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sábado, 04 de octubre de 2008

Seguramente al ver un cartel como el que aparece más abajo ningún hablante de español experimentará sorpresa alguna. Sin embargo, imaginemos que en una conversación algún conocido nuestro nos dijera en algún momento lo que en él aparece: "Plazas de garaje vendo, edificio nuevo, Muñoz Grandes junto Hipercor." Sin duda pensaríamos que algo extraño le está ocurriendo. ¿Qué sucede, entonces? ¿Es aceptable para un hablante de español la organización sintáctica del cartel que anuncia la venta de plazas de garaje?


Cartel en una calle del barrio de Carabanchel (Madrid)



Vamos a plantear la cuestión al revés. Imaginemos que en el cartel que vemos en la parada del autobús leyéramos: "Vendo plazas de garaje en un edificio nuevo, que está situado en el paseo de Muñoz Grandes junto al Hipercor." Seguramente nos extrañaría mucho una redacción así para un cartel anunciador. ¿Qué es lo que pasa? ¿Hay ocasiones en que la sintaxis deja de valer?


Desde los análisis sintácticos que comenzamos a hacer en la educación primaria, estamos acostumbrados a pensar que la organización del discurso responde básicamente a razones de coherencia sintáctica. Sin embargo, en muchas ocasiones tienen primacía otros factores a la hora de organizar el discurso. En el caso que estamos viendo, lo primero que interesa resaltar es el tema del que trata el cartel: "plazas de garaje". Eso puede hacer que sigamos leyendo o que, sencillamente, si lo que se anuncia no nos interesa, dejemos de leer. A continuación se nos especifica qué es lo que se hace con esas plazas de garaje: se venden (no se alquilan). Y luego ya se nos dan una serie de datos adicionales: el edificio es nuevo y está en la calle que se menciona. La eficacia comunicativa del mensaje es total.


Hasta hace relativamente pocos años la lingüística no ha incorporado como objeto de estudio todo un conjunto de factores que tienen una importancia enorme a la hora de entablar y mantener una comunicación. Se trata de una serie de elementos que están fuera de lo que tradicionalmente era considerada la "gramática" de una lengua, pero que tienen una importancia capital a la hora de determinar si un enunciado resulta o no aceptable para los hablantes de una lengua. Éste es el objeto de estudio, entre otros aspectos relacionados, de una de las disciplinas de la lingüística que más importancia ha adquirido en los últimos años: la pragmática. Se trata, por ejemplo, de cuestiones tales como la cortesía en una lengua (que puede hacer que de dos enunciados con el mismo contenido uno resulte aceptable y otro no) o la persuasión lingüística (y de esto saben mucho los publicitarios).


Muchos recordarán que hace ya algunos años se hizo muy popular un anuncio en el que un ama de casa decía: "Manchas, una solución quiero". Desde un punto de vista sintáctico parecería que el enunciado carece casi de estructura, pero hay que reconocer que desde el punto de vista de su eficacia comunicativa el anuncio tenía un impacto mucho mayor que la expresión gramaticalmente correcta, pero banal: "Quiero una solución para las manchas."

 

Para saber más:

 

Enlaces de Internet:

 

M.ª Victoria Escandell, "Aportaciones de la pragmática"

Xavier Frías, Introducción a la pragmática, 2001.

 

Libros:

 

M.ª Victoria Escandell, Introducción a la pragmática, Barcelona, Ariel, 2007 (2.ª edición actualizada).

M.ª Victoria Escandell (con la colaboración de Manuel Martín), La comunicación, Madrid, Gredos, 2005.

Salvador Gutiérrez Ordóñez, De pragmática y semántica, Madrid, Arco Libros, 2002.

10:10 | gestionado por Eugenio R. Luján | Enviar comentario (0)

jueves, 20 de marzo de 2008

La respuesta parecería obvia, pero no ha debido de serlo así para el encargado de redactar el rótulo de esta clínica de podología, que ha creído conveniente especificar que se trataba de una "podología del pie". ¿Estaba pensando en la posible existencia de una "podología de la mano"? No parece probable. ¿A qué responde, entonces, la inclusión de la especificación "del pie" cuando sólo a esa parte del cuerpo parece dedicarse la podología?


Rótulo de una clínica de podología en el barrio de Carabanchel (Madrid)

            Quienes se dedican a la teoría de los información saben bien que la REDUNDANCIA es un factor importante en cualquier sistema de comunicación? Si un sistema de comunicación no contara con un grado de redundancia más o menos alto sería simplemente inviable. Tengamos en cuenta que la información y la comunicación son posibles gracias a soportes materiales (el aire que transmite las ondas en el caso de una conversación, el papel sobre el que se escribe, los impulsos eléctricos, etc.) y la materia es imperfecta, de forma que cualquier pequeño fallo que pudiera producirse en el medio de transmisión impediría la comunicación si el sistema no contara algún grado de redundancia que permitiera recuperar el contenido de la información a pesar de que ésta no llegue en su integridad.
            Las lenguas, como sistemas de comunicación, cuentan con este tipo de mecanismos. Pensemos en una oración en español como la siguiente:

            Vinieron sólo los hermanos mayores.

