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Prof. Tomás de Andrés. U. C. M.

                tomandre@edu.ucm.es

 

Todos podríamos admitir la idea de que una cultura que de sentido al esfuerzo, a la imaginación creadora y a la voluntad de varias generaciones requiere, para contribuir a un cambio de paradigma, de tiempo,  imaginación, audacia, libertad e independencia, cosas cada vez más complicadas de conseguir en el reino de la inmediatez y de los condicionantes. La gran mayoría de los grandes descubrimientos se hicieron, en el devenir de la historia de la ciencia, a pesar de las dificultades y de las formalidades que les condicionaban.  La cuestión es la de si no deberíamos hoy apostar, desde la enseñanza, por una nueva imagen de la ciencia que orientara sus esfuerzos para despertar la imaginación de quienes se educan en ella y prepararles para que sean capaces de desarrollar un espíritu mucho más intrépido, creador e imaginativo, al mismo tiempo que coherente y disciplinado. El papel de la ciencia no debe de ser el de rendir culto fiel a lo existente, a lo ya conocido, sino el de derribar los muros de lo que ignoramos y que nos hace desdichados.

 

Así entendida la cultura, liberada de cualquier consideración estratégica, tendría necesariamente que contraponerse al fenómeno administrado; pero en un mundo que requiere de grandes esfuerzos económicos para crear algo efectivo, por pequeño que esto sea,  esa aspiración se convierte en un ideal inalcanzable. Y por ello ahora, el así llamado por Freud, “el malestar por la cultura” no sería sino el malestar por algo que no tiene otro remedio que ser administrado.

 

Pero ¿qué es cultura científica? ¿Qué lugar tiene desde el punto de vista de la sociología del saber - esa perspectiva del pensamiento que iniciara Max Scheler - en el contexto de nuestra actual civilización?

 

Podríamos decir que la cultura emana de la forma, ética y estética, de constituir educativamente los contenidos humanistas y científicos. Y la civilización de las circunstancias que crean su entorno.

 

Si el concepto de cultura no podría entenderse sin el sentido que el pensamiento kantiano le otorgó, hoy no podríamos comprender el término civilización sin Spengler, que lo transformó en un slogan imprescindible para interpretar los impulsos descubridores del siglo XIX y que sirvió, entre otras cosas, para establecer sus límites y posibilidades.

 

En Kant había una concepción científico-filosófica del mundo que se armonizaba con el paradigma de la física newtoniana y en la que se reivindicaba una vida felizmente racional para todos; en Splengler nos encontramos, por otra parte, con la síntesis de una visión fenomenológica del mundo, técnica, industrial y geográfica, compendiada a partir de la expansión de los conocimientos científicos de su época.

 

El ser humano occidental volvía a ser de esta manera la medida civilizadora de todas las cosas, aunque Freud decía, y no sin razón, que la civilización no había sido aún capaz de difundirse en las almas de la mayoría de las personas sin una acumulación explosiva de energías destructoras.

 

Hemos de reconocer que, tampoco hoy, y a pesar de nuestros esfuerzos educativos, la civilización actual - incapaz de humanizar las relaciones inhumanas - ha podido contribuir a la construcción de una sociedad más creativa y tolerante, menos dogmática y con un mayor espíritu de convivencia entre los individuos.

 

Pero en eso consiste, precisamente, la labor civilizadora de la educación actual: alcanzar por fin el beneficio gozoso del saber y de la convivencia en paz. Pero el perfil civilizador no es obra sólo de la educación sino también de otras influencias sociales quizá menos bien intencionadas.

        

            Si en cuanto a la imagen de la cultura que transmite la educación parece claro que ésta corresponde, en efecto, a un cierto nivel de calidad de realizaciones humanas, si hablamos de civilización – hoy - tendríamos que considerar todo lo que además sirve como entretenimiento trivial, pasatiempo banal o diversión sin exigencias. De nuevo nos encontramos con la antinomia entre una cultura científica y humanista avanzada y un contexto generalizado pobre de civilización. Y cuanto más se despegan los avances culturales y los hallazgos científicos tanto más indigente, desde el punto de vista intelectual, se hace nuestra civilización. Una civilización inmensamente compleja sin paradigma cultural o científico identificable.

