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viernes, 07 de noviembre de 2008

El próximo miércoles 12 de noviembre a las 10:30 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid organizan la mesa redonda “¿Se puede hacer negocio con las humanidades y ciencias sociales?”, donde se analizarán y pondrán en común los retos actuales y los nuevos apoyos al emprendimiento en Humanidades y Ciencias Sociales que se están llevando a cabo en estos organismos. Este acto forma parte de la V Semana del Emprendedor de Base Tecnológica y de la VIII Semana de la Ciencia de Madrid.

Como parte del programa voy a intervenir a las 12:30 con una ponencia en la que comentaré mi experiencia como emprendedor en humanidades con mi proyecto Histania Consultores Culturales. Intervendrán conmigo otros compañeros. Alberto Anula y Marta Sánchez-Saus, que también están tratando de convertir a las humanidades y ciencias sociales en productos y servicios con alto valor en el mercado. Además entre los ponentes institucionales probablemente estará un peso pesado del Ministerio de Ciencia e Innovación, Dª Otilia Mó Romero, Directora General de Programas y Transferencia de Conocimiento. A Otilia Mó la conocí brevemente en mayo durante la Conferencia Anual de RedOTRI en Palma de Mallorca y le expuse bien claro mi demanda de que las humanidades tengan un reconocimiento mayor en los programas de transferencia ministeriales. Me prometió que el Ministerio no iba a olvidarse de las humanidades y su posible presencia en esta mesa redonda sería una manera explícita de cumplir con lo que me dijo.

Si piensas como yo que las humanidades mucho que ofrecer a la sociedad y al mercado deberías venir a vernos. Os espero.

Datos prácticos

12 de noviembre a las 10:30
“¿Se puede hacer negocio con las humanidades y ciencias sociales?”
Centro de Humanidades y Ciencias Sociales del CSIC (c/ Albasanz 26-28, Madrid)
Descarga el programa aquí


La asistencia a la jornada es totalmente gratuita, debiendo confirmar la misma mediante correo electrónico o por teléfono a:

Centro de Iniciativas Emprendedoras  – CIADE –
Universidad Autónoma de Madrid
Tf.: 91 497 34 51
e-mail: ciade@uam.es / fernando.alfaro@uam.es

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miércoles, 01 de octubre de 2008

Lo he aprendido ya muy mayor, pero es una de las lecciones más importantes de mi vida.

Cuando estudiaba en la universidad solo tenía una palabra en mi mente: vocación, vocación, vocación. Mientras hacía el doctorado la palabra era investigar, investigar, investigar. Y cuando con mi flamante currículum me lancé a buscar trabajo la palabra que empezó a formarse en mi mente fue mercado, mercado, mercado.


Solo relacionándome con el mercado comprendí que el 90% de lo que había estudiado no tenía más valor en el mundo real que un tenue barniz de "cultura". Pero es que además solo relacionándome con el mercado comprendí, como hoy me ha confirmado este brillante artículo, que la economía española premia el cutrerío y la especulación, mientras que castiga el esfuerzo y la productividad.

En nuestra educación deberían incluirse clases sobre "el mercado". Imagínense la cara del profesor explicando a futuros historiadores o a otros investigadores como iba a ser su futuro profesional: ausencia de puestos de trabajo de calidad tanto en la administración pública como en las empresas, contratos precarios o inexistentes, funciones inferiores a la preparación, sueldos inferiores 1000 euros, proyectos erráticos y mal financiados, pleitesía ante las autoridades del sistema, sistemas de promoción endogámicos y basados en el trato de favor. Y todo esto porque el mercado español solo explota el ladrillo y los productos de consumo, las empresas son o pymes cortitas o grandes bancos, telecos y utilities, y las universidades están, literalmente, fuera del mercado.

¿Qué creen que harían tras esa clase los futuros historiadores, los futuros químicos, los futuros investigadores? Pues harán antes de los 30 lo mismo que hemos hecho muchos después de esa edad: abandonarlo todo y cambiar a una profesión "de mercado". Al menos tendrán carrera profesional, contrato estable, y sueldo decente. Que le den a la investigación, a la innovación, a la productividad. Está bien sacrificarte por tu profesión, pero llega un punto en que estás harto de que te tomen el pelo.

