero, A. Álvarez-Ossorio, F. Labrador y J.A. Guillén B.
M. Rivero, A. Álvarez-Ossorio, F. Labrador y J.A. Guillén B.
En la década de las revueltas, la separación de Portugal, se distinguió por su consolidación. Algo que, según los ponentes, había sido un resultado poco previsible. Ampliando el panorama de la crisis de la década de 1640, el profesor Antonio Álvarez Ossorio, de la Universidad Autónoma de Madrid destacaba la situación particular del Estado de Milán, que no tuvo una Casa real. Explicó que durante el reinado de Felipe II, el patriciado milanés se transformó en una oligarquía cerrada, cuya dependencia del rey español fue relativamente reducida. Esto tuvo sus consecuencias para la solución que se buscó cuando en 1635 Luis XIII formó una coalición para asaltar a Milán. Para la monarquía española, el frente de Milán era secundario en la época de las revueltas, y apenas enviaba tropas, con lo cual Milán tuvo que defenderse con sus propios recursos. Sin embargo, la oligarquía local no tuvo medios suficientes. No quería un soberano propio, que limitaría su poder, y buscó a través de una ampliación de su base social hacer frente a la crisis. Así el magnate milanés Bartolomeo Arese buscó una alianza con la vieja aristocracia feudal, como los Borromeo y los Visconti. Asimismo aprovecharon de esta situación los jenízaros, descendientes de españoles que se habían casado con miembros del patriciado local, como los Salazar y los Manrique. Este grupo, por sus estrechos vínculos con la oligarquía provincial, resultó muy operativo en los tiempos de crisis por su capacidad de movilizar recursos. El Estado de Milán consiguió de esta manera mantener intactas sus fronteras durante la crisis y, además, no se llegaron a producir revueltas. La Monarquía española supo garantizar la lealtad de la élite milanesa, dando más poder a la élite local.

En el sur de Italia, concretamente Sicilia y Nápoles, la crisis de la década de 1640, sí se expresó en rebeliones. El profesor Manuel Rivero de la Universidad Autónoma de Madrid, no se concentró tanto en estas revueltas mismas, sino en “el día después”: ¿Cómo resolvió la monarquía las rebeliones? En la historiografía se suele atribuir las rebeliones a factores económicos y conflictos sociales, y en este sentido son definidas como rebeliones populares provocadas por el hambre. También son interpretadas como conflictos políticos, expresiones de las tensiones entre el centro y la periferia. Sin embargo, el profesor Rivero proponía tomar como modelo de las rebeliones la revuelta portuguesa, puesto que lo que más las definía no era su carácter social, sino que procedían de conjuras nobiliarias. Las soluciones que se buscaba para volver a la normalidad pasaban por la idea de que las revueltas habían surgido por la ausencia del monarca. Por lo tanto, lo que era menester era un regreso, una restauración del poder real. En este sentido, es significativo que el fracaso de la incorporación del reino de Portugal dentro de la Monarquía hispana se explicaba por la situación de la Casa real de Portugal que quedó desvirtuada y sin sustancia, según manifestaba Rivero, refiriendo a los estudios del profesor Félix Labrador. Por otra parte, en Sicilia, la precedencia de la Casa del virrey fue disputada por otras casas nobiliarias. Como remedio se intentó disminuir la prepotencia de la nobleza, y hacer al rey más presente dando cobijo a reclamos locales y a través del nombramiento de oficios, la otorgación de mercedes, y la venta de títulos y honores.

Esto llevó a una reflexión sobre el concepto de nobleza. El Doctor José Antonio Guillén Berrendero, de la Universidad de Évora-CIDEHUS, hizo una exposición sobre el tema en torno a Diego Barreiro, Rey de armas de la Corte de Felipe IV. Los Reyes de armas certificaban los blasones, pero su función iba mucho más allá de cuestiones heráldicas, explicaba Guillén. A través de un análisis minucioso de las certificaciones de Diego Barreiro mostró cómo empleaba lugares comunes sobre lo que era nobleza, y qué significado cobraban éstos dentro del discurso. Los Reyes de armas resultaban ser agentes creadores de un discurso, que se estructuraba permanentemente, de lo que era la preeminencia social.

La mirada del congreso se dirigió después a las vicisitudes de lo que era propiamente la Casa de Castilla, a través de una observación nítida de los problemas que esta atravesaba durante los años de la crisis. El profesor Félix Labrador, de la Universidad Rey Juan Carlos, trató la real caza de volatería durante el gobierno del marqués de Fresno. Éste tuvo que hacer frente a distintos problemas cuando se intentó reformar la Casa de Castilla y se barajó suprimirla, algo que Felipe IV finalmente no se atrevió a hacer. El gremio permaneció, pero tuvo serias dificultades para obtener rentas, algo especialmente grave en tiempos en que el rey estaba frecuentemente de caza. Durante el gobierno del marqués, quien era sordomudo, pero había aprendido a leer y escribir, surgieron distintos problemas. Tuvo que resolver disputas jurisdiccionales y hacer frente al intento de cambiar el lugar de residencia del gremio. Este cambio se había propuesto para ahorrar los costes generados por las concesiones hechas a las villas que tradicionalmente recibían los gremios, como Carabanchel. Así, se barajó Vallecas como una nueva residencia, algo que finalmente no se llevó a cabo. De esta manera, el marqués, a pesar de sus dificultades, logró subsanar los problemas más importantes surgidos durante su gobierno.

