I+D es nuestro grito de guerra, aunque en el mundo de las humanidades veo mucho más urgente el grito I+D+i (para quien no conozca la fórmula son las iniciales de "investigación"+"desarrollo"+"innovación"). Para una profesión tan obsoleta como la nuestra es imperioso desarrollar investigaciones que tengan aplicación práctica para el desarrollo de nuestra sociedad, y eso implica, necesaria y obligatoriamente, innovar. En otras palabras: o los historiadores innovamos o quedamos fuera del mundo. De hecho ya lo estamos.
Pues bien.
Un artículo de la red Infonomía ha llevado más allá esta fórmula y nos presenta una versión distinta: I+D+C. La "C" significa "clientes". Significa que lo de investigar está muy bien, pero que, como sostengo en este blog, debe tener un uso real y práctico en nuestro mundo de hoy, y una manera fundamental de evaluar este uso práctico es la rentabilidad económica.
En definitiva. Si queremos salir del fracaso los historiadores tenemos que innovar, investigar y desarrollar para el bien de nuestra sociedad y, no menos importante, generar dinero, que es algo que hoy ni remotamente somos capaces de hacer.