Enviado el jueves, 15 de febrero de 2007 8:58
Una de las noticias buenas del día es que después de una lucha de 3 años, que ya es tiempo,
el Estado se compromete a dar estabilidad laboral a los investigadores de élite, empezando por los contratados "Ramón y Cajal". De hecho parece que, si nos dejamos llevar por el tono del artículo, a los responsables de la ciencia española les ha dado de repente un ataque de optimismo: se habla de construir grandes instalaciones e inversiones, de repatriar muchos cerebros españoles exiliados, poner la transferencia del conocimiento al mismo nivel que las publicaciones, y hasta se vaticina un Premio Nóbel en 15 años como mucho. Vale, perfecto, maravilloso. Mi pregunta es: ¿nos va a llegar algo de esto a los de humanidades?
Si hay un discurso que me molesta profundamente es ese de que ciencia son laboratorios, números, células y chips. Cuando se habla de científicos exiliados nunca sale el historiador o el filólogo. Cuando se habla de crear grandes infraestructuras para la ciencia jamás se habla de crear un laboratorio de letras. Cuando se habla de hacer un esfuerzo en inversiones jamás se le pasa a nadie por la cabeza nuestras necesidades, tanto de medios como de salarios (bajos, muy bajos) y motivaciones (pocas o cero).
Porque sí, señores, nosotros también hacemos ciencia. Como nadie lo dice lo digo yo, que soy historiador, y muy alto. Es más, nosotros hacemos una parte muy significativa del conocimiento científico. A estas alturas resulta absurdo justificar la existencia de la historia, filología, filosofía, literatura o disciplinas afines.
¿Por qué, aún así, no existimos?
Pues sencillamente porque la culpa es nuestra. El Estado es lento, pero reacciona si se llama a su puerta una vez, y otra vez, y otra vez, y otra vez. Sin embargo, si no nos hacemos valer y no creamos I+D+i+T+C (investigación+desarrollo+innovación+transferencia+clientes) no tenemos nada que ofrecer ni al Estado ni a la sociedad. Y, la verdad, no veo yo que ni catedráticos, ni profesores titulares, ni investigadores precarios "de letras" creando nuevos proyectos con aplicación real en el mundo de hoy, proyectos que exigirían esas infraestructuras e inversiones que otras ramas del saber sí saben conseguir. Pero claro, los primeros están muy cómodos en el sillón haciendo "sus cosillas", y los segundos bastante tienen con sobrevivir.
¿Cuáles son las demandas de los profesionales en ciencias humanas? Si hay alguien que sepa en que papel o web están recogidas, por favor que me las diga. Me encantaría enterarme.