La respuesta parecería obvia,
pero no ha debido de serlo así para el encargado de redactar el rótulo de esta
clínica de podología, que ha creído conveniente especificar que se trataba de
una "podología del pie". ¿Estaba pensando en la posible existencia de
una "podología de la mano"? No parece probable. ¿A qué responde,
entonces, la inclusión de la especificación "del pie" cuando sólo a esa
parte del cuerpo parece dedicarse la podología?

Rótulo de una clínica de podología en el barrio de Carabanchel (Madrid)
Quienes
se dedican a la teoría de los información saben bien que la REDUNDANCIA es un
factor importante en cualquier sistema de comunicación? Si un sistema de
comunicación no contara con un grado de redundancia más o menos alto sería
simplemente inviable. Tengamos en cuenta que la información y la comunicación
son posibles gracias a soportes materiales (el aire que transmite las ondas en
el caso de una conversación, el papel sobre el que se escribe, los impulsos
eléctricos, etc.) y la materia es imperfecta, de forma que cualquier pequeño fallo
que pudiera producirse en el medio de transmisión impediría la comunicación si
el sistema no contara algún grado de redundancia que permitiera recuperar el
contenido de la información a pesar de que ésta no llegue en su integridad.
Las
lenguas, como sistemas de comunicación, cuentan con este tipo de mecanismos.
Pensemos en una oración en español como la siguiente:
Vinieron sólo los hermanos mayores.
Dentro
de esa oración la marca [+ plural], es decir, el hecho de que se trate de
varias personas y no de una sola, se ha transmitido cuatro veces: en la palabra
vinieron y luego también en cada una
de las palabras que integran el sujeto de la oración: los, hermanos y mayores. Es verdad que la reiteración de
la idea de plurar tiene en español como función marcar la concordancia entre
palabras, esto es, señalar las relaciones gramaticales existentes entre ellas.
Pero vamos a ver qué sucede en inglés:
Only the older brothers came.
En
la oración inglesa equivalente el plural sólo está marcado una vez, concretamente
en la palabra brothers, lo que se ve
bien si comparamos las versiones correspondientes en singular de esta oración:
Vino sólo el hermano mayor.
Only the older brother came.
En
este caso, la información que transmite el inglés acerca de la pluralidad es
mucho menos redundante que en español.
Visto
que los sistemas de comunicación, y la lenguas entre ellos, necesitan una
cierta redundancia para poder funcionar, podemos enmarcar este hecho dentro de
una tensión general que se produce en ellos, motivada por la existencia de dos
polos en la comunicación: el EMISOR y el RECEPTOR. Desde el punto de vista del
emisor, es decir, la persona que va a transmitir la información, la redundancia
es innecesaria: él ya conoce la información que va a transmitir. Sin embargo,
desde el punto de vista del RECEPTOR resulta conveniente disponer de más
información, es decir, contar con información redundante para tener la
seguridad de que el mensaje se ha comprendido corrrectamente. Las lenguas se
mueven en un delicado equilibrio entre lo que resulta cómodo para el emisor y
lo que lo es para el receptor.
En
nuestro caso parece que quien ha redactado el rótulo no debía tenerlas todas
consigo sobre si quien viera el cartel interpretaría adecuadamente a qué se
dedican en esa clínica, pues no en vano podología
es un cultismo en español, de formación griega (a partir de ποῦς
'pie' y λόγος 'discurso, razón') y
no todos los hablantes tienen por qué entenderla. Poniéndose en el lugar del
receptor, ha debido pensar que los fines de la clínica quedarían mucho más
claros si se añadía la especificación del
pie, ésta ya sí comprensible para cualquier hablante de español.