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Las neurociencias y las teorías psicológicas sobre la mente  son dos puntos de vista complementarios para comprender los fundamentos de la actividad psíquica. Pero también la Filosofía de la Ciencia se encuentra legitimada para plantearse cuestiones cuyo sentido puede hallarse en la investigación y en los resultados más actuales. De este modo, hoy día, no resulta tan descabellada la siguiente pregunta: ¿Podríamos llegar a  servirnos de las indiscutibles condiciones de plasticidad cerebral para llegar a controlar los procesos destructivos o degenerativos de nuestro Sistema Nervioso Central? Las dos cuestiones fundamentales que en mi opinión, tendríamos previamente que resolver desde una contemplación científica claramente multidisciplinar, son, por un lado el desciframiento de los códigos de comunicación entre neuronas, de manera semejante a como se están ya aclarando algunos aspectos del código del genoma humano y animal, y, por otro, el problema energético celular. En esta imagen nos acercaremos a la segunda.

 

 

La experiencia deja sus huellas en la red neuronal y modifica la transferencia de información. La plasticidad permite que las redes de comunicación cerebrales se encuentren en continua modificación y transformación, lo que contribuye a que el cerebro, en definitiva, cambie y se transforme. La naturaleza estimular de la experiencia, su capacidad de impacto o su continuidad en el tiempo transforma la naturaleza de la estructura cerebral, a partir de la especialización de sus conexiones neuronales, contribuyendo, de esta manera, a la creación de un nuevo cerebro en atención a la funcionalidad de sus redes comunicacionales. El cerebro de un niño de la actual era de la información y de la comunicación es, desde este punto de vista, progresivamente bien distinto al de uno de hace cien años. No olvidemos que los cambios se producen tanto a nivel funcional como estructural.

 

El cerebro es un órgano evolutivo complejo, aún prácticamente desconocido, que se nos presenta como un sistema biológico dinámico, tanto desde su perspectiva biogenética como ontogenética. Su constitución biológica ha dependido, en este sentido, tanto de su encuentro con la naturaleza medioambiental como de sus propios hechos psíquicos. Estos dos factores han determinado siempre la dirección de la actividad de los sujetos.

 

La estructura y funcionalidad del cerebro depende, desde luego, de la programación genética que nos aporta el grado de evolución, en cuanto especie, pero el ser humano actual se encuentra en condiciones científicas y técnicas para conseguir que su fuerza psíquica y la intención de su propio pensamiento, adquiera una función determinante para tomar, a partir de este momento, el control.

 

La relación entre lo psíquico y lo orgánico permitiría, de este modo, una nueva reinterpretación. Los avances en el conocimiento de los mecanismos celulares y moleculares, que explican  el funcionamiento cerebral desde la perspectiva de la plasticidad, nos acercan a la comprensión de los procesos sinápticos de transmisión nerviosa de la información, de sus errores o interrupciones y, en consecuencia, de las causas de la destrucción de las redes neuronales que conducen a las diversas formas de patologías accidentales o degenerativas, tales como el envejecimiento evitable del sistema.

            Muchas observaciones ofrecidas por los recientes avances de la investigación neurocientífica nos llevan a considerar que el cerebro en desarrollo es una estructura extraordinariamente plástica y con una gran capacidad de adaptación. El cerebro posee, pues, una gran capacidad para reorganizarse, en respuesta a influencias externas o en respuesta a una lesión localizada. Se encuentra, por tanto, cada vez más capacitado para realizar un esfuerzo adaptativo que optimice sus posibilidades de control y de respuesta.

 

El Sistema Nervioso en crecimiento, desde su fase prenatal, se comporta de forma inteligente, acomodándose a la variabilidad múltiple de las condiciones internas o externas.

