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martes, 12 de febrero de 2008

Hace año y pico que escribí mis 10 razones para no ser historiador ni estudiar historia, el que hasta la fecha ha sido mi post más exitoso. Comentarios he recibido de todo tipo, desde de gente que comprendió a la perfección que lo que pretendía era decir claramente las razones por las que esta profesión es un absoluto fracaso, hasta gente que me ha acusado de carecer de vocación, ser un ignorante, un fracasado, de no amar la historia, de torpe y de cien mil bobaliconerías más.

Hoy el notiweb me ha enviado lo que faltaba para redondear mis argumentos: las razones cuantitativas para argumentar que ser historiador en España es un fracaso.


Según un estudio de la universidad de La Coruña, publicado hoy por El País, los licenciados españoles se cotizan al peso en el mercado de trabajo. Ahora que estamos en elecciones a Mariano y a José Luis se les llenará la boca de "palabros" de moda como "innovación", "competitividad", "nuevo mercado económico", "imasdemasi", pero detrás de tanta palabra hueca la realidad es que los titulados universitarios son el nuevo lumpen proletaritado, commodities cuyo valor en el mercado de trabajo es de 1200 euros al mes en el caso de ingenierías y arquitecturas. En otras palabras: años de estudio, preparación y experiencia cotizados a precio de teleoperador. Por esos salarios va a ser productivo su abuela, y va a innovar su puñetero padre.

Y si horrible es la situación para ingenieros y arquitectos, la situación de los de letras es para plantearse muy seriamente el abandonar la profesión. Las cifras clave son las siguientes:
  • Sólo un 57% de los licenciados en letras logran un empleo a los seis meses de salir de la universidad, frente al 92% de los ingenieros y arquitectos o al 76% de los graduados en Económicas, Empresariales y Derecho.
  • La mayoría (57%) no llega siquiera a mileuristas y su insatisfacción con la vida laboral queda patente en un dato: el 70% de los que trabajan está buscando otro empleo, un porcentaje de descontento que en las carreras técnicas cae al 35%.
Ante esto podemos argumentar inocentemente que qué malo es el mercado de trabajo que "desprecia" el valor de la Historia, pero resulta que, aparte de que las empresas vayan a la pela, es que luego resulta que lo que se enseña en facultades no vale literalmente para nada en el mercado de trabajo. El mismo estudio de la Universidad de La Coruña se hace eco de las carencias de formación de los recien licenciados en general y, ¡sorpresa!, los peor parados somos de nuevo los de letras. Nuestros futuros patronos, con los que realmente trabajaremos en el futuro (a no ser que te hagas profesor de secundaria o te enchufen en la carrera investigadora), nos acusan de tener "lagunas en informática e idiomas y desconocen el funcionamiento de una empresa y el papel que juegan en ella". Con semejante "base" no es de extrañar que seamos el juguete más roto del mercado laboral.

¿Soluciones para esto? Pues hay dos. La primera es mirar cara a cara al mundo de la empresa, y exigir a nuestra formación habilidades y competencias que nos permitan trabajar en el sector privado o crear nuestras propias empresas, como estoy haciendo yo con Histania Consultores o con mi proyecto más reciente, Loenviogratis.com, el que será el primer servicio postal gratuito de España. Y la segunda, dejarnos de bobaliconerías como las que inundan este post, de mirarnos al ombligo creyéndonos el summum de la cultura, y exigir una formación de calidad y responsabilidades a aquellos dirigentes y profesores universitarios que año tras año cobran sueldazos hundiendo a la profesión de historiador en el pozo de la mediocridad profesional y laboral.

8:24 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (5)