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jueves, 04 de septiembre de 2008

En el mundo de la transferencia de conocimientos y tecnología una herramienta cada vez más común son las bases de datos de oferta científico-técnica. Un ejemplo es RUVID, un catálogo de la oferta generada por el CSIC y las universidades valencianas. La idea es tan sencilla como poner una lista de los conocimientos o tecnologías desarrollados por esas universidades para que las empresas elijan aquellas que les pueden ser más útiles para desarrollar, mejorar o crear negocios viables. Las sinergias de estas herramientas pueden ser asombrosas: nuevos modelos de negocio, nuevos productos y servicios, nuevas vías laborales para los científicos y técnicos que generaron ese conocimiento, nuevas vías de ingreso para las universidades por medio de licencias, patentes, acuerdos, etc...

Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con las humanidades? Máxime cuando recientes informes de la Unión Europea como "The Economy of the Culture in Europe", su 7º Programa Marco de Investigación y Desarrollo , y la Estrategia de Lisboa afirman a bombo y platillo que la demanda de contenidos creativos y culturales va a crecer al mismo ritmo que las tecnologías de la información, es decir, una barbaridad. La propia UE asegura que en 2003 el sector creativo y cultural generó 654 billones de euros.

Lo que propongo es que las universidades y centros de investigación, como máximas generadoras de conocimientos históricos, creen catálogos de ofertas de contenidos para vender a las empresas de Internet y multimedia que los empaquetan y distribuyen.


Con un ejemplo lo veremos más claro. Yo mismo soy el autor de un estudio sobre la historia del patrimonio histórico en España sin precedentes hasta la fecha. Realicé ese estudio como un requisito para conseguir mi doctorado, pero en vez de quedarse mi trabajo en una estantería de la universidad lo "transferí" a la sociedad vía publicación en un libro en una editorial de prestigio (Patrimonio. La lucha por los bienes culturales españoles (1500-1939), Gijón, Trea, 2006).

Ahora, ¿por qué esos contenidos tienen que limitarse únicamente a la divulgación en forma de libro? Pueden ser la base de más productos: una exposición sobre la historia de nuestro patrimonio histórico, un reportaje que puede emitirse en televisión o publicarse en DVD, una página web divulgativa, un libro popular con muchas fotografías y texto más informativo que científico (como este ejemplo francés sobre el mismo tema), un DVD multimedia educativo, un guión para explicaciones de guías turísticos en diversos monumentos ..., y si dejamos volar la imaginación mis investigaciones pueden ser base productos más creativos como una novela, un juego de ordenador, una película o serie de ficción, etc.

Ahora bien, yo poseo los contenidos, y los he generado gracias a la ayuda de la investigación pública (mientras realicé mi tesis fui profesor de 2 universidades en España y Estados Unidos, y recibí financiación de la Comunicad de Madrid entre otras instituciones para investigar en esos dos países y en Francia), pero para "transferirlos" a alguno de los productos que he indicado más arriba necesito ponerme de acuerdo con las empresas que empaquetan contenidos. Yo, como particular, puedo hacer poco, pero si mi trabajo formase parte de un catálogo como el que sugiero más arriba podría entrar en un mercado del que todos nos podríamos beneficiar.

Porque mi idea sería que las empresas multimedia o de Internet (por ejemplo una productora de documentales) pudieran acudir a esos catálogos de contenidos, hacer búsquedas como se puede hacer en RUVID, y acceder a un completo menú de ofertas de gran calidad y originalidad, como por ejemplo mi estudio sobre el patrimonio. Los propietarios de los contenidos (yo mismo, la universidad) pueden ceder su explotación vía derechos de autor, o generar informes para adaptarlos al medio o formato en que se van a comercializar, y obtener así una excelente vía de ingresos y de aprovechamiento del contenido generado. Por su parte, las empresas se harían con un fantástico recurso para crear nuevos productos con tirón en el mercado (¿no son los documentales de La 2 uno de los programas más vistos?).

Esto evidentemente no se hace de la noche a la mañana. Habría que crear la herramienta, que en mi opinión debería estar impulsada en gran parte por las universidades o centros de investigación que generan investigación en humanidades. Y luego tocaría presentarla en foros empresariales, y adaptar sus características a las necesidades de compañías y mercado para que les sea irresistible comprar los contenidos ofrecidos. Algo muy ambicioso, pero cuyo objetivo sería nada menos que poner en el mercado a la Historia, la Filología, las Bellas Artes, y obtener por fin una vía para que la investigación pública reciba un retorno de su inversión y los investigadores ganen el dinero que merecen por la dificultad y calidad de su trabajo.

9:48 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (1)

Acabo de leerme por encima el Tercer Estudio de Inserción Laboral desarrollado por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña, presentado el pasado 20 de junio. Este estudio se refiere exclusivamente al ámbito catalán durante 2008, pero es de los más completos que he encontrado referidos al contexto español por la cantidad y calidad de información.

Respecto al tema que nos interesa, humanidades en general e historia en particular, los datos recogidos no pueden ser más desalentadores: seguimos siendo los peores. A día de hoy los titulados en ciencias humanas "disfrutamos" de los salarios más bajos, de la menor valoración de nuestros conocimientos en el mercado, y de la mayor dificultad para alcanzar un empleo estable y calidad. Somos también los más descontentos con la formación que hemos recibido en la universidad, y con la labor que desempeñamos en nuestros trabajos, a menudo por debajo de nuestras capacidades.

El estudio también señala que la situación de nuestros compañeros de otras áreas de conocimiento (carreras técnicas o ciencias de la salud) tampoco es que sea infinitamente mejor que la nuestra. Por ejemplo, un 60% de los titulados no gana ni 24.000 EUR  anuales ni tras 3 años de experiencia laboral. Pero lo que no es de recibo es que nuestra área profesional, las humanidades, sea estudio tras estudio la niña más fea del baile.

Un desastre. Y a nadie se le cae la cara de vergüenza.

7:20 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (0)