 

Por otra parte, toda célula viva requiere de la energía necesaria para mantener, sin agotarla, sus funciones básicas. Por tanto, precisa conservar y ahorrar esa energía para poder consumirla poco a poco y distribuirla de acuerdo con las necesidades que su desarrollo y funciones le va a imponer. Tras obtenerla, la acumula y debe de conseguir que, en la respuesta a las exigencias de sus tareas, el gasto sea mínimo. El problema energético es, por ello, uno de los más importantes que tiene que resolver una célula nerviosa.

           

La célula nerviosa podría solucionar este problema dando una respuesta continua pero de este modo se produciría un rápido agotamiento. Por ello su sistema de respuesta  ha de ser necesariamente discreto y rítmico. Ya sabemos que, desde la perspectiva de la Teoría de Sistemas, el concepto “discreto” implica al discontinuo. Esto no quiere decir que el resultado final de una acción cerebral vaya a ser intermitente, sino que cualquier movimiento continuo será el resultado de la acción conjunta de muchas células o grupos celulares que, en sí mismos, sí funcionan rítmica o intermitentemente.

           

En la actualidad podemos seguir el rastro rítmico hasta el interior de la célula y descubrir esos cambios cíclicos en el contenido del ácido ribonucleico (ARN). Sabemos que la actividad eléctrica cerebral, aún en condiciones de reposo, es incesante. Durante el sueño es la propia actividad rítmica, creando una especie de estado auto-hipnótico, la que limita o desciende el nivel de conciencia. La existencia de esta actividad rítmica, o de modulación energética, es, por lo tanto, inherente a la vida.

 

En la naturaleza, cualquier tipo de onda (sonora, electromagnética, nerviosa...) tiende a atenuarse, como sucede con la vibración de la cuerda de una guitarra o  con la oscilación del péndulo de un reloj. Para mantener constante en el tiempo una oscilación, hay que compensar la dispersión de la energía, administrar correctamente el ahorro de la energía, “recargando” el proceso. Como hacemos con las baterías recargables.

La actividad bioeléctrica cerebral se manifiesta, por tanto, de forma rítmica.

 

La primera pregunta parece entonces evidente: ¿podrían tener algo que ver las alteraciones en los ritmos con las disfunciones cerebrales?

 

O, dicho de otra manera, ¿podría darse alguna situación en la que, por causas aún por definir, la respuesta continua sustituyera - quizá por mal funcionamiento - a la respuesta rítmica o discreta, conduciendo de este modo a una rápida y destructiva pérdida energética que deteriorara rápidamente el sistema?

 

¿Podríamos intervenir en la restauración de los ritmos?

En física, el oscilador, inventado por Heinrich Hertz a finales del XIX, era un instrumento que compensaba la dispersión de energía de las ondas electromagnéticas, manteniendo constante el ritmo de oscilación: ¿Podríamos llegar a descubrir una especie de “oscilador nervioso” que, si nos permitiera mantener un ritmo adecuado constante, impidiera desajustes y desequilibrios en la cadena de información neuronal, en los casos de lesión o disfunción nerviosa?

 

            La reflexión sobre la ciencia puede legítimamente conducir a preguntas como éstas, cuyas respuestas podrían desencadenar una larga serie de acciones experimentales conducentes no sólo a un mejor conocimiento de la actividad cerebral sino también a la mejora de sus capacidades de supervivencia que son, precisamente, las nuestras.

 

Tomás de Andrés.

tomandre@edu.ucm.es


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Comentarios

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

30/10/2007 16:10 por Mario Gil Sánchez
Estimado D. Tomás de Andrés: He leído este su trabajo, es interesante. Dice que toda célula viva requiere de la energía necesaria para mantener, sin agotarla, sus funciones básicas. Estoy de acuerdo. Le comento ¿Si descubrieramos alguna forma de otorgar esa energía externamente mediante algún artefecto físico, sería interesante su estudio?

También dice que el problema energético es, por ello, uno de las más importantes que tiene que resolver una célula nerviosa ¿Que tal si la ayudamos a obtener esa energía con ese artefacto que le comento, sería interesante su estudio?