           

Pero si de alguna manera pudiéramos referirnos a un denominador común de nuestra civilización habríamos de poner todo el acento en lo fáctico y en lo instrumental, entendido como valor supremo de todo empeño, educativo, administrativo y científico. La propia ciencia es así mismo considerada como una herramienta social de utilidad, incluso el propio educando ha de transmutarse en herramienta utilizable y adaptada al sistema que lo troquela. La razón científica, y ese es un acuerdo comúnmente aceptado por todos, ha de alcanzar el corazón de las cosas, y la propia educación, desde su supuesta imparcialidad y objetividad,  ha de responder a la máxima de mantener una absoluta fidelidad frente a los hechos.

 

Vivimos sin embargo en una época que no ha sido capaz, en el conjunto de su colectividad social, de superar mitos, quimeras, seudosaberes, prejuicios y supersticiones. Incluso los avanzados recursos de comunicación social, tecnológicamente complejos, ofrecen un amplio margen a este tipo de contenidos porque disfrutan de su público y de su lamentable ingenuidad. La  espectacular conquista  de la civilización técnica de lo digital no ha podido impedir la clamorosa digitalización de la difusión de la idiotez. El control de la esencia racional, aquel que permite que la gente no enloquezca, sigue escapando pues de las manos educativas y administradoras.

 

Pero aún queda otra cuestión de contenido mero científico: ¿se trata, realmente, de “ir a las cosas mismas”, de ser fieles a los hechos mensurables, de procurar la objetividad científica al margen de cualquier sospechosa especulación?  

 

Desde luego, científicamente hablando, frente a los “juicios de valor” se han  de establecer prioritariamente los “juicios de hecho”. Y no es este un mal principio educativo: las alas han de sustentarse firmemente en el aire que les sirve de apoyo, pero sobre todo - hemos de añadir - sirven para hacer volar una imaginación que nos traslade cada vez más lejos. Una educación que se precie ha de tener una idea del horizonte lejano de los fines que aún no han sido alcanzados.

 

 Si ahuyentamos a nuestros estudiantes de las especulaciones ingeniosas o de las “fantasías científicas admisibles”, si nosotros mismos nos ponemos delante de los ojos la exigencia de no ver más allá de lo que ya se ve, si no ponemos en duda la utilidad real de lo actualmente útil, difícilmente podremos llegar a plantearnos cuestiones que requieren superar la naturaleza concreta de los hechos y que nos ofrezcan claves interpretativas de la totalidad de la dimensión científica frente al universo.

 

No dejemos, entonces, que la fidelidad frente a los hechos se convierta en costosa limitación por culpa de esos mismos hechos. La defensa a ultranza de lo que ya existe nos impedirá ver el horizonte de creación de las cosas nuevas.

 

En cualquier caso la propia ciencia física nos ha enseñado que no existen los hechos en sí – de ahí que no podamos alcanzarlos - lo que sí existe es la percepción que tenemos de ellos y que, por otra parte, depende de  los recursos de nuestro momento histórico y social. La misma ciencia nos ha hecho notar que los mismos fenómenos observados pueden ser auténticos espejismos, que vemos muchas cosas en una misma realidad: lo que queremos ver, lo que creemos ver, lo que podemos llegar a ver, lo que se nos permite ver en razón de las circunstancias. No, no nos equivoquemos, ni siquiera de la mano de la ciencia actual más avanzada, que nos aproxima a lo extraordinariamente pequeño y al universo más inabarcable, hemos llegado al corazón de las cosas mismas.

 

El culto de los hechos, en su más pura representación plástica,  puede convertirse en el totemismo de nuestro tiempo, y la libertad de la creación científica, en su tabú.