Peor suerte corrieron las guardas reales. El profesor Eloy Hortal Muñoz, de la Universidad Rey Juan Carlos, analizó los problemas que éstas padecieron durante los años centrales del reinado de Felipe IV. Las guardas reales consistían de cuatro compañías: los ya tratados Monteros de Espinosa, los archeros de corps, la guarda tudesca y la guarda española. La función de las guardas era la protección de la persona del rey y de la familia real, el acompañamiento del monarca en un plano secundario, la participación en las apariciones públicas del monarca y, finalmente, las guardas, por la diversidad de las naciones que las componían, fungían como un espacio integrador de las distintas élites territoriales. Las guardas entraron en una profunda crisis en tiempos de Felipe IV, cuando se cristalizaron contradicciones que ya habían estado presentes en los anteriores reinados. Se produjeron diversas confrontaciones jurisdiccionales, como entre los capitanes y el bureo. Las guardas se caracterizaron más por motines y delincuencia que por su lustre y se produjo un deslucimiento de sus funciones públicas. Asimismo dejaron de ser unos cuerpos representativos de sus naciones. El modelo de las guardas reales, configurado desde el reinado de Carlos V, entró en quiebra.

En su ponencia sobre la campaña militar de Luzzara en 1702, el profesor Leandro Martínez Peñas, de la universidad Rey Juan Carlos, llamó la atención sobre el destacado papel que nobles españoles tuvieron en el séquito del rey, como el duque de Medina Sidonia, mayordomo mayor y caballerizo mayor, y el conde de Benavente, sumiller de corps. La campaña, sin embargo, sería el último momento en que los nobles españoles cumplieron un papel tan importante o más que los nobles franceses. Por otro lado, sería el principio de importantes reformas en la guardia real. Durante su estancia en Italia, el rey creó una guardia italiana, para premiar a los italianos. Esta creación revelaba un cambio de mentalidad. La función de la guardia ya no era tanto proteger al persona del rey, sino que funcionaba como un regimiento de élite dentro de de ejército. Luego, al final de la campaña, Felipe V decidió suprimir la guardia tudesca.

El profesor Ignacio Ezquerra Revilla de la Universidad Nova de Lisboa-Centro de Investigação e Desenvolvimento sobre Direito e Sociedade, hizo una exposición sobre los porteros de Cámara del Consejo Real. Explicaba que en su origen la Cámara regia, no era solamente el espacio íntimo del rey, dónde desarrollaba su vida cotidiana, sino que era el lugar donde además llevaba a cabo actividades de gobierno, repartía la gracia, emitía documentos e impartía justicia. De esta manera, se entiende que el dominio del monarca sobre los reinos, pasó por una expansión de la Cámara, una ampliación “doméstica”. Este proceso finalmente llevó a la disociación de la Audiencia y Chancillería de la Cámara. Sin embargo, los dos ámbitos, el administrativo y el doméstico, nunca terminaron de separarse. Así los porteros de Cámara, que pertenecían a la Casa de Castilla, hacían patente la unidad del ámbito doméstico y el administrativo, al estar presentes en el Consejo real, y las chancillerías de Valladolid y Granada. Sin embargo, en tiempos de Felipe IV, no existió un esfuerzo para definir la posición de los porteros de Cámara, y su función se desvirtuó hasta convertirse en una práctica monótona recurrente.

Con esto terminó un congreso con un gran número de asistentes que, de manera exitosa, ofreció una amplia vista histórica sobre de la Casa real de Castilla, alternando estudios detallados sobre distintos aspectos de la Casa en diversos momentos de su evolución, con reflexiones sobre su significado para la articulación política de la Monarquía hispana.

Gijs Versteegen

IULCE-UAM

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martes, 27 de octubre de 2009


Entre el 22 y el 23 de octubre de 2009 se celebró el III Seminario interdisciplinar La Tregua de los Doce Años 1609, organizado por el Instituto Universitario “La Corte en Europa” (IULCE) de la Universidad Autónoma de Madrid y la Red “Solo Madrid es corte” CAM-HUM/2007-4025,  en el contexto del cuarto centenario de dicha tregua. El seminario, coordinado por los profesores José Martínez Millán y Manuel Rivero Rodríguez, formaba parte del Master "Monarquía de España" del departamento de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Madrid. Participaron tanto profesores de esta Universidad, como del CSIC y de Universidades belgas y holandesas.

El enfoque habitual para estudiar la Tregua de los Doce Años entre las provincias rebeldes holandesas y la Monarquía hispana en 1609, hasta ahora ha sido la Pax hispanica, como se denomina la serie de paces que estableció la Monarquía de Felipe III en los distintos territorios europeos con los que estaba en conflicto. Esta perspectiva parte de la idea de que la Monarquía hispana, con una política diseñada por el valido, el duque de Lerma, buscaba la paz como un recurso para poder recuperarse económicamente, o como una solución para poder enfrentarse a cada uno de sus enemigos por separado. Este planteamiento, que en apariencia se caracteriza por una gran coherencia, muestra, sin embargo, unas contradicciones, sobre las que se ha reflexionado en el seminario y que han dado lugar a la propuesta de nuevos enfoques y perspectivas de investigación.