También dice:En la naturaleza, cualquier tipo de onda (sonora, electromagnética, nerviosa...) tiende a atenuarse, como sucede con la vibración de la cuerda de una guitarra o con la oscilación del péndulo de un reloj. Para mantener constante en el tiempo una oscilación, hay que compensar la dispersión de la energía, administrar correctamente el ahorro de la energía, “recargando” el proceso. Como hacemos con las baterías recargables.

¿Y si con un artefacto físico se crea un campo de energía al que expongamos a la persona y recargamos esa energía, sería objeto de estudio? Si ese artefacto funcionara sin consumir energía eléctrica ni pilas, además no genera resíduos, su uso no es agresivo y además no contamina ¿Sería interesante su investigación?

UD. Dice ¿Podríamos llegar a descubrir una especie de “oscilador nervioso” que, si nos permitiera mantener un ritmo adecuado constante, impidiera desajustes y desequilibrios en la cadena de información neuronal, en los casos de lesión o disfunción nerviosa?

Y si le comento que he descubierto y aplicado esa especie de oscilador que tal vez está indicado para impedir desajustes y desequilibrios habría quien lo quesiera investigar.

Quedando a su disposición y esperando de sus noticias, me despido. Atte. Mario Gil (Un joven inventor de 62 años)

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

31/10/2007 14:23 por Santiago
Creo que ese "oscilador" ya existe dentro del campo de las terapias alternativas.

Por otra parte, el input que modela el sistema nervioso es la experiencia, sea virtual o real. Es más sencillo, que no más simple, atacar por ahí la cuestión.

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

02/12/2007 14:00 por Pilar Gómez Mensayas
Recientes investigaciones con respecto al Alzheimer, han demostrado que muchas de las personas que padecen esta enfermedad tienen en muchas de sus neuronas receptores de insulina.

Por tanto; como ya se dice en el texto, un defecto de energía hace que la neurona deje de funcionar, por lo que no sería una locura pensar que un exceso de energía hiciera el mismo efecto, quizás como un mecanismo de seguridad para las neuronas que la rodean, o puede que porque no sea capaz de asimilar tanta energía.

Desde luego sería muy interesante esta línea de investigación, ya no solo por los posibles hallazgos biológicos (descubrir los mecanismos que utiliza la neurona para administrar la energía) sino también porque podría dar esperanzas a muchos pacientes que padecen dicha enfermedad y a sus familias.