El día que los historiadores hablemos del mercado será el día en que nuestra profesión deje de ser un fracaso.

8:44 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (1)

jueves, 04 de septiembre de 2008

En el mundo de la transferencia de conocimientos y tecnología una herramienta cada vez más común son las bases de datos de oferta científico-técnica. Un ejemplo es RUVID, un catálogo de la oferta generada por el CSIC y las universidades valencianas. La idea es tan sencilla como poner una lista de los conocimientos o tecnologías desarrollados por esas universidades para que las empresas elijan aquellas que les pueden ser más útiles para desarrollar, mejorar o crear negocios viables. Las sinergias de estas herramientas pueden ser asombrosas: nuevos modelos de negocio, nuevos productos y servicios, nuevas vías laborales para los científicos y técnicos que generaron ese conocimiento, nuevas vías de ingreso para las universidades por medio de licencias, patentes, acuerdos, etc...

Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con las humanidades? Máxime cuando recientes informes de la Unión Europea como "The Economy of the Culture in Europe", su 7º Programa Marco de Investigación y Desarrollo , y la Estrategia de Lisboa afirman a bombo y platillo que la demanda de contenidos creativos y culturales va a crecer al mismo ritmo que las tecnologías de la información, es decir, una barbaridad. La propia UE asegura que en 2003 el sector creativo y cultural generó 654 billones de euros.

Lo que propongo es que las universidades y centros de investigación, como máximas generadoras de conocimientos históricos, creen catálogos de ofertas de contenidos para vender a las empresas de Internet y multimedia que los empaquetan y distribuyen.


Con un ejemplo lo veremos más claro. Yo mismo soy el autor de un estudio sobre la historia del patrimonio histórico en España sin precedentes hasta la fecha. Realicé ese estudio como un requisito para conseguir mi doctorado, pero en vez de quedarse mi trabajo en una estantería de la universidad lo "transferí" a la sociedad vía publicación en un libro en una editorial de prestigio (Patrimonio. La lucha por los bienes culturales españoles (1500-1939), Gijón, Trea, 2006).

Ahora, ¿por qué esos contenidos tienen que limitarse únicamente a la divulgación en forma de libro? Pueden ser la base de más productos: una exposición sobre la historia de nuestro patrimonio histórico, un reportaje que puede emitirse en televisión o publicarse en DVD, una página web divulgativa, un libro popular con muchas fotografías y texto más informativo que científico (como este ejemplo francés sobre el mismo tema), un DVD multimedia educativo, un guión para explicaciones de guías turísticos en diversos monumentos ..., y si dejamos volar la imaginación mis investigaciones pueden ser base productos más creativos como una novela, un juego de ordenador, una película o serie de ficción, etc.

Ahora bien, yo poseo los contenidos, y los he generado gracias a la ayuda de la investigación pública (mientras realicé mi tesis fui profesor de 2 universidades en España y Estados Unidos, y recibí financiación de la Comunicad de Madrid entre otras instituciones para investigar en esos dos países y en Francia), pero para "transferirlos" a alguno de los productos que he indicado más arriba necesito ponerme de acuerdo con las empresas que empaquetan contenidos. Yo, como particular, puedo hacer poco, pero si mi trabajo formase parte de un catálogo como el que sugiero más arriba podría entrar en un mercado del que todos nos podríamos beneficiar.

Porque mi idea sería que las empresas multimedia o de Internet (por ejemplo una productora de documentales) pudieran acudir a esos catálogos de contenidos, hacer búsquedas como se puede hacer en RUVID, y acceder a un completo menú de ofertas de gran calidad y originalidad, como por ejemplo mi estudio sobre el patrimonio. Los propietarios de los contenidos (yo mismo, la universidad) pueden ceder su explotación vía derechos de autor, o generar informes para adaptarlos al medio o formato en que se van a comercializar, y obtener así una excelente vía de ingresos y de aprovechamiento del contenido generado. Por su parte, las empresas se harían con un fantástico recurso para crear nuevos productos con tirón en el mercado (¿no son los documentales de La 2 uno de los programas más vistos?).