 

No es conveniente la garantía de subordinación permanente del pensamiento a lo que en cada caso concreto se admita como seguro y verdadero. No podemos creer en una educación científica, o de cualquiera otra índole, que exija un determinado tipo de obediencia sistemática a los principios establecidos aunque, como disciplina educativa,  se haya de comenzar por su previa asimilación. No podemos negar a nuestros estudiantes de ningún nivel, y menos en la universidad, la posibilidad de ver cosas nuevas con una mirada diferente. Pero ¿quién, desde el campo del profesorado, no ha hecho la observación de que, incluso entre las gentes estudiosas más perspicaces y de inteligencia crítica más despierta, se espera a que la iniciativa de la comprensión de las cosas provenga de otros?

 

La tecnología nos ofrece, eso ingenuamente creemos, todo resuelto. Su dominio exige un determinado tipo de racionalidad totalitaria que exige entre otras cosas una actitud sumisa del ser humano en las esferas directas de su vida, trabajo y expectativas. Pero si esa técnica no sirve a fines verdaderamente humanos, tendríamos que preguntarnos por la racionalidad de esa racionalidad, no vaya a ser que resultara excesivamente irracional.

 

Por otra parte el complejo enmarañado de la tecnología puede llegar a atrofiar la capacidad, y la necesidad, del ser humano de nuestro tiempo para forjarse una representación, más o menos coherente, de sí mismo y del universo que le rodea.

 

El “sincretismo” consistiría así en aferrarse a lo inmediatamente dado y representaría la incapacidad del pensamiento para trascender una determinada situación.

 

Resulta triste que haya quienes se aferren a la seguridad de lo que les parece absolutamente incontestable, que haya quienes temen a la refutación porque les produce inseguridad vital, que se refugien en métodos y técnicas, más o menos aseguradas que parecen garantizarles el camino más estable, que se venere el conocimiento de lo que parece incuestionable y que, en nombre de un conformismo incondicional, se renuncie a lo que a todos nos parecía, en un principio, que nos prometíamos extraer de ese mismo mundo de  conocimientos: el sueño del descubrimiento de las cosas nuevas.

 

A mi juicio los estudiantes que se acercan a la ciencia han de aprender una lección fundamental: que sin un espíritu de libertad intelectual, sin un espíritu inquieto y lúdico, sin la voluntad de ir más allá de la frontera aparente de los objetos, va a ser muy difícil salir de los senderos conocidos de la ciencia y de superar nuestras limitaciones.

 

También podemos gozar y divertirnos con el pensamiento científico. El cálculo de matrices lo inventaron los griegos para entretenerse y jugar al juego de la lógica, siglos después resultó ser un recurso matemático muy útil en el campo de la mecánica cuántica.

 

            El mensaje que debemos trasladar a nuestros estudiantes es que sin un cierto espíritu libre y lúdico, sin una fantasía despierta y generadora, sin la voluntad de ir más allá de las meras apariencias de los objetos, no habrá posibilidad de alcanzar un verdadero “conocimiento objetivo”, si por éste entendemos el que nos ha de liberar de las ataduras de las cosas, de la ignorancia y del sufrimiento, sino simple infecundidad; un verdadero problema no es aquél que ya está resuelto.

 

            El pensamiento científico más lúcido será siempre aquel que se esfuerce por acabar con las limitaciones del conocimiento que conducen a la miseria y al padecimiento de sufrimientos innumerables, aquel que no pueda dejar de luchar contra los horrores de cualquier índole hasta que desaparezcan.

 

Naturalmente que ha de haber cautela y perspicacia, entrenamiento y ejercicio sobre la base de lo ya conocido, pero también, en su momento, nuestra capacidad intuitiva no ha de renunciar, en el terreno del descubrimiento científico y del saber, ni a la utopía ni  a la actitud iconoclasta.

