Ángel ha sido un destacado miembro de la comunidad de
bioinformática estructural, campo que se ha beneficiado de sus importantes aportaciones en áreas tan relevantes como el análisis y la evolución de la estrucutra de proteínas, el modelado tridimensional de macromoléculas biológicas, el diseño de fármacos y el estudio de las relaciones entre la estructura química de moléculas pequeñas y su actividad biológica.

Ángel fue autor de unas 60 publicaciones y la piedra angular para la creación de la
plataforma bioinformática BIPEDD, financiada por la
Comunidad de Madrid, cuya misión es cribar las colecciones de moléculas pequeñas e identificar aquellas que pueden convertirse en fármacos útiles.
Trabajador incansable, aceptaba retos que habrían disuadido a muchos científicos y acometía la resolución de problemas con sus profundos conocimientos, una voluntad increbrantable y un encomiable rigor. Su ejemplo ha servido de guía a muchos otros que han heredado su legado e intentarán continuar su labor, si bien su pérdida deja un enorme vacío difícil de llenar. Descanse en paz.