Inauguración del Seminario
Inauguración del Seminario


El primer día estuvo dedicado al ámbito holandés de la Tregua, y a su contexto historiográfico. El Profesor José Martínez Millán de la Universidad Autónoma de Madrid, explicaba que lo que ha caracterizado el enfoque generalizado de los especialistas en la Tregua, es su planteamiento de larga duración, centrado en la decadencia económica de la Monarquía hispana, que a su vez se ha contemplado dentro del contexto de la Crisis del Siglo XVII. Esta perspectiva, sin embargo, no ha tenido en cuenta la evolución del reinado de Felipe III, cuyos proyectos políticos partían de una nueva base ideológica comparada con la del reinado anterior. Así, la Monarquía hispana de Felipe II, en la que se intentaba promover un catolicismo hispano y que se caracterizaba por su pugna con el Papado, se convirtió en la Monarquía Católica de Felipe III, dominada por una élite que actuaba en connivencia con Roma. Dentro de este contexto la Tregua cobra otro sentido. Resulta ser impulsado por Roma, que intentaba contener la política imperial y beligerante de la Monarquía, librada dentro del contexto de la Monarchia Universalis, en un intento de romper su hegemonía política, y promover una política independiente, centrada en la lucha contra los otomanos en vez de contra los rebeldes. Más que una Pax hispanica era una Pax romana.
shepper
Hugo de Schepper (der.) junto a José Martínez Millán
El Profesor Hugo de Schepper, de la Universidad de Nimega, dedicó su ponencia a los mediadores de la Tregua, que figuran en el documento que la formalizaba, fechado el 9 de abril de 1609. Hizo un estudio detallado de cada uno de ellos, y destacó sus distintos perfiles ideológicos e intereses políticos, que determinaban sus distintos posicionamientos, en las complejas negociaciones, en la que intervinieron no sólo las provincias rebeldes, y la delegación española, sino que también tuvieron un importante papel negociadores externos, como Pierre Jeannin, enviado del rey francés Enrique IV. Aparte de la dificultad de superar posiciones maximalistas, las conversaciones fueron complicadas puesto que la delegación de las provincias rebeldes ni siquiera tuvo contacto directo con la delegación española. De Schepper también dedicó atención a las diferencias entre los Archiduques y Felipe III, quien  recelaba de aquellos e intentaba controlarles mediante sus enviados. De Schepper no considera la Tregua una Pax hispanica, puesto que Felipe III nunca abandonó la pretensión de volver a las armas.
ebben
Maurits Ebben (der.) junto a José Martínez Millán
Teniendo en cuenta el largo y complejo trascurso de las negociaciones, se plantea la pregunta de cuál ha sido el resultado de la Tregua y cómo ésta fue vivida por los distintos partidos. El Profesor Maurits Ebben, de la Universidad de Leiden, hizo un balance económico y político mediante el que intentaba responder a la pregunta de si las Provincias Unidas podían sentirse satisfechas con la tregua, algo que tradicionalmente se viene afirmando en la historiografía holandesa, que celebra la Tregua como una victoria, de la que los holandeses obtuvieron más de lo que habían podido esperar. Su conclusión, sin embargo, es que esta idea merece ser matizada, puesto que las provincias rebeldes consiguieron un reconocimiento internacional, pero no la soberanía, supieron ampliar su red comercial europea, pero vieron el comercio en las Indias occidentales paralizado, aprovecharon de una paz política y religiosa temporal, pero posteriormente tuvieron que afrontar una división política y religiosa interna.
René Vermeir
René Vermeir
El Profesor René Vermeir, de la Universidad de Gante, estudió lo que considera una coexistencia difícil entre los Países Bajos meridionales y la República durante los primeros años de la Tregua. Resaltaba que el primer tratado firmado el 9 de abril de 1609, sólo era provisional, y que éste luego se intentó concretizar en conferencias posteriores. Había tres grandes campos de negociación: asuntos territoriales, sobre territorios que ambos partidos pretendían en base a su interpretación del poco específico tratado, asuntos económicos, como la apertura o el cierre del Escalda, y el asunto de los bienes particulares confiscados de los refugiados que durante la guerra habían abandonado sus posesiones para buscar refugio en la Republica o las provincias meridionales. Las conversaciones no fueron un éxito para los Archiduques, que tuvieron que abandonar sus pretensiones en todos los terrenos. En este sentido, sostuvo Vermeir, se podría decir que la República ganó la Tregua. Durante los años de la Tregua, hubo contactos comerciales, visitas por curiosidad y visitas de turismo religioso de los habitantes de la Republica a los Países Bajos meridionales, y viceversa. Sin embargo, no se produjo un acercamiento, sino que más bien se aceptó la separación entre las dos entidades políticas, cuyas diferencias se empezaron a considerar insuperables.
Alicia Esteban Estríngana
Alicia Esteban Estríngana
Mientras, a nivel militar, la Tregua significaba una intensificación de la rivalidad entre los oficiales del mando militar del ejército español, puesto que la guerra significaba oportunidades de ascenso, y la tregua las frustraba, explicó la Profesora Alicia Esteban, de la Universidad de Alcalá. La rivalidad entre los oficiales podía determinar el resultado de las operaciones de socorro de fuertes, llevadas a cabo por unidades pequeñas provisionales, bajo el mando de oficiales asignados para la ocasión. Estos, a veces, en estas operaciones, tenían que mandar sobre otros oficiales de igual rango. Puesto que el fracaso o éxito de estas operaciones era la responsabilidad de los oficiales al mando, la desobediencia de los subordinados era una manera para eliminar a competidores. Esto condujo a los denominados fracasos inducidos, que se produjeron sobre todo en las operaciones de socorro caracterizadas por decisiones ad hoc. Las conductas disfuncionales y, además de las promociones, las relegaciones, a las que no se suele dar mucha atención en la historiografía militar tradicional, resultan ser indispensables para entender la evolución de las acciones bélicas.

