El matemático Santiago Morales
abandonó la carrera investigadora harto de inestabilidad laboral, sueldos deprimentes, e imposibilidad de mantener una carrera investigadora. Las empresas grandes ahora dicen que
no encuentran técnicos para ser competitivos. Ayer en Infojobs vi una "oferta" de documentalista que exigía 1 año de experiencia, inglés, un máster de la Universidad Carlos III de Madrid, y con un sueldo de 15.000-18.000 € / año brutos según "valía". En mi actual trabajo los indicadores que manejamos de transferencia de conocimiento universidad-empresa en el área de humanidades son cero.
Y yo, no puedo sentirme más que indignado por todas estas situaciones.
Por Santiago porque sentí lo mismo que él: tener que abandonar la profesión que amas, para la que te has preparado, y que no te ofrece ninguna perspectiva. A él le dieron un premio. Yo publiqué mi segundo libro, en una buena editorial, con buenas ventas y mejores críticas.
Por las empresas que ahora piden técnicos, y ahora parece que lo pasan mal porque no los encuentran. Que se fastidien. Porque no pueden pretender crear cosas nuevas simplemente con habilidades directivas.
Por aquellos 216 personas que ayer estaban apuntados a la oferta de Infojobs, porque les hacen el juego a las empresas de arriba, poniendo el valor de una formación técnica (en este caso las habilidades como documentalista) al precio de una señora de la limpieza. Pero claro, el hambre aprieta y hay que rentabilizar el dichoso máster por el que pagaste 6.000 euros.
Por el nulo valor que aportamos los investigadores universitarios en humanidades a la sociedad. Porque no generamos valor y por eso cobramos sueldos de señora de la limpieza. Porque nuestras habilidades técnicas han sido despreciadas por las empresas. Y porque los cuatro gatos que investigan solo retroalimentan el dantesco sistema científico que no duda en sacrificar a gente como Santiago.
Santiago, compañero, recibe el abrazo de un colega de Historia.