             Dentro de esa oración la marca [+ plural], es decir, el hecho de que se trate de varias personas y no de una sola, se ha transmitido cuatro veces: en la palabra vinieron y luego también en cada una de las palabras que integran el sujeto de la oración: los, hermanos y mayores. Es verdad que la reiteración de la idea de plurar tiene en español como función marcar la concordancia entre palabras, esto es, señalar las relaciones gramaticales existentes entre ellas. Pero vamos a ver qué sucede en inglés:

             Only the older brothers came.

             En la oración inglesa equivalente el plural sólo está marcado una vez, concretamente en la palabra brothers, lo que se ve bien si comparamos las versiones correspondientes en singular de esta oración:

             Vino sólo el hermano mayor.
           
Only the older brother came.

            En este caso, la información que transmite el inglés acerca de la pluralidad es mucho menos redundante que en español.
            Visto que los sistemas de comunicación, y la lenguas entre ellos, necesitan una cierta redundancia para poder funcionar, podemos enmarcar este hecho dentro de una tensión general que se produce en ellos, motivada por la existencia de dos polos en la comunicación: el EMISOR y el RECEPTOR. Desde el punto de vista del emisor, es decir, la persona que va a transmitir la información, la redundancia es innecesaria: él ya conoce la información que va a transmitir. Sin embargo, desde el punto de vista del RECEPTOR resulta conveniente disponer de más información, es decir, contar con información redundante para tener la seguridad de que el mensaje se ha comprendido corrrectamente. Las lenguas se mueven en un delicado equilibrio entre lo que resulta cómodo para el emisor y lo que lo es para el receptor.
            En nuestro caso parece que quien ha redactado el rótulo no debía tenerlas todas consigo sobre si quien viera el cartel interpretaría adecuadamente a qué se dedican en esa clínica, pues no en vano podología es un cultismo en español, de formación griega (a partir de πος 'pie' y λγος 'discurso, razón') y no todos los hablantes tienen por qué entenderla. Poniéndose en el lugar del receptor, ha debido pensar que los fines de la clínica quedarían mucho más claros si se añadía la especificación del pie, ésta ya sí comprensible para cualquier hablante de español.

9:53 | gestionado por Eugenio R. Luján | Enviar comentario (5)

sábado, 15 de marzo de 2008

Si hace unos años una campaña de publicidad se empeñaba en enseñarnos a amar la tónica, ahora nos hemos encontrado con que hay quienes están agradecidos a otra persona por haberles enseñado a "amar a la música". ¿O esperaríamos que le estuvieran agradecidos por haberles enseñado a "amar la música"? ¿Qué habríamos dicho cada uno de nosotros en este caso?


Pegatina en un baño del edificio B de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense

El uso de la preposición a con los complementos directos en español no es fácil de precisar. Más abajo ofrecemos algunas referencias e hipervínculos para aquéllos que estén más interesados por cuestiones normativas, pero ahora intentaremos fijar nuestra atención en el fenómeno lingüístico que revela el uso que hace de ella el autor de esta pegatina. ¿Habría utilizado también la preposición a si la persona cuyo nombre hemos borrado le hubiera despertado el gusto por el café? ¿Habría puesto "gracias a … por enseñarnos a amar al café"? Creo que cualquier hablante nativo de español pensará que no, que con el "café" habría sido imposible. En cambio con la "música" suena raro, pero no tanto.

Comencemos con un paseo comparativo por las lenguas más directamente emparentadas con el español. ¿Qué sucede en ellas? ¿Se usa la preposición a en estos casos? Lo cierto es que no; en la mayor parte de las lenguas de esta familia (las lenguas románicas, procedentes del latín) nunca se usa preposición con los complementos directos. Por ejemplo, en francés no es en absoluto esperable una oración como "J'aime à la musique" ("Amo a la música") porque tampoco es posible "J'aime à Marie" ("Amo a María"). Tampoco  había diferencia en la  lengua de la que todas ellas proceden, el latín, en la que se utilizaba el caso acusativo para marcar el complemento directo.

El uso de la preposición a en español parece bastante claro en oraciones como las siguientes:

            Te vi a ti solo.
            Vio a mi padre por la calle.

            En cambio, las dudas empiezan en oraciones como éstas:

            Acabo de ver a tu perro en el parque.
            Vimos los perros de los vecinos cerca de la fuente.

            Mientras que tampoco tendríamos dudas en casos como los siguientes:

            ¿Ves el azucarero en la encimera?
            Ya he ido a ver la última película de Ang Lee.

Es posible que a algunos lectores de este blog ya les vaya sonando la idea. Parece que se trata de una manifestación más en la gramática de una lengua concreta, en este caso el español, de un principio general que conocemos como la JERARQUÍA DE ANIMACIÓN, que ya enunciamos en un mensaje anterior. De hecho, parece que, históricamente, el uso en español antiguo comenzó en los niveles más altos de la jerarquía.