 


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Comentarios

# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

10/09/2007 13:18 por Ana
Muchas gracias por el post, el sistema educativo necesita recordar en este momento que hay un horizonte lejano al que mirar, que existe el conocimiento más allá de la FP, y que la motivación no debría ser, al menos no sólo, para tener un mejor cohe el día de mañana.
Tengo unos amigos tertulianos que de vez en cuando sacamos algún tema interesante, este sábado fue "La libertad ¿para qué?, me gustó otra "Las tertulias ¿para qué?", y me gusta este para qué que le has puesto a la ciencia y a la educación.

# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

12/09/2007 13:09 por Celia Rosado
La perspectica de enseñar o educar desde la mirada de lo lùdico me parece la màs acertada, ante la renuencia de los estudiantes a la formalidad y a didàctica tradicional. Esto, no significa dejar fuera la disciplina como lo menciona el artìculo; estoy segura que esa no fue la intenciòn de la autora. Por lo que me uno al movimiento de enseñar con una mirada diferente.

# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

13/10/2007 13:46 por ANGEL
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# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

13/10/2007 13:46 por ANGEL
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# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

13/01/2008 14:12 por CELIA SANZ CRESPO
Después de haber leído el texto “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”, me he dado cuenta de las similitudes que tenemos Tomás y yo sobre este tema.
Por qué verdaderamente ¿qué es ciencia?; está en boca de casi todos, pero lamentablemente no puede decirse que todos sepamos lo que realmente es.
Yo creo que el concepto de ciencia, no existe como tal, no es un único fenómeno.
Entiendo la educación como el pilar del hombre, y la ciencia como el pilar de “nuestro mundo”, por lo tanto si queremos mejorar el mundo, no tendríamos primero ¿qué mejorar la educación? Ya que en la enseñanza está la base para transformar nuestro mundo en algo mejor, por que si no es el profesor el que alimente de expectativas al alumno para conseguir lo inimaginable, ¿quién lo hará?
Además los proyectos de las ciencias dependen de la financiación de los intereses y creencias de los propios científicos.
Estoy de acuerdo con Tomás en que hay que reconocer que los pasos que hasta ahora ha dado la educación en este tema, no han servido de gran ayuda para el desarrollo de la ciencia desde la base; además en los días en los que vivimos el frenesí de la civilización camina por otras vías más encauzadas al materialismo económico (como diría Quevedo): poderoso caballero don dinero, al consumismo y no se centran en el desarrollo de algo tan vital como el propio desarrollo de la ciencia.
Por lo tanto es inevitable llegar a la conclusión de que el planteamiento para conseguir con la educación mentes sin tabús hacia lo imposible es incompatible con el planteamiento intelectual que tiene hoy en día nuestra civilización.
A propósito de esto, me planteo: ¿lo primero que hay que cambiar para conseguir el objetivo a alcanzar es a nosotros ó a las cosas banales que nos rodean?
Si la comunidad no plantea más que limitaciones, si nos frenamos a ver algo más allá de lo que tenemos delante, entonces cómo conseguir algo innovador, como pretendemos conseguir lo que realmente entiendo por ciencia, y entiendo por esto no lo que puedo mirar si no lo que puedo observar y no con la vista, sino con los sentidos; porque la ciencia no se ve a simple vista sino que hay que aprender a divisarla, y es ahí donde la educación toma un papel importante, es la que tiene que enseñar a captar la esencia de las cosas, porque eso si que es realmente ciencia, aprender a captar la esencia de las cosas.
Como esto es tan difícil de apreciar, la mayoría lo dan por imposible, y una vez más se equivocan, porque miran como se mira a la lluvia, y no tienen en cuenta que realmente es una hilera de gota tras gota cayendo del cielo, a eso me refiero cuando intento explicar que es ciencia, que sino prestas atención a las cosas más simples, igual no descubres lo magnífico que hay detrás. La ciencia es por y para el hombre, su fin es el enriquecimiento de la humanidad, es un arma letal para conseguir el mayor de los avances, además se puede emplear desde a los más pequeños hasta a los ancianos. La palabra ciencia, que como muchas de las que utilizamos en la actualidad proviene del majestuoso latín: scientia, "conocimiento", es un conjunto de conocimientos obtenidos a través de un proceso de adquisición y refinado, perfectamente aplicable en la tarea de educar, y eso no se nos puede olvidar: la compatibilidad de la ciencia y la educación.
No hay nada imposible, ya que la ciencia no tiene límites, sólo los tendrá si alguien se los pone.
La gente tiene que tener una mente libre, sin condicionamientos, y una vez conseguido esto, entonces se podrá empezar el largo camino del descubrimiento de la ciencia.
Como conclusión a mis líneas, debo de añadir, que para encontrar la esencia de las cosas, para encontrar la ciencia, tendríamos que mirar con otra perspectiva al mundo que nos rodea, hacernos preguntas y comprobar las respuestas, además de darle mayor importancia o cambiarle el papel que tiene en nuestros días a la misma ciencia. La ciencia ha llegado al punto de influir sobre la mentalidad de la humanidad, pero, si influye ¿ Por qué no lo aprovechamos? La sociedad de hoy no esta cautiva en las condiciones pasadas o en las presentes, sino que se orienta hacia el futuro. La ciencia no es simplemente uno de los varios elementos que componen las fuerzas productivas, sino que ha pasado a ser un factor clave para el desarrollo social, que cala cada vez más a fondo en los diversos sectores de la vida. La ciencia trata de establecer verdades universales, un conocimiento común sobre el que exista un consenso y que se base en ideas e información cuya validez sea independiente de los individuos. Hay algo que pienso que es de gran importancia resaltar y es que el papel de la ciencia en la sociedad es inseparable del papel de la tecnología.
Además para finalizar quiero hacer hincapié en la importancia de la educación para con la ciencia y su aprovechamiento.
Me gustaría señalar el programa creado en 1976 Ciencia Tecnología y Sociedad, el cual trata de aumentar la comprensión humana de un mundo construido por el propio ser humano.
La ciencia y la tecnología ya no son cometidos especializados que se limitan a la industria y los laboratorios: se han entrelazado entre sí y eso es de lo que tenemos que estar orgullosos y aprovecharlo.

# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

14/01/2008 14:42 por Inmaculada García Carmona
En primer lugar, después de haber leído el texto “Enseñar a ver cosas nuevas con mirada diferente”, quiero añadir que me parece un texto muy completo, con muchos puntos interesantes a comentar, y que engloba varios problemas importantes de la sociedad actual.
A mi juicio es prácticamente imposible conseguir tener una ciencia absolutamente propia porque actualmente estamos muy vinculados a la sociedad, a los medios de comunicación, a nuestra cultura, etc. porque aunque yo realmente quiera tener una ciencia propia, desde el momento en que nacemos nos enseñan a comportarnos de una manera, a hablar un idioma, a andar de manera determinadas, unos modales específicos, que los asimilaremos como propios, pero realmente han estado sometidos a un aprendizaje. Y como estos ejemplos, todo, además yo puedo pensar de manera distinta que mi amigo, mi primo, mi vecino, pro realmente, en el fondo, tenemos la base común, que es nuestra sociedad.
Con el tema de los descubrimientos, estoy totalmente de acuerdo, ya que en la época de “escasez”, se produjeron los descubrimientos más importantes. En ese periodo pienso que tenían más animo de superación del que tenemos en la actualidad, ya que luchaban más por conseguir sus sueños, por avanzar, y estoy segura de que esta manera de pensar se daba por la falta, la falta de recursos, etc, sin embargo, ahora ya lo tenemos “todo” y muy poca gente lucha por conseguir más, ya que la sociedad de nivel medio suele opinar que se conforma con lo que tiene. Pero también opino, que no es que se produjesen más descubrimientos, o mejores, sino que antes se les daba mucha más importancia y esto a perdurado hasta nuestros tiempos, porque ¿quién no ha estudiado nunca el descubrimiento de la luz, de la rueda, del teléfono?, sin embargo, ¿estudiamos el descubrimiento del ordenador, del teléfono móvil? No es que se produjesen descubrimientos más importantes, sino que era más difícil conseguirlos por la falta de recursos y por eso se les daba mayor importancia.
Como he añadido anteriormente, la sociedad actual se suele conformar con lo que tiene, y por eso entiendo perfectamente la preocupación de Freud por “el malestar de la cultura”, ya que el pasotismo que vivimos actualmente es preocupante. Esta sociedad requiere de un dirigente que nos guie, un dirigente en todo, en nuestra educación, en el control de nuestro país, en nuestra forma de conducir, hasta cuando vamos a comprar algo importante necesitamos de alguien que nos aconseje. No somos capaces de decidir por nosotros mismos, de equivocarnos y rectificar, de ponernos de acuerdo para que todo vaya bien.
Como afirma Kant “la ciencia, en realidad, es por definición una búsqueda desinteresada, afanosa de la verdad y como tal es desde sus orígenes "ecléctica"”. Y ahora quiero formular una pregunta ¿actualmente alguien hace algo de manera desinteresada? Yo creo que no, con lo cual ¿actualmente la ciencia está muerta? Este planteamiento le dejo ahí y espero respuesta a las preguntas para poder debatir este tema que me parece muy interesante.