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

07/12/2007 22:06 por Laura Menéndez
Antes de nada, me gustaría recordar la gran labor que el profesor Don Tomás está intentando con sus alumnos de pedagogía (yo entre ellos) y la posibilidad que nos está otorgando de poder hablar , comentar y reflexionar sobre temas tan interesantes como éste.
Me ha parecido muy interesante reflexionar sobre esta teoría, incluso leyendo uno de los comentarios anteriores me han llegado un par de ideas que quizá resultarían de ayuda o complemento para realizar la investigación.
Pero vayamos por partes :
Refiriendome a la plasticidad del cerebro, he leido varias opiniones, y yo personalmente me quedaría con :
*es la manera en que el cerebro de cada persona particular puede ajustarse y aceptar diferentes situaciones (Vilmarie)
*es la capacidad para adaptarse del individuo a su medio ambiente (pavlov)
Lo que se deriva de esto es que el cerebro tiene una gran capacidad de adaptación, según las circunstancias. Ahora bien, si esto lo utilizamos para comprender mejor lo que diferencia a un niño de nuestra era con uno de hace un siglo, podemos deducir que un niño de nuestra era, influido por la tecnología actual se ha ido modificando para adaptarse a la nueva tecnología, es decir, a las nuevas circunstancias que le rodean. Hasta ahí todos de acuerdo. Pero todo esto se tiene que llevar a cabo por las neuronas, y como bien se dice en el texto, esas neuronas precisan energía, pero no de cualquier manera, lo más ahorrativa y provechosamente posible. Como se ha escrito en otro comentario anterior, las neuronas contienen unos receptores de insulina, de manera que si controláramos la insulina, podríamos resolver parte del problema. Y aún no entiendo como no se le había ocurrido antes a alguien, pero...¿como se controla la insulina?es bien sencillo, y de esto saben mucho las personas diabéticas... mediante la dieta...si, si, se que estamos hartos de oir que hay que comer bien, tener una buena dieta, que "somos lo que comemos"etc.Pues déjenme decirles que como una estudiante de nutrición estas afirmaciones no son artimañas publicitarias. Realmente en algunos casos las personas afectadas por alguna enfermedad puede ser que lleguen a mejorar o incluso curarse simplemente con el cambio de una buena dieta. Y la mayoría de enfermedades se prevendrían. En este caso concreto, resolveríamos parte del problema planteado del problema energético. Con esto pretendo decir que de forma natural, prevenimos (que siempre es mejor que curar). De hecho, y como ejemplo, he de contestar a Pilar que también se han encontrado investigaciones de que los ácidos grasos omega 3 (que provienen en su mayoría del pescado azul, aunque también se encuentran en frutos secos y aceites vegetales de calidad)previenen la aparición del alzheimer, y en países que su dieta es prácticamente a base de pescado como es japón, esta enfermedad es mucho más difícil de encontrar que en los países occidentales.
Con respecto a lo de crear artificialmente una especie de "oscilador nervioso" en casos de disfunciones o problemas,me muestro más escéptica. No es que no confíe en que pueda llegar a conseguirse, pero considero insuficientes los datos. En este caso lo de la dieta que propongo podría ayudar (siempre ayuda) pero no resolvería por sí solo el problema. Me gustaría que el señor Mario Gil nos diese datos que demostraran como podria hacerse tal cosa, como artificialmente se pudiera conseguir algo que dice ser (paradójicamente) de manera natural. Opino que cuando existen disfunciones o lesiones es cuando viene el problema, es eso lo que queremos conseguir, que podamos llegar a solucionarlo, pero en un cerebro que no funciona de forma normal...es más difícil porque él sólo no será capaz de adaptarse, o deficientemente. De manera que creo que la investigación que podría llegar a realizarse debería ir enfocada más que a una mera búsqueda de algo que solucione ese problema (que también es interesante, y en algún caso incluso necesario) a una mejora o , mejor dicho, a una especie de prevención, para que sea más complicado que se llegue a ese caso extremo. De hecho, yo me decanto por una búsqueda de los mecanismos que desencadenan dichas disfunciones o lesiones, para mí ésa si que podría llegar a ser una investigación sin ápice de desperdicio, ya que además de prevenirlas, también llegaría a ayudar de forma indirecta a las propias lesiones ya formadas, porque se sabría de qué manera afectan y cómo conseguir que se desarrollaran lo mínimo posible, cómo mejorarlas incluso...
Deseosa de que contesteis a mi comentario , todo aquel que haya tenido la paciencia de leerlo y el interés correspondiente...
Atentamente :
Laura Menéndez

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

15/01/2008 9:39 por Patricia Serrano González
Siguiendo a Laura estoy de acuerdo con ella en los argumentos respecto a las formas de prevención en que un estilo de vida saludable y el control de la resistencia a la insulina podrían prevenir una cantidad importante de enfermedades neurodegenerativas.
Después de haber consultado varias investigaciones, he comprobado que desde el punto de vista de la terapia farmacológica aún no se cuenta con un tratamiento efectivo; pero se plantea el uso de insulina administrada por vía intranasal y medicamentos antidiabéticos que controlen la glucemia y los sensibilizadores de la insulina, aunque los estudios son pocos. Hay investigaciones que afirman que en un plazo más amplio la terapia génica podría ofrecer otras alternativas.
Con respecto a Pilar, la insulina podría ser tan importante para la mente como para el cuerpo. Las investigaciones de los últimos tiempos evidencian la posibilidad de que la pérdida de memoria durante el alzheimer podría deberse a un nuevo tipo de diabetes.
Después de corroborar que la insulina deja de trabaja con la enfermedad alzheimer se ha demostrado que una proteína tóxica descubierta en los cerebros de personas con alzheimer remueve los receptores de insulina de las células nerviosas lo que provoca que las neuronas se vuelvan resistentes a la insulina. Por tanto, si esta relación se confirmara, la sanidad pública se vería beneficiada, ya que tendría las pautas para evitar un importante factor de riesgo. Por ello es de suma importancia que “los niveles anormales de glucosa se pueden mejorar con un estilo de vida saludable”, así como la necesidad de detectar la prediabetes. Se podría probar el uso de drogas existentes para tratar pacientes con diabetes, que podrían ayudar a proteger las neuronas en individuos con alzheimer, y así nosotros a la vez, resolveríamos parte del problema planteado sobre la energía.