Esto evidentemente no se hace de la noche a la mañana. Habría que crear la herramienta, que en mi opinión debería estar impulsada en gran parte por las universidades o centros de investigación que generan investigación en humanidades. Y luego tocaría presentarla en foros empresariales, y adaptar sus características a las necesidades de compañías y mercado para que les sea irresistible comprar los contenidos ofrecidos. Algo muy ambicioso, pero cuyo objetivo sería nada menos que poner en el mercado a la Historia, la Filología, las Bellas Artes, y obtener por fin una vía para que la investigación pública reciba un retorno de su inversión y los investigadores ganen el dinero que merecen por la dificultad y calidad de su trabajo.

9:48 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (1)

Acabo de leerme por encima el Tercer Estudio de Inserción Laboral desarrollado por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña, presentado el pasado 20 de junio. Este estudio se refiere exclusivamente al ámbito catalán durante 2008, pero es de los más completos que he encontrado referidos al contexto español por la cantidad y calidad de información.

Respecto al tema que nos interesa, humanidades en general e historia en particular, los datos recogidos no pueden ser más desalentadores: seguimos siendo los peores. A día de hoy los titulados en ciencias humanas "disfrutamos" de los salarios más bajos, de la menor valoración de nuestros conocimientos en el mercado, y de la mayor dificultad para alcanzar un empleo estable y calidad. Somos también los más descontentos con la formación que hemos recibido en la universidad, y con la labor que desempeñamos en nuestros trabajos, a menudo por debajo de nuestras capacidades.

El estudio también señala que la situación de nuestros compañeros de otras áreas de conocimiento (carreras técnicas o ciencias de la salud) tampoco es que sea infinitamente mejor que la nuestra. Por ejemplo, un 60% de los titulados no gana ni 24.000 EUR  anuales ni tras 3 años de experiencia laboral. Pero lo que no es de recibo es que nuestra área profesional, las humanidades, sea estudio tras estudio la niña más fea del baile.

Un desastre. Y a nadie se le cae la cara de vergüenza.

7:20 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (0)

martes, 22 de julio de 2008

Un clúster es una agrupación de empresas de un mismo sector generadas en torno a un polo de atracción. En el caso de las empresas de tecnología, las más activas creadores de clústeres con Silicon Valley como paradigma, su polo de atracción suele definirse por 2 características: se tratan de empresas a la vanguardia de su sector y suelen haberse originado por las sinergias producidas por una universidad del máximo nivel. El círculo virtuoso de los clústeres genera un desarrollo técnico y económico brutal, que a su vez atrae más talento de otras partes del mundo, que de nuevo genera más desarrollo técnico y económico.

La política de clústers, cada vez fomentada con mejor tino por la Unión Europea, se ha centrado en los sectores científicos más rabiosamente "productivos": biotecs, TICs, ingenierías, etc. Y de nuevo las humanidades están fuera.

Sin embargo la fórmula debería ser probada en nuestras disciplinas. Debería ser posible crear "clústers" de empresas basada en ciencias humanas y sociales. Y España sería un excelente candidato dentro de la Unión Europea para crear al menos uno de esos clústers: por la importancia de su lengua, por el valor de sus culturas, por su aportación a la cultura universal, por el valor de sus experiencias históricas, la calidad de su comunidad de investigadores, y por el peso que las industrias culturales tiene en el PIB nacional.

Además, la creación de un clúster permitiría contar de una vez por todas con un sector cultural fuerte, es decir, no un montón de microempresas sin posibilidades de desarrollar procesos ambiciosos, y a la vez hacer crecer un mercado de productos basados en ciencias humanas que dé valor que pueda ser facturado a los clientes. Es decir, dinero.

Recientemente he tenido contactos con algunas empresas líderes en España en el sector cultural: La Fábrica y E-Cultura. Ambas son "potencias" a nivel nacional, pero su nacimiento tiene trampa. La Fábrica es una spin-off de CajaMadrid, mientras que E-Cultura nació como proveedora de servicios culturales para la Junta de Extremadura. Con 2 clientes fuertes sosteniéndolas pudieron permitirse el lujo de aguantar y ganar en experiencia mientras ampliaban su cartera de clientes. Sin embargo yo mismo no puedo hacer lo mismo con Histania Consultores Culturales: la falta de un mercado con tamaño suficiente y al que pueda acceder, y la necesidad de ganarme yo mismo la vida con otra actividad, hace imposible que mi proyecto pueda crecer con la suficiente velocidad para alcanzar un volumen que permita su supervivencia y posterior ampliación de capital.