Las ponencias del segundo día se concentraron en el contexto externo de la Tregua. Así, el Profesor Manuel Rivero, de la Universidad Autónoma de Madrid, se centró en uno de los mediadores en la Paz de Londres de 1604, el condestable de Castilla Juan de Velasco. La paz de Londres muchas veces es relacionada con la Tregua y la paz de Vervins. Sin embargo, cada una tenía su contexto específico, algo que queda de manifiesto estudiando a sus protagonistas. Juan de Velasco fue el principal consejero en el gobierno de Milán entre 1598 y 1609. Estaba impregnado de una ideología jurisdiccionalista y antirromana. Promocionaba un círculo de humanistas en Milán que polemizó con el padre Mariana, quien era partidario de una reorientación de la Monarquía hispana y proponía una Monarquía Católica. Velasco llegó a ser excomulgado por el arzobispo de Milán Federico Borromeo. Sin embargo, no se retractó y protagonizó uno de los momentos más conflictivos en las relaciones con la Iglesia cuando acusó al arzobispo de lesa majestad. Como mediador en Londres no le interesó la suerte de los católicos ingleses y tenía una percepción más política de los que debería ser la paz; le interesaba la alianza con Inglaterra. Estaba en contra de la interferencia de temas ajenos a la razón de Estado, es decir los planteamientos romanos. Velasco y sus clientes perdieron influencia política a partir de 1608, cuando en la Monarquía hispana se optó por una política favorable a Roma. La Tregua ya se realizó bajo unos supuestos ideológicos y políticos distintos.

El Profesor León Gómez Rivas, de la Universidad Europea, eligió como tema la Tregua en el marco de las disputas sobre la libertad de los mares. Se centró en el libro Mare Liberum que Hugo Grocio escribió en 1609, y que era fruto del debate sobre la libertad de la navegación, que se libró en la negociación de la Tregua. Gómez Rivas destacaba cómo Grocio esgrimía argumentos de autores escolásticos españoles, como Francisco de Vitoria y Fernando Vázquez de Menchaca. De esta manera difundió el pensamiento de estos autores en el mundo protestante. Es a través de Grocio que incluso llegaron a influir en Adam Smith, sostenía Gómez Rivas.

Rafael Valladares (der.) y Manuel Rivero
Rafael Valladares (der.) y Manuel Rivero
El Profesor Rafael Valladares, vinculado al CSIC, revisó la recepción de la Tregua por los portugueses. La historiografía portuguesa tradicionalmente ha considerado la Tregua como un ejemplo de que los Habsburgos no habían sabido defender los intereses de Portugal, en este caso los del Estado da India. Resaltaba que hoy esta visión empieza a ser matizada. Así, existía en la sociedad portuguesa un sector atlantista, que estaba a favor de una reorientación de las actividades comerciales hacia Brasil y un repliegue en Asia. Por otra parte, Valladares dedicó su ponencia a exponer el impacto que causó la expulsión de los moriscos en 1609 entre los portugueses. Éstos relacionaban a los moriscos con los cristianos nuevos en Portugal, entre los que había una mayoría judaizante. Muchos portugueses consideraban que la expulsión de los moriscos tenía que tener su continuación en la expulsión de los cristianos nuevos de Portugal. Algo que no sucedió y por lo que Felipe III llegó a ser acusado como rey de los judíos. El tema suscitó una intensa polémica que seguiría hasta 1640. En los años treinta, la continua acusación a los Austrias como prosemitas alimentaba la propaganda restauracionista en Portugal.
Debate y presentación de los dos nuevos volumenes de la Colección Temas IULCE-UAM
De izq. a der. R. Valladares, P. Sanz, M. Rivero, R. González y C.J. de Carlos Morales

Las relaciones hispano-inglesas fueron el tema de la ponencia del Profesor Porfirio Sanz, de la Universidad de Castilla la Mancha, que puso el énfasis en el intento de la Monarquía española a principios del siglo XVII por llegar al entendimiento y  la paz, después de haber atravesado momentos difíciles durante el período isabelino. Sin embargo, conflictos comerciales, diferencias religiosas y cuestiones identitarias siempre podían reavivar el conflicto.

Rubén González, de la Universidad Autónoma de Madrid, destacó las actividades diplomáticos de Baltasar de Zúñiga, una eminencia gris que estuvo presente en las negociaciones previas a la Paz de Londres y también en las de la Tregua. El embajador estaba cercano a posiciones castellanistas, de razón de estado, y lejos de posturas prorromanas. Su intervención en las negociaciones con Inglaterra fue caracterizada por conflictos de precedencia que muestran que las posiciones aún estaban muy alejadas y que ninguno era capaz de imponerse. En Bruselas su tarea fue vigilar de cerca a los archiduques, para  evitar que éstos actuaran en contra de los intereses españoles. Zúñiga ayudó a evitar una deriva flamenquista de las negociaciones por una parte, y por otra matizó las órdenes autoritarias y desconfiadas que venían de Madrid con el objetivo de evitar una ruptura los Archiduques y Felipe III. La actuación de Zúñiga es otro ejemplo de la complejidad de la situación política, caracterizada por distintos posicionamientos ideológicos y contactos multilaterales, como muestra su correspondencia con el Duque de Sessa en la que se ve el triángulo de las influencias entre Madrid, Londres y Roma.

