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jueves, 20 de marzo de 2008

La respuesta parecería obvia, pero no ha debido de serlo así para el encargado de redactar el rótulo de esta clínica de podología, que ha creído conveniente especificar que se trataba de una "podología del pie". ¿Estaba pensando en la posible existencia de una "podología de la mano"? No parece probable. ¿A qué responde, entonces, la inclusión de la especificación "del pie" cuando sólo a esa parte del cuerpo parece dedicarse la podología?


Rótulo de una clínica de podología en el barrio de Carabanchel (Madrid)

            Quienes se dedican a la teoría de los información saben bien que la REDUNDANCIA es un factor importante en cualquier sistema de comunicación? Si un sistema de comunicación no contara con un grado de redundancia más o menos alto sería simplemente inviable. Tengamos en cuenta que la información y la comunicación son posibles gracias a soportes materiales (el aire que transmite las ondas en el caso de una conversación, el papel sobre el que se escribe, los impulsos eléctricos, etc.) y la materia es imperfecta, de forma que cualquier pequeño fallo que pudiera producirse en el medio de transmisión impediría la comunicación si el sistema no contara algún grado de redundancia que permitiera recuperar el contenido de la información a pesar de que ésta no llegue en su integridad.
            Las lenguas, como sistemas de comunicación, cuentan con este tipo de mecanismos. Pensemos en una oración en español como la siguiente:

            Vinieron sólo los hermanos mayores.

             Dentro de esa oración la marca [+ plural], es decir, el hecho de que se trate de varias personas y no de una sola, se ha transmitido cuatro veces: en la palabra vinieron y luego también en cada una de las palabras que integran el sujeto de la oración: los, hermanos y mayores. Es verdad que la reiteración de la idea de plurar tiene en español como función marcar la concordancia entre palabras, esto es, señalar las relaciones gramaticales existentes entre ellas. Pero vamos a ver qué sucede en inglés:

             Only the older brothers came.

             En la oración inglesa equivalente el plural sólo está marcado una vez, concretamente en la palabra brothers, lo que se ve bien si comparamos las versiones correspondientes en singular de esta oración:

             Vino sólo el hermano mayor.
           
Only the older brother came.

            En este caso, la información que transmite el inglés acerca de la pluralidad es mucho menos redundante que en español.
            Visto que los sistemas de comunicación, y la lenguas entre ellos, necesitan una cierta redundancia para poder funcionar, podemos enmarcar este hecho dentro de una tensión general que se produce en ellos, motivada por la existencia de dos polos en la comunicación: el EMISOR y el RECEPTOR. Desde el punto de vista del emisor, es decir, la persona que va a transmitir la información, la redundancia es innecesaria: él ya conoce la información que va a transmitir. Sin embargo, desde el punto de vista del RECEPTOR resulta conveniente disponer de más información, es decir, contar con información redundante para tener la seguridad de que el mensaje se ha comprendido corrrectamente. Las lenguas se mueven en un delicado equilibrio entre lo que resulta cómodo para el emisor y lo que lo es para el receptor.
            En nuestro caso parece que quien ha redactado el rótulo no debía tenerlas todas consigo sobre si quien viera el cartel interpretaría adecuadamente a qué se dedican en esa clínica, pues no en vano podología es un cultismo en español, de formación griega (a partir de πος 'pie' y λγος 'discurso, razón') y no todos los hablantes tienen por qué entenderla. Poniéndose en el lugar del receptor, ha debido pensar que los fines de la clínica quedarían mucho más claros si se añadía la especificación del pie, ésta ya sí comprensible para cualquier hablante de español.

9:53 | gestionado por Eugenio R. Luján | Enviar comentario (4)