La concepción de añadir al término civilización todo lo que además sirve como entretenimiento tribial, pasatiempo banal o diversión sin exigencias, es destrozar totalmente el término de civilización, pero, puesto que una de las definiciones de civilización, en concreto la de E. Dussel, dice que: "La civilización, es el sistema de instrumentos inventado por el hombre, transmitido y acumulado progresivamente a través de la historia de la especie, de la humanidad entera... las llamadas altas civilizaciones son supersistemas instrumentales que el hombre logró organizar desde el neolítico, después de un millón de años de experiencias y adiciones de resultados técnicos", con lo cual tendremos que aceptar esta inclusión, aunque haga de el término algo con menos importancia y mas vulgar de lo que realmente es.
De “los juicios de valor” tengo que añadir que intentar “desplegar nuestras alas” es muy complicado, ya que el miedo de la sociedad actual a ser diferente nos tiene muy sometidos. Lo ideal sería que cada uno siguiese el camino que prefiriera, que se comportase como quisiese, o que hiciese y dijese lo que realmente piensa, pero si estamos pidiendo equilibrio a la sociedad, si pensamos que tenemos que luchar todos por una sociedad mejor, el despliegue de las alas, hasta cierto punto, tendría que ser conjunto.
Referido al término de educación, quiero distinguir entre sus dos raíces etimológicas: “educere”, guiar, orientar, conducir, alimentar, nutrir; y “edúcare”, hacer salir, extraer, dar luz, crecer. En nuestra educación hemos alimentado más la parte de “educare”, puesto que tenemos a nuestro “guía”, profesor, padre, madre, que nos orienta sobre que aprender o de que modo; sin embargo, si realmente queremos dejar salir nuestra propia ciencia, tenemos que fomentar más la parte de “edúcare”, tenemos que dejar libertad a nuestra imaginación para poder crear nuestra propia concepción de las cosas.
El hecho de que “la tecnología puede llegar a atrofiar la capacidad, y la necesidad”, es realmente cierto, ¿quién sería capaz de hacer una raíz cuadrada a mano?, y pensamos, ¿para qué si ya lo hace la calculadora?; y ¿la gramática?, lo que está sufriendo la gramática española con el móvil y el Messenger. La tecnología es muy útil y muy importante, pero en algunos aspectos puede llegar a ser muy dañina y pienso que tenemos que controlar un poco el uso excesivo de algunos objetos como el ordenador, por ejemplo, no debemos dejar que piense por nosotros, ni mucho menos; si pedimos libertad de pensamiento, de ciencia, si queremos dejar volar nuestra manera de pensar, no dejemos que un aparato nos condicione, porque no está para condicionar, sino para ayudar. Otro caso claro es la televisión que condiciona nuestra manera de pensar excesivamente y de manera negativa, ya que los programas infantiles, por ejemplo, ya no enseñan arriba y abajo, como antes, sino que enseñan a las niñas a ponerse guapas, a maquillarse, y a los niños a pelear, y ¿la inteligencia? Y ¿la ciencia? Y ¿los dibujos didácticos?
Yo para acabar pondría una conclusión tipo: Para finalizar me gustaría señalar que la sociedad actual está tan posibilitada para hacer cosas que no se molesta en hacerlas y por lo tanto la ciencia queda reducida a ambientes concretos. Creo que con la educación, gracias a la misma, se pueden conseguir cosas increíbles y fomentando el desarrollo de la ciencia en la propia educación nuestras metas podrían ir más allá.
La sociedad es un conjunto y ese conjunto está formado por todas y cada una de las personas que en mayor o menor medida poseen ciencia.
Es importante tratar a la ciencia con respeto, es decir no desvirtuar su función, pero tampoco aislarla, habida cuenta de los bienes que nos produce en el día a día.

# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

15/01/2008 15:27 por sonia martínez, 2º pedagogía/ M2
Etimológicamente ciencia significa “conocimiento”; y se nos dice y creemos que la ciencia es el futuro, que sin ella la humanidad no habría avanzado ni se habría desarrollado. Si lo miramos desde ese punto de vista, la ciencia es imprescindible, ¿pero acaso para que la ciencia exista no es necesaria una educación previa?.

Si nos remontamos a los inicios de los primeros científicos y quizás los más importantes del mundo antiguo, tales como Copérnico, Galileo, Bacon, entre otros, observamos que antiguamente la demostración de un hecho no era lo más importante, siendo la mayoría de ellos juzgados o tachados de brujos por decir que eso en lo que se creía de forma ciega no era así sino de otra manera. Ahora, sin embargo, todo eso es radicalmente diferente, puesto que al demostrar un hecho científicamente (sea o no sea válido) ya es bueno y admisible, porque está demostrado con base científica.

Realmente, creo que la educación cae en detrimento cada vez más, no se le da la importancia que tiene y merece. La palabra educación en sí y lo que ella conlleva no impone igual que la palabra ciencia, ¿pero la ciencia y la educación no van unidas?.
Sin una formación cultural, aunque sea básica, no habría científicos, porque para hacer ciencia se necesita algo más que hacer una carrera universitaria y realizar una serie de investigaciones, sino que también se precisa de una viveza intelectual sacando a flote el instinto de la curiosidad y tener ganas de aprender más de lo que te han dado a lo largo de tu vida. Por todo esto, para poder hacer ciencia es necesario un aprendizaje ya establecido.
Televisores, radios, ordenadores, medicinas, curas, consumos eléctricos, etc., todo ello es ciencia; pero no nos damos cuenta de que la psicología, la economía, la sociología, la biología, la astronomía, la historia... todo eso también es ciencia, y lamentablemente no se la considera como tal, como podría ser la formal, sino como una de menor importancia, aun siendo muy importante en la sociedad de hoy en día.
Lo ciertamente beneficioso y productivo sería una fusión de ideas que nos permitiesen avanzar y hacer mejor esta sociedad.
Ha habido tantos avances, nos dan las cosas tan hechas que nos olvidamos de lo verdaderamente importante, no se debe dejar atrofiar al cerebro. Hay que exprimir todos nuestras capacidades y debemos motivarnos para alcanzar la plenitud como personas.
No digo que no sea productivo y muy bueno que se avance creando curas para enfermedades antes incurables o coches que no necesitan ser conducidos por los seres humanos; pero a la par que esto se investiga se deja a un lado el verdadero carácter humano.
Es de sobra conocido que hacer ciencia es muy caro, económicamente hablando, pero bajo mi humilde opinión sería más económico investigar y hacer una cura para, por ejemplo el fracaso escolar, la pobreza, la infelizad de las personas, que para crear un robot que nos deja a un lado cumpliendo todas las funciones características de la raza humana.
Con esto no quiero decir que no se siga investigando con lo ya conocido o que se inicien nuevas investigaciones, sino que no debemos dejar que por el avance de unas cosas se decaiga en otras importante. Por eso, tenemos que hacer que educación, ciencia y cultura vayan cogidas de la mano y que se aplique una noción de estas ideas desde la infancia. Porque el progreso está en sus manos, en las manos de los niños; ellos son el futuro, los que nos van a enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente.

