Ayer el Notiweb nos pasaba la noticia de El País
El título superior pierde atractivo por sus pocas ventajas laborales. Ya iba siendo hora de que ese tema tan peliagudo trascendiera a la opinión pública.
Si lo analizamos desde la perspectiva sociológico-económica es un suicidio para España. Estamos compitiendo a la baja: hay tantos titulados que podemos permitirnos el lujo de ofrecerles sueldos de 900 euros y contratos temporales con la seguridad de que habrá alguien que aceptará esas condiciones laborales abusivas (daos una vuelta por Infojobs para comprobarlo). Pero si competimos en lo cutre entonces sentiremos el aliento en la nuca de indios, chinos, rusos y europeos del este, también titulados, con más conocimientos de idiomas, sin papás que costeen una juventud eterna, ah, y con salarios entre 100 y 200 euros. Esos países van a comerse el mundo por su relación calidad-coste, y nosotros seremos de los primeros en ser merendados.
Luego está analizar el problema desde la perspectiva de cada individuo. Y la sensación que únicamente puede haber es de tomadura de pelo. Si estudiar 4-5 años (y si eres doctor, como es mi caso, 5 años más) te lleva a salarios hasta 2 veces inferiores que cualquier "chapuzas", y la sociedad premia el dinero fácil, pues entonces que el señor catedrático de Economía de la
Universidad Pompeu Fabra José García-Montalvo
se meta su opinión donde le quepa.
Un título universitario es hoy una ratonera, no un seguro. Hablemos claro. El mercado de trabajo, ante la avalancha de titulados universitarios, los cotiza "al peso". No es raro meterse en cualquier portal de empleo al uso y ver como piden universitarios a precios de señoras de la limpieza. Sin pudor.
El resultado de este mercado de trabajo es que va a producir su padre.
El caso de los historiadores es palmario. Universidades obsoletas, profesores sin contacto con la sociedad, un título devaluado, una carrera investigadora que ha sustituido las nónimas por las becas, un mercado de trabajo reducidísimo, un alto grado de abandono de la profesión, una sensación a los 30 años de haber perdido el tiempo y el dinero.
Y mientras tu colega, el que sacaba ceros en el BUP, a los mismos 30 años es pintor de brocha gorda y con el dinero negro que gana se ha comprado un BMW.
Políticos, universidades y directivos se llenan la boca diciendo que tenemos que cambiar nuestro modelo económico y basarlo en innovación y conocimiento.
No hay cojones.No hay cojones porque eso significaría lo siguiente:
1-
Los conocimientos que se imparten en la universidad deberían estar en gran sintonía con lo que demanda el mercado de trabajo. Y el profesorado no puede ser
despedido por no reciclar sus conocimientos ni hacer transferencia de sus investigaciones a la sociedad.
2-
Las universidades tendrían que hacer una reforma profunda de su organización, y la verdad,
son una administración paralela aparte en la que cada uno tiene su chiringuito y no rinde cuentas a nadie por el dinero que dilapidan. ¿Qué motivación tienen para cambiar? ¿Qué la sociedad "aumente su productividad"? ¡Hay que risa!
3-
Las empresas deberían (como sucede en países teóricamente "atrasados" como México)
imponerse pagar un salario mínimo de 2.000 euros por el mero hecho de tener una titulación universitaria. A cambio, por supuesto, puede exigir productividad. Pero claro, es más facil pagar una mierda de sueldo porque, total, las cosas salen adelante igual.
4- La administración pública debería dar ejemplo aboliendo el sistema de becas en el sistema investigador, sustituyéndolo por una plantilla amplia de investigadores,
con salarios no inferiores a 3000 euros, y contratos indefinidos a tiempo completo o parcial.
5-
Grandes empresarios, grandes investigadores, grandes profesores y estudiantes deberían estar saliendo todos los días en la tele como ejemplos sociales. Y no cantamañanas que por estar 3 meses en una "academia" van a ganar miles de millones soltando gorgoritos.
6- Y lo más importante, significa que
la sociedad asuma que tiene una "deuda histórica" con los titulados universitarios de generaciones precedentes. Los que estudiamos una carrera hace décadas y queremos reengancharnos, como es mi caso, a la carrera investigadora, debemos tener vías para poder entrar en ese mundo, con condiciones similares a las que tendremos en el mundo empresarial a esta altura de nuestra vida (es decir, contrato indefinido o a varios años y por 2.000-3000 euros mes).
No hay cojones, en resumen, porque hay que invertir mucha pasta y porque hay que dejar de ser egoista y pensar un poco en los demás. Nada podemos esperar de los depende "el cambio". Ya viven muy bien. Y el resto nos tenemos que buscar la vida solitos.
Hay que tener morro
para pedir a los titulados universitarios que "tengan paciencia" mientras sus compañeros de FP se enriquecen. Y luego se extrañan de que haya gente que me haya dicho: "gracias a Dios no he estudiado".