Los aspectos financieros de la Tregua fueron desarrollados por el Profesor Carlos de Carlos de la Universidad Autónoma de Madrid, quien cuestionó la tesis de que la Tregua fuera concluida por las dificultades financieras de la Monarquía hispana, especialmente después de la bancarrota de 1607. Carlos de Carlos mostraba a través de un análisis de la política financiera, que en realidad la Monarquía había conseguido un saneamiento financiero en 1609, y que incluso contaba con recursos para emplear nuevamente en la guerra. A partir de este año, los fondos que antes se gastaban en Flandes, fueron dirigidos a otros destinos como Larache, Milán, o Mamora.

El seminario resultó ser muy estimulante y generó los dos días una animada discusión en la que participaron tanto profesores como estudiantes. Finalmente fue concluido con la presentación de un adelanto de Nobleza hispana, Nobleza cristiana. La orden de San Juan, dos nuevos volúmenes de la Colección Temas IULCE UAM, publicados con el apoyo del ministerio de Ciencia e Innovación, la Red “Sólo Madrid es Corte”, (CAM-HUM/2007-0425) de la Comunidad de Madrid y el Patronato Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Alcazar de San Juan.
Nobleza hispana, Nobleza cristiana (portada)
Nobleza hispana, Nobleza cristiana (portada)

 TRIPTICO Y MATERIAL DEL SEMINARIO


Gijs Versteegen

IULCE-UAM

 

 

 

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viernes, 25 de septiembre de 2009

ESCRITORES, MECENAS Y BIBLIÓFILOS

EN LA ÉPOCA DEL CONDE-DUQUE

Exposición organizada con ocasión del Congreso Internacional “Poder y saber: Bibliotecas y bibliofilia en la época del Conde-Duque de Olivares”

La exposición pretende visualizar, a través de las colecciones de la Fundación Lázaro Galdiano, los temas fundamentales que se abordarán en este Congreso: retratos de los literatos más ilustres del entorno del valido de Felipe IV, la labor de mecenazgo de este último y las bibliotecas de bibliófilos notables de su tiempo.

Gaspar de Guzmán y Pimentel, III conde de Olivares, I duque de Sanlúcar la Mayor, conocido como el Conde-Duque de Olivares, mantuvo estrecha relación con artistas, entre ellos Velázquez, y con escritores como Góngora, Quevedo o Lope de Vega, pues fue consciente de cómo el poder político podía servirse para su propaganda de las imágenes y de los textos para reforzar sus pretensiones de grandeza y defender su integridad a ultranza.

La formación humanística del Conde-Duque se forjó en Italia, donde pasó su niñez, y después en Salamanca, etapa que se prolongó de 1600 a 1604 y que dejó en él profunda huella porque despertó su afición a los libros y al estudio y le proporcionó una sólida educación universitaria; además, en estos años, se reveló su inclinación a las tertulias eruditas. Durante su estancia en Sevilla, desde 1607 a 1615, siendo ya conde de Olivares, acrecentó su colección de libros con los heredados de su padre, inició su labor de mecenazgo con literatos y contribuyó al fomento de la actividad cultural en la capital hispalense donde había academias tan notables como la de Francisco Pacheco. Más tarde, Olivares cambió las placenteras veladas sevillanas por la agitada vida cortesana y palaciega al ser nombrado en 1615 gentilhombre del príncipe Felipe, primer paso, bien meditado, para alcanzar la privanza en 1623, pero no abandonó su labor de mecenas y su pasión por los libros, aspectos que se ponen de relieve en esta muestra.

El conjunto de obras expuestas reúne impresos y manuscritos, entre ellos el afamado Libro de Retratos de Pacheco, suegro de Velázquez, y el retrato de Góngora. Este último se muestra nuevamente tras la restauración que se ha llevado a cabo en el Instituto del Patrimonio Histórico Andaluz y que ha desvelado la excelente calidad de la pintura y su extrema proximidad a la mano del maestro. (Dossier de prensa)


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lunes, 21 de septiembre de 2009

“La evolución de la Casa Real de Castilla y la crisis de la década de 1640”
Congreso Internacional, 9-10 de noviembre, 2009


La entidad política conocida como “Monarquía hispana” se originó como consecuencia del matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón en 1469. Ambas Coronas habían fundado sus propias casas reales y habían estructurado sus respectivos reinos en torno a ellas desde hacía mucho tiempo y no desaparecieron cuando se produjo la unión. Es preciso señalar también que, con el matrimonio de Isabel y Fernando, se pusieron las bases para que el reino de Castilla se convirtiera en el núcleo de una gran Monarquía a la que paulatinamente se fueron agregando todos los demás reinos sin necesidad de que modificasen sus particulares estructuras y que la forma de servicio elegida por el rey fue la casa de Castilla, cuya organización se culminó a lo largo del siglo XV con la dinastía Trastámara.  Esto se puso de manifiesto en 1496, cuando los Reyes Católicos pusieron casa al príncipe Juan, heredero de ambas coronas, de acuerdo al estilo castellano que, en esencia, era el mismo modo de servicio que el de su madre y su abuelo Juan II. La estructura organizativa de la casa, según la descripción que realizó Gonzalo Fernández de Oviedo, se componía de una serie de módulos o secciones, al frente de cada una se había designado un personaje de la alta nobleza castellana que tenía acceso directo al rey. (Leer más...)