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

16/01/2008 14:23 por Mirella Perez Porta
Partiendo del concepto de plasticidad cerebral, como capacidad que posee el cerebro para remodelar las conexiones entre sus neuronas, y que está en la base de los procesos de memoria, aprendizaje, y enfermedades de lesiones cerebrales. He leído numerosos trabajos sobre el tema, pero me ha llamado la atención uno en especial: “El efecto favorecedor de la musicoterapia sobre la plasticidad, el aprendizaje y la reorganización neurológica.

La musicoterapia es una ciencia que estudia los efectos terapéuticos de la música en los seres humanos. Hoy en día la investigación sobre musicoterapia se realiza se realiza con todas las edades y enfermedades como el Alzheimer, Parkinson, autismo, niños con problemas de conducta…

Si la sensibilidad musical constituye un rasgo innato desde bebe hasta la etapa adulto, y el cerebro se reajusta para poder responder con mayor intensidad a sonidos musicales armoniosos, que potencian y modifican procesos del comportamiento. ¿Por qué no puede haber otras cualidades innatas de nuestro cerebro?

La música provoca sensaciones placenteras y ayuda a encontrar un equilibrio entre los dos hemisferios al estimularlos.
Seguí diversos investigadores, el hecho que un bebe escuche música puede ser beneficioso o perjudicial en función del hijo.
Hoy en día se sabe que el canto gregoriano genera en el cerebro dopamina, oxitócica, acetilcolina, endorfinas… y esto puede ser un instrumento adicional de terapias para los circuitos neuronales lesiónales.

Pero, ¿no podíamos pensar que otras actividades como cocinas, hacer manualidades pudieran tener un efecto especifico para nuestro cerebro?
Creo que la plasticidad neuronal y los factores que la modifican es un campo en pleno desarrollo que merece la pena explotar.

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

19/01/2008 13:33 por Clara Saldaña Mancebo
Para responder a la pregunta de si la mente puede llegar a controlar la estructura anatomofuncional del cerebro, nos tenemos que basar en los datos que actualmente conocemos sobre los cambios que se pueden experimentar en el sistema nervioso central, a través del proceso conocido como neuroplasticidad o plasticidad cerebral.

El concepto de plasticidad cerebral hace referencia a un proceso continuo, que permite la remodelación de los mapas neurosinápticos a corto, medio y largo plazo, para optimizar el funcionamiento de las conexiones cerebrales, es decir, el cerebro no es un órgano estático, sino que está sujeto a cambios morfológicos y funcionales.

La plasticidad juega un papel fundamental durante la filogénesis (origen y desarrollo evolutivo de las especies), la ontogénesis (con la elaboración de nuevos circuitos inducidos por el aprendizaje y la conservación de estos durante la edad adulta) y tras la presencia de lesiones provocadas en el sistema nervioso, permitiendo su recuperación funcional, parcial o completa.