En nuestro ejemplo concreto hay que contar, además, con que el verbo amar, por su propio significado, suele aparece con un complemento directo referido a una persona o a un ser animado, de modo que en la mayor parte de los casos lleva un complemento directo con preposición a, por lo que es más fácil que se extienda esta construcción a SUSTANTIVOS ABSTRACTOS como "música", pero tal extensión es más difícil con SUSTANTIVOS CONCRETOS como "café".

Para saber más:

Real Academia Española, Diccionario panhispánico de dudas, versión web. Hay que introducir como término de búsqueda "a".

Real Academia Española, Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, Madrid, Espasa-Calpe, 1986, pp. 372-375.

Emilio Alarcos Llorach, Gramática de la lengua española, Madrid, Espasa, 1999, pp. 346-348.

6:42 | gestionado por Eugenio R. Luján | Enviar comentario (0)

domingo, 09 de marzo de 2008

Habréis observado que con frecuencia en las tiendas regentadas por chinos faltan los plurales esperables en español. Se encuentran carteles en los que pone "Patata 1 €" o "Naranja 2 €" en vez de "patatas" o "narajas". ¿A qué se debe esto?


Cartel de una tienda del barrio de Lavapiés (Madrid)


Se trata de una interferencia de la lengua de origen. En chino el uso del plural (marcado por el morfema -men) es obligatorio únicamente con los pronombres personales y puede usarse también con algunos nombres referidos a personas. Por ejemplo,

                        wo 'yo'                       women 'nosotros'
                        ta 'él' o 'ella'               tamen 'ellos' o 'ellas'
                        dizi 'discípulo'            dizimen 'discípulos'

Podría parecer que no tener una diferencia morfológica entre el singular y el plural debe hacerles la vida muy complicada a los hablantes de una lengua. Sin embargo, no creo que nadie haya tenido ningún problema en español por utilizar frases como éstas:

            Parece que va a haber crisis.
            No sé si debo hacer tesis.

Crisis, tesis y algunas otras palabras no tienen diferencia morfológica entre singular y plural en español, pero eso no impide una adecuada comunicación cuando las empleamos. Lógicamente, en chino, cuando resulta necesario, se puede desambiguar mediante la utilización de numerales (dos, tres…) o el equivalente de las palabras varios, muchos, algunos, etc.

La distribución que presenta el chino para el uso de la marca de plural no es aleatoria, sino que responde básicamente a la JERARQUÍA DE ANIMACIÓN, que, aunque ha recibido diferentes formulaciones, podemos sintetizar así:

 
PRONOMBRES DE 1.ª Y 2.ª PERSONA

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PRONOMBRES DE 3.ª PERSONA

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NOMBRES REFERIDOS A PERSONAS

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NOMBRES REFERIDOS A OTROS SERES ANIMADOS

|

NOMBRES REFERIDOS A INANIMADOS

Esta jerarquía explica también algunos fenómenos que se observan en nuestra lengua y que, en principio, parecen muy dispares entre sí, de modo que daría la sensación de que no guardan relación alguna entre ellos. Se trata de la utilización de la preposición a con el complemento directo. P. ej.

             Me vio a mí.
            Vio a mi padre.

Pero

            Vio tu coche.

Quizá nos parecía raro que en chino sólo hubiera plural obligatorio en los pronombres personales, pero no nos parece nada raro que en español tengamos formas diferentes para el sujeto y el objeto de los pronombres personales (yo/me, /te, él/lo…) y no haya formas diferentes para los sustantivos.

El descubrimiento de JERARQUÍAS que explican fenómenos aparentemente muy heterogéneos en lenguas diversas es uno de los hallazgos más interesantes de la Lingüística.

Para saber más:

Enlaces de Internet:

Datos sobre las lenguas habladas en China  en el Ethnologue

Libros:

Sobre el número en las lenguas: G. Corbett, Number, Cambridge, Cambridge University Press, 2000.

Sobre la jerarquía de animación: B. Comrie, Universales del lenguaje y tipología lingüística, Madrid, Gredos, 1988, capítulo 9.

13:57 | gestionado por Eugenio R. Luján | Enviar comentario (4)

sábado, 08 de marzo de 2008

Mediante este blog me gustaría contribuir a la difusión de algunos conocimientos lingüísticos. Creo que la Lingüística es una ciencia apasionante que tiene como objeto de estudio una de las características más propiamente humanas, el lenguaje.
Todos los comentarios que aquí se hagan partirán de una imagen real, habitualmente captada en alguna calle, ya se trate de anuncios, carteles, folletos o cualquier otro tipo de soporte. De ahí el nombre que he querido poner a este blog: Lingüística en la calle.

Cartel de la película Love&Honor

Quiero aclarar que el objetivo primario de este blog no es comentar errores ortográficos o gramaticales referidos a la norma de uso culta del español, aunque en algunos casos serán esas desviaciones de la norma las que nos servirán de punto de partida para comprender algunos fenómenos lingüísticos.
Estaré muy agradecido por cualquier imagen que los lectores de este blog me puedan enviar y que pueda servir como punto de partida para algún comentario. Os animo también a enviar junto con las imágenes vuestros propios comentarios para que pueda incluirlos en el blog, del que no pretendo ser autor único, sino simplemente el animador.


9:48 | gestionado por Eugenio R. Luján | Enviar comentario (7)