Enviado el jueves, 22 de febrero de 2007 4:37
La presencia y el movimiento de agua líquida bajo los glaciares polares afecta al flujo del hielo y debe ser tenida en cuenta en los balances y equilibrios de masas glaciares. Esta misma semana y la pasada se publican en las revistas Nature y Science, respectivamente, nuevos datos sobre las corrientes subglaciares en la Antártida.
La existencia de agua líquida bajo el hielo es conocida desde antiguo y la presencia de lagos de grandes dimensiones fue puesta en evidencia a mitad de los años 1990. Entonces se identificó el lago Vostok, bajo casi tres kilómetros y medio de espesor de hielo y con unas dimensiones que hoy sabemos que superan los 15.000 km2, es decir del orden del doble que la extensión de la Comunidad de Madrid.
Ese descubrimiento, unido a sus aplicaciones a la exploración espacial, despertó el interés por el medio subglaciar. El SCAR estableció un grupo de expertos en esa temática, que luego se ha transformado en uno de sus programas científicos: Subglacial Antarctic Lake Environments (SALE). Este es también el tema de investigación de uno de los proyectos del Año Polar Internacional. Hoy se encuentran localizados unos 150 lagos de dimensiones considerables bajo el casquete glaciar antártico.
Los lagos subglaciares se consideraron inicialmente como medios prácticamente aislados desde tiempos remotos, que podrían llegar a ser millones de años. Sin embargo, hace menos de un año, mediante estudios de altimetría de la superficie de la Antártida a partir de imágenes de satélite, se dedujo que bajo el hielo existen corrientes de agua, de hasta varios centenares de kilómetros de longitud, que conectan algunos de esos lagos, lo que hace que su aislamiento no sea tan estricto como se suponía.
Las nuevas investigaciones que ahora se publican, realizadas principalmente a partir de imágenes del satélite ICESat de la NASA, aportan estimaciones sobre caudales y velocidades de desplazamiento del hielo. Ponen también en evidencia que las movilizaciones bruscas de aguas subglaciares deben ser tenidas en cuenta en los estudios de dinámica glaciar, al estimar los aportes de hielo y agua al mar y en los balances de masa de hielo. El medio subglaciar se sitúa en una de las fronteras del conocimiento y es un ejemplo más del interés de la investigación científica en las regiones polares.
Jerónimo López, UAM