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martes, 15 de septiembre de 2009

SEMINARIO INTERNACIONAL “LA CORTE EN EUROPA” (IULCE-UAM)
LA TREGUA DE LOS DOCE AÑOS (1609)
(Master de la Monarquía de España, 22-23 de Octubre 2009)


En 1609, la Monarquía de Felipe III estableció una serie de paces en los distintos territorios europeos con los que estaba en conflicto. Dicha paz ha sido interpretada –según la opinión generalizada de los especialistas en el tema- o como un recurso para que la Monarquía se recuperase económicamente, o como una solución para que pudiera hacer frente a cada uno de sus enemigos por separado. Esta política (practicada durante el reinado de Felipe III) ha sido denominada Pax hispanica. Aunque la interpretación se inserta dentro de la lógica argumental de la decadencia de la Monarquía hispana, a nuestro juicio bajo este razonamiento la teoría parece contener algunas contradicciones: en primer lugar, la decadencia económica de la Monarquía ha sido percibida dentro de unos planteamientos de “larga duración” (período histórico que comprende desde el último tercio del siglo XVI hasta finales del siglo XVII), pero, al explicar la evolución del reinado de Felipe III, se presenta como una contraposición obligada con respecto a los proyectos y dinámicas de Felipe II. En segundo lugar, el decurso político de la Monarquía durante el reinado de Felipe III (y también de Felipe IV) no se puede explicar solamente por cuestiones económicas, sino dentro del contexto de la teoría política de la Monarchia Universalis y, por consiguiente, en relación con la evolución de sus relaciones con Roma. El presente Seminario Internacional pretende reflexionar sobre las teorías asentadas en torno a esta paz, tan trascendental en la evolución de la Monarquía hispana, y proponer otros enfoques y perspectivas de investigación que hasta ahora no se han tenido en cuenta.

DESCARGAR TRIPTICO


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viernes, 11 de septiembre de 2009


Les cours en Europe : bilan historiographique

Colloque international – 24, 25 et 26 septembre
(Auditorium du château de Versailles)




"Depuis une tren taine d’année, l’his to rio gra phie des cours a connu un vif suc cès et la créa tion récente du Court Studies Forum en est une par faite illus tra tion. L’his to rio gra phie occupe désor mais une place cen trale dans l’étude des dif fé ren tes dis ci pli nes tel les que la poli ti que et l’his toire de l’art, les études socia les et cultu rel les, la musi que, l’archi tec ture et la lit té ra ture. Ce col lo que vise à faire la lumière sur ce nou veau domaine de la recher che et à com pren dre son rôle dans l’évolution récente des études his to ri ques. L’accent sera mis sur les trois der niè res décen nies : la renais sance de l’inté rêt de l’his to rio gra phie de cour qui eut lieu dans les années 1970, les tra vaux réa li sés suite à la tra duc tion dans les années 1980 de la tri lo gie de Norbert Elias, et enfin les récents suc cès des publi ca tions comme The ori gins of the State (1993) et The Princely Courts of Europe (1999). L’établissement de dif fé ren tes métho do lo gies défi nis sant les cours a abouti à une mul ti pli ca tion des pis tes de recher­che. Il appa raît donc impor tant, à ce stade de nos connais san ces, de nous inter ro ger sur les impacts, la cen tra lité de la cour dans le monde de l’Ancien Régime, le concept même de la cour et sa per ti nence vis-à-vis de la civi li sa tion. Le pro pos de ce col lo que s’atta chera à étudier aussi les nou vel les pers pec ti ves et métho do lo gies à adop ter dans ce domaine."

PROGRAMA (Descargar PDF)
Participan el Prof. Dr. José Martínez Millán (investigador coordinador de la Red "Solo Madrid es Corte"), y el Prof. Dr. Manuel Rivero (IP UAM miembro de la Red). Próximamente publicaremos una reseña del evento en Librosdelacorte.es

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lunes, 20 de julio de 2009

En los últimos tiempos la labor de crítica e información sobre la actualidad bibliográfica en Humanidades se ha ido reduciendo de manera drástica y cada vez se dispone de menos publicaciones en las que se comenten o analicen novedades. En la prensa diaria las secciones de libros y cultura desaparecen para dar espacio al entretenimiento. Las revistas de carácter cultural van mermando sus contenidos críticos. Las revistas académicas, por su parte, apenas recogen la información crítica de novedades bibliográficas concentrando su atención en la publicación de resultados de investigación. Así mismo, esta pérdida de espacio va afectando a la pérdida de visibilidad de las Humanidades, a su desprestigio. Al mismo tiempo, estos vacíos afectan a una necesidad real, la de estar informado de las corrientes y escuelas, de lo que se hace y publica, de las discusiones que hoy dominan el panorama historiográfico, artístico, filosófico o literario.
Por tal motivo, la revista Los Libros de la Corte, sin pretender llenar ese vacío, quiere contribuir a invertir esa tendencia negativa por una positiva, llenando parte de ese hueco, dando luz a una actividad viva, llena de debates, de ideas y proyectos. La revista tiene una vocación interdisciplinar, se propone constituirse en escaparate de la actividad bibliográfica que existe sobre la Corte como tema y como metodología; también se presenta como ventana del mundo académico por la que vayan desfilando propuestas, debates, metodologías, temas… y por último quiere ser sobre todo un órgano de información bibliográfica que dé noticia de los libros que merece la pena leer y conocer para estar al día. Estos objetivos hacen de ella un instrumento útil para el especialista y el profano, para el primero porque le informa y le permite actualizarse, para el segundo porque le aporta ideas, propuestas y contenidos con valores.