La neuroplasticidad la podemos encontrar en diferentes ejemplos:

a) Sin previa lesión cerebral y secundarios al aprendizaje.
Las personas que adquieren un segundo lenguaje durante la infancia, crean redes de conexión neuronal, que están íntimamente relacionadas con las áreas de adquisición del lenguaje materno, en tanto que el aprendizaje de un segundo idioma en edades adultas crea redes de distribución más amplias y menos relacionadas con el lenguaje primario.

b) Con lesión cerebral previa.
Paciente con afasia secundaria a una lesión isquémica, que presenta recuperación parcial o total, tras tratamiento logoterápico.

c)Trastornos degenerativos.
Persona con demencia progresiva, que se consigue retardar la evolución, mediante ejercicios cognitivos.


Pero al igual que la mente puede actuar sobre el cerebro de forma positiva fomentando la creación de nuevas conexiones sinápticas, en la actualidad se ha observado el efecto inverso, es decir, la eliminación de conexiones previamente establecidas.
Un ejemplo de ello es el caso de pacientes con síndrome depresivo crónico, en los que se ha observado la presencia de atrofia en el hipocampo como consecuencia del cuadro depresivo, posiblemente inducido por la presencia de las llamadas hormonas de estrés en niveles elevados mantenidos.




# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

13/05/2008 16:47 por Conchi
La plasticidad cerebral es una de las funciones fundamentales del sistema nervioso. La plasticidad, en su sentido más amplio, es todo cambio que presenta el sistema nervioso en respuesta a la adaptación del individuo.

El cerebro del feto y del niño presenta grandes cambios desde su origen hasta alcanzar las características del cerebro adulto. Al quinto mes de vida intrauterina se completa la migración de células nerviosas;en esos primeros meses hay una gran producción neuronal que excede las necesidades funcionales del sistema nervioso. En edades tempranas de la vida se establecen los circuitos neuronales funcionales y el exceso de neuronas que no se integran a dichos circuitos sufre una muerte celular programada ( apoptosis)
Se cree que el exceso neuronal inicial,antes de la muerte programada, puede ser la explicación al gran potencial de recuperación que presentan las lesiones cerebrales en edades tempranas.

El lenguaje neuronal consiste en impulsos eléctricos de un centenar de minivoltios. Funcionamos gracias a la existencia de circuitos formados por miles de neuronas que interactúan entre ellas. Esos circuitos se modifican por influencia del entorno lo que determina cambios constantes que pueden medirse mediante registros eléctricos. La actividad bioeléctrica, si bien es rítmica, necesita organizarse para almacenar esa energía y dosificarla según el requerimiento de la actividad.
Posiblemente una alteración rítmica provoque disfunciones aunque el cerebro dentro de su plasticidad y maleabilidad tienda a emitir respuestas de control. Las unidades funcionales, las neuronas, se asemejarían a un microprocesador con sus circuitos.
La activación de éstos establecen nuevas conexiones en la corteza cerebral.Cuando estas conexiones son erróneas, bien por una lesión o por el deterioro propio de la vejez, aparece algún tipo de trastorno mental. En edad adulta, reparar o reemplazar estas neuronas dañadas por otras sanas será la gran apuesta del futuro.

# re: 4º Imagen de la Ciencia: La imagen de un cerebro que se pregunta por sí mismo: Neuroplasticidad mente-cerebro ¿Quién podría llegar a controlar a quien?

08/10/2008 13:52 por Carlos Silvano Borda
En un caso de DCB (degeneración córtico basal), una de tantas taupatías, la falta de reacción a la levodopa nos orientó por la suplementación nutricional para recuperar los niveles de insulina cerebral con la inclusión en la dieta del concentrado de ágave de cultivo biológico. Esto complementa al Omega 3 - 6 -9, complejos de vitaminas B, Hericium erinaceum (Melena de León o Yamabushitake) para la neurogénesis y melatonina; todo ello con dieta naturista de pescado azul o pavo, verduras y hortalizas preferentemente ecológicas, zumos de frutas y agua mineral. La paciente enferma desde 1996 ha SUPERADO EN 5 AÑOS EL PROMEDIO DE VIDA, sube y baja escaleras y mantiene tono y masa muscular de 30 años a sus 60 años, así como tersura de piel y ánimo.
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