E incapaz, despreocupado e indeciso. ¡Ah! Y poco inteligente, amén de escasamente "masculino".
Cuando estudiaba bachillerato y la carrera repetía cursos con más frecuencias que mis compañeros "de ciencias". Por eso me decidí a estudiar historia, por ser unos estudios "fáciles, cómodos, llevaderos y prácticos". No pensaba en otra cosa. El futuro me daba igual. Es que soy así de indeciso. Y mira que mi familia me dijo que hiciera informática.
En otras palabras:
soy el típico personaje "de letras". Ya hay estudios serios que lo confirman. Gracias al cielo Darwin tenía razón: los mejores cerebros, los elegidos para la gloria, se apelotonan por selección natural en las facultades y profesiones "de ciencias" y hacen avanzar la sociedad. La morralla como yo, por genética, nos convertimos en historiadores, filólogos, filósofos, nos regalan un titulito universitario para que nos creamos tan importantes como los de medicina (que esos sí tienen mérito, no nosotros) y ¡ale!, a currar de administrativo por mil euros al mes.
A pesar de que mi inteligencia no me ha dado para hacer una ingeniería superior en telecomunicaciones, aún soy capaz de hacerme las siguientes preguntas:
- ¿Por qué un diario "serio" como El País
añade más leña al fuego afirmando si pudor que los "de letras" somos indignos de considerar nuestras disciplinas ciencia y nuestras titulaciones universitarias válidas?
- ¿Por qué,
como afirma el artículo, hay profesores universitarios "de ciencias" que nos desprecian abiertamente? ¿Será porque su elevada inteligencia, superior a la de este pobre historiador, le hace ver con más claridad la inutilidad de nuestras disciplinas?
- ¿Por qué no hay líderes científicos en la medicina, física,
telecomunicaciones, farmacia, biología, matemáticas y tantas otras
nobles disciplinas que rompan una lanza en favor de sus compañeros
humanistas?
- ¿Por qué "los de letras" somos tan sumamente bobos como para aceptar sin inmutarnos que se desprecien nuestras profesiones, que se vilipendien nuestras disciplinas ,
que nuestro talento se pague a euro el kilo, y que
un diario como "El País" se ría en nuestras narices?
No, si al final van a tener razón:
tenemos lo que nos merecemos. Por vagos.