Prof. Dr. Manuel Rivero
Profesor titular de Historia Moderna
Editor Libros de la corte.es
Instituto Universitario “La corte en Europa”
Universidad Autónoma de Madrid

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miércoles, 24 de junio de 2009

Uno de los principios fundadores del Instituto Universitario "La Corte en Europa" de la UAM es la calidad y la innovación en la docencia, con lo que aspira a convertirse en centro de referencia obligada en el campo de las Humanidades. El objetivo principal de este Primer Encuentro de Experiencias en Innovación Docente, organizado, entre otros, por el Prof. Dr. Félix Labrador Arroyo, investigador asociado  de la Red "Solo Madrid es Corte", es promover el contacto, el intercambio y discusión de conocimientos y experiencias entre profesores de la Universidad Rey Juan Carlos, para la adecuación de las titulaciones en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior; se pretende debatir sobre el contenido de los programas de los nuevos planes de estudio; compartir la metodología pedagógica empleada en la Universidad durante los últimos cursos académicos, especialmente en las experiencias piloto de asignaturas definidas en créditos ECTS; fomentar la búsqueda y el desarrollo de métodos de enseñanza-aprendizaje innovadores que mejoren la docencia y los resultados del aprendizaje; poner en común proyectos de innovación educativa que han participado en la convocatoria de ayudas de la propia Universidad; así como presentar nuevos temas y enfoques innovadores que permitan mejorar la calidad de la educación y de la docencia en la Universidad Rey Juan Carlos.
Más información en:
http://www.urjc.es/ordenacion_docente/app/IEncuentro/



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lunes, 08 de junio de 2009

FAES otorga los Premios Bicentenario 1808

Ángel Rivero Rodríguez (Investigador primcipal de la Red "Solo Madrid es Corte", y  miembro del IULCE), Manuel Jesús González González y Xavier Reyes Matheus, premiados por sus ensayos. El objetivo de los galardones es difundir el espíritu de las ideas liberales y de centro-reformista.
 



/22.04.2009/ La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES)ha concedido los Premios FAES Bicentenario 1808 a Ángel Rivero Rodríguez, Manuel Jesús González González y Xavier Reyes Matheus.

Ángel Rivero Rodríguez, profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, ha recibido el premio Ideas liberales en España, destinado a exponer y difundir el legado del constitucionalismo liberal español nacido hace ahora 200 años.

Manuel Jesús González González, catedrático, de la Real Academia de la Historia, ha conseguido el premio Gobiernos liberal-conservadores en España. Esta categoría está dedicada a iluminar la biografía política de los presidentes de gobiernos conservadores y liberales que hayan contribuido a impulsar el desarrollo de la libertad política en España en los dos últimos siglos.

A Xavier Reyes Matheus, profesor investigador del Centro de Estudios de Iberoamérica de la Universidad Monteávila (Caracas), le ha sido concedido el premio Liberalismo en Iberoamérica. El objetivo de esta categoría es exponer y difundir el legado del constitucionalismo liberal español en la construcción de los países de Iberoamérica a lo largo del siglo XIX.

COMUNICADO

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domingo, 07 de junio de 2009

Como todos los años, siguiendo una arraigada tradición primaveral, se celebra la feria del libro de Madrid en el paseo de coches del retiro. Este año los investigadores de la red “Solo Madrid es Corte” tendrán una presencia visible pudiendo encontrarse las colecciones y obras publicadas por sus miembros en diversos stands o casetas. Colecciones y obras del Instituto Universitario La Corte en Europa.
-Fundación Mapfre, caseta nº 10
-Ediciones Polifemo, caseta nº 149
-Universidad Pontificia de Comillas, caseta 301 Editoriales que publican obras de los miembros de la red
-Ediciones Silex, caseta nº 136 -Alianza Editorial caseta nº 193
-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, caseta 357
-Unión de editoriales universitarias españolas, casetas 4 y 5.
Actos programados: Manuel Rivero Rodriguez firmará ejemplares de su libro Lepanto el sábado 13 de junio en la caseta de la editorial Sílex (nº 136) de 18:30 a 21:00 horas.

14:16 | gestionado por Susan Campos | Enviar comentario (0)

martes, 02 de junio de 2009

Los días 15 y 16 de mayo se celebró en el Complejo Chiaramontano Santo Spirito de Agrigento (Italia), el encuentro Mediterraneo: Esperienze di ricerca a confronto. Su propósito era analizar y contrastar diversas experiencias de investigación en torno a un tema común, la Historia del Mediterráneo, un espacio de comunicación de pueblos y civilizaciones, pero también el lugar donde en el pasado hubo sangrientos enfrentamientos entre poderes y culturas. El mar que une y separa, que es disputado y compartido articuló las discusiones e intercambios científicos de investigadores llegados de sus confines para poner en común diferentes perspectivas y puntos de vista. Conjuntamente analizaron las claves de la evolución de un espacio y también de un contexto de frontera que desarrolló un mundo complejo en el pasado y aún perdura en el presente.