# re: 2ª Imagen de la Ciencia: “enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente”

16/01/2008 12:40 por Elena de la Rosa Martín-Andino /// 2º de
Me gustaría comenzar destacando que el tema que se trata en el texto "Enseñar a ver cosas nuevas con una mirada diferente", en un tema muy interesante y em parece que el texto engloba una serie de temas y problemas que se plantean en la vida actual.

La sociología comienza con dos hechos básicos: la conducta de los seres humanos muestra pautas regulares y recurrentes, los seres humanos son animales sociables y no criaturas aisladas. En todos los grupos humanos existen las mismas conductas, lo que puede variar son los motivos por los que se les impulsa a desarrollar esas conductas. Si se examinarán esas diferencias más detenidamente, nos dariamos cuenta, de forma casi evidente,de que se trata de la base de cualquier ciencia social. Sin pautas no podría haber ciencias.

Bajo mi punto de vista, creo que para que una sociedad o incluso una civilización sea "rica" en su contenido debe tener unidas la cultura y la ciencia, ya que, la cultura y la ciencia deben avanzar a la vez porque de nada sirve tener una sociedad culta y subdesarrollada en el ámbito científico como tenerlo de forma viceversa. A pesar de los avances y de que ya parece que todo está descubierto, debemos esforzarnos por tener una mirada crítica ante lo que se nos plantea en nuestra vida debido a que de esta forma podremos llegar mejor al interior de las cosas y podremos descubrir fenómenos que aun no se hayan explicado y así superar nuestros propios límites y los que nuestra sociedad ya trae impuestos.
No me parece justo el tener que conformarte con lo que te dicen y acatarlo por que sí, sino que el hombre debería pensar y razonar por sí mismo y de este modo buscar otras posibles soluciones que sean válidas para ponerlas en uso con los avances tanto educactivos como científicos de los que se goza en la actualidad.

Quisiera destacar el papel tan importante que ejerce la educación en nuestra sociedad y por ello animo y apoyo el fomento de ésta.

Me gustaría también destacar la definición que dió E.B. Tylor de la cultura; es principalmente una definición denotativa: "La cultura o civilización en sentido etnográfico amplio es aquel "todo complejo" que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre en cuanto miembro de la sociedad".El concepto de cultura de Tylor, en cuanto contiene la noción del "todo complejo" dice también que es la segregación de todo aquello que no es cultura y aun se perfila mediante esta segregación. Denotativamente el concepto antropológico de cultura suele abarcar a todo aquello que no es naturaleza.

Quiero también hablar sobre la evolución histórica de la ciencia y de la sociedad: El cambio que se ha sufrido es constatable, la ciencia siempre ha estado al servicio del hombre, pero el hombre por el contrario, ha experimentado diferentes sensaciones entorno a la misma.

Para concluir quiero remarcar que la sociedad es muy importante para el individuo; lo individuos necesitamos de la ciencia; y la ciencia y la sociedad son necesarias, favorecen el desarrollo aunque también tengo que exponer que existe cierto rechazo por parte de algunas entidades.

"El hombre vive inmerso en sí mismo y ante la inmersidad social que le acontece"
"Lo social es el producto del avance y la suma de individuos; matemáticas incoherentes hoy en día debido al individualismo que sufrimos"
Dejo estas dos frases que me parecen interesantes espero que opineis lo mismo.
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