El Prof. Dr. José MArtínez Millán durante su intervensión.
El Prof. Dr. José Martínez Millán (Universidad Autónoma de Madrid).
Hubo dos sesiones de trabajo que articularon el ámbito de discusión, la dedicada a “Mediterranea” cinque anni dopo,  coordinada por el profesor Dr. Orazio Cancila (Università di Palermo) director científico del centro on-line Mediterranea. Este centro ha adquirido durante este lustro una gran notoriedad, siendo muy conocido por su prestigiosa revista digital de libre acceso y su biblioteca on line (véase www.storiamediterranea.it). La sesión, por tanto, se centró en dar cuenta de esta experiencia y contemplar sus resultados, pudiendo enorgullecerse por constituir, a día de hoy uno de los principales referentes el estudio y la divulgación de la investigación histórica en el ámbito de las nuevas tecnologías de comunicación, no sólo a nivel europeo o mediterráneo, sino a nivel mundial. Fue en esta sesión donde intervino el Prof. Dr. José Martínez Millán, coordinador general de la Red de investigación I+D “Solo Madrid es Corte”, y Director del Instituto Universitario “La Corte en Europa”-IULCE de la Universidad Autónoma de Madrid-UAM. Cuya ponencia versó sobre ”El siglo XVII a través de la revista Mediterránea. Nuevas perspectivas”. También participaron Sadok Boubaker (Université de Tunis) con una intervención titulada “Maghreb et Méditerranée à l` époque moderne: histoire croisée, historie partagée”. Eyup Ozveren e Onur Yildirim (Middle East Technical University of Ankara) con “Mediterranean Openings of Ottoman/Turkish Historiography” y Federico Cresti (Università di Catania) “Città e territorio nei paesi dell `Area mediterranea: alcune considerazioni storiografiche”.
La Prof. Dra. Rosella Cancila (Universidad de Palermo) y el Prof. Dr. Vittorio Sciuti Russi (Universidad de Catania), junto al Prof. Dr. Martínez Millán
La Prof. Dra. Rosella Cancila (Universidad de Palermo) y el Prof. Dr. Vittorio Sciuti Russi (Universidad de Catania), junto al Prof. Dr. Martínez Millán
En la segunda sesión dedicada a Feudalità laica e feudalità eclesiástica nel Mezzogiorno moderno (secoli XV-XIX), coordinada por Aurelio Musi (Università di Salerno) intervinieron:  Orazio Cancila (Università de Palermo) “aristocracia vecchia e nuova nella Sicilia moderna (secc. XVI-XIX); Elisa Novi Chavarria (Università del Molise) “Le feudalità eclesiástica: linee e prospettive di recerca”; Fausto Cossetto (Università della Calabria) “Problema e risultati della cartografia sulla Calabria feudale tra fine Seicento e fine Settecento”; y Giovanni Brancaccio (Università di Chieti-Pescara) “La feudalità apruzzese-molisana durante l´età spagnola”.

Para más información PROGRAMA DEL CONGRESO.


Manuel Rivero

Universidad Autónoma de Madrid

 

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domingo, 31 de mayo de 2009

«Culturas» n.º 173. Boletín informativo del Instituto Cervantes «Arte, lujo y sociabilidadad», en la Fundación Lázaro Galdiano (incluye una entrevista a la Prof. Dra. Jesusa Vega, miembro del IULCE y la Red "Solo Madrid es Corte").
Más información en nuestro portal/ "Publicaciones recibidas".

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jueves, 28 de mayo de 2009

El Prof. Dr. JoséMartínez Millán ha publicado en nuestro Weblog "Los libros de la Corte" una reseña dedicada a La teología e la politica de Paolo BROGGIO. Más información.

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miércoles, 27 de mayo de 2009

La Biblioteca Nacional facilita a través de Bubok el acceso a sus fondos. Por primera vez puedes conseguir una reproducción en papel de los libros más importantes de la historia: http://bne.bubok.com/
La Biblioteca Nacional es la institución bibliotecaria superior del Estado y cabecera del Sistema Bibliotecario Español. Como biblioteca nacional es el centro responsable de la identificación, preservación, conservación y difusión del patrimonio documental español y aspira a ser un centro de referencia fundamental para la investigación de la cultura hispánica.

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En 1972, Maurice Aymard publicó un breve artículo sobre los duques de Terranova que sacó a la luz una realidad muy poco conocida del Imperio español, la de la existencia de una élite cosmopolita con ramificaciones en todos los rincones de la Monarquía Hispánica. Desde entonces se han ido publicando diversos trabajos sobre la feudalidad siciliana que si bien han registrado esta realidad, como ocurrió en 1996 en el Congreso celebrado sobre los condes de Módica y los almirantes de Castilla, no se ha realizado un estudio tan vigoroso y sistemático como el que representan los tres libros que aquí reseñamos relativos al linaje Moncada y sobre los que se proyecta la sombra tutelar del propio Aymard.

LA SICILIA DEI MONCADA - a cura di Lina Scalisi
LA SICILIA DEI MONCADA - a cura di Lina Scalisi

La Sicilia dei Moncada, una obra colectiva dirigida por la profesora Lina Scalisi (de la Universidad de Catania) es el lugar del que nacen las otras dos monografías,  La Sicilia degli Heroi de la propia Scalisi y Luigi Guglielmo di Moncada e il governo della Sicilia de la Dra. Rafaella Pilo de la universidad de Sassari. Ambas historiadoras han desarrollado en sendas monografías aquello que apuntaban en sus respectivas contribuciones a La Sicilia..., donde entrevieron problemas y temas cuyo desarrollo quedaba apuntado en sus artículos. Ambos libros no podrían entenderse sin este libro-prólogo que es como una llave maestra que abre cuestiones que han querido abordar con trabajos de mayor calado. Más información.

Manuel Rivero Rodriguez

Universidad Autónoma de Madrid

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