Un clúster de empresas culturales, en Madrid, Barcelona, Sevilla o donde sea, podría ser un "Sillicon Valley" de productos y servicios basados en humanidades. Las empresas podrían apoyarse unas a otras para construir ese mercado y servicios de excelencia en que todas ganarían. Es más, una universidad de prestigio debería estar detrás apoyando con materia gris y económica. Contamos incluso con la oportunidad de la falta de competencia: no hay que yo sepa clústeres de empresas culturales en el mundo. Crear un polo que sea referencia de generación de servicios y productos basados en ciencias humanas daría además un sentido a profesiones cuya transferencia de conocimientos del mundo de la investigación a la sociedad apenas va más allá de la educación y el entretenimiento.

El verdadero desafío, lo reconozco, es encontrar un modelo de explotación económica de las ciencias humanas. Pero juntar todos los recursos disponibles de este difícil sector en un clúster sin duda contribuiría a que, por lo menos, las posibilidades de que nuestra profesión empiece a tener éxito y voz en el mercado actual puedan multiplicarse.

7:46 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (1)

lunes, 21 de julio de 2008

El matemático Santiago Morales abandonó la carrera investigadora harto de inestabilidad laboral, sueldos deprimentes, e imposibilidad de mantener una carrera investigadora. Las empresas grandes ahora dicen que no encuentran técnicos para ser competitivos. Ayer en Infojobs vi una "oferta" de documentalista que exigía 1 año de experiencia, inglés, un máster de la Universidad Carlos III de Madrid, y con un sueldo de 15.000-18.000 € / año brutos según "valía". En mi actual trabajo los indicadores que manejamos de transferencia de conocimiento universidad-empresa en el área de humanidades son cero.

Y yo, no puedo sentirme más que indignado por  todas estas situaciones.


Por Santiago porque sentí lo mismo que él: tener que abandonar la profesión que amas, para la que te has preparado, y que no te ofrece ninguna perspectiva. A él le dieron un premio. Yo publiqué mi segundo libro, en una buena editorial, con buenas ventas y mejores críticas.

Por las empresas que ahora piden técnicos, y ahora parece que lo pasan mal porque no los encuentran. Que se fastidien. Porque no pueden pretender crear cosas nuevas simplemente con habilidades directivas.

Por aquellos 216 personas que ayer estaban apuntados a la oferta de Infojobs, porque les hacen el juego a las empresas de arriba, poniendo el valor de una formación técnica (en este caso las habilidades como documentalista) al precio de una señora de la limpieza. Pero claro, el hambre aprieta y hay que rentabilizar el dichoso máster por el que pagaste 6.000 euros.

Por el nulo valor que aportamos los investigadores universitarios en humanidades a la sociedad. Porque no generamos valor y por eso cobramos sueldos de señora de la limpieza. Porque nuestras habilidades técnicas han sido despreciadas por las empresas. Y porque los cuatro gatos que investigan solo retroalimentan el dantesco sistema científico que no duda en sacrificar a gente como Santiago.

Santiago, compañero, recibe el abrazo de un colega de Historia.

8:16 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (5)

lunes, 30 de junio de 2008

E incapaz, despreocupado e indeciso. ¡Ah! Y poco inteligente, amén de escasamente "masculino".

Cuando estudiaba bachillerato y la carrera repetía cursos con más frecuencias que mis compañeros "de ciencias". Por eso me decidí a estudiar historia, por ser unos estudios "fáciles, cómodos, llevaderos y prácticos". No pensaba en otra cosa. El futuro me daba igual. Es que soy así de indeciso. Y mira que mi familia me dijo que hiciera informática.

En otras palabras: soy el típico personaje "de letras". Ya hay estudios serios que lo confirman. Gracias al cielo Darwin tenía razón: los mejores cerebros, los elegidos para la gloria, se apelotonan por selección natural en las facultades y profesiones "de ciencias" y hacen avanzar la sociedad. La morralla como yo, por genética, nos convertimos en historiadores, filólogos, filósofos, nos regalan un titulito universitario para que nos creamos tan importantes como los de medicina (que esos sí tienen mérito, no nosotros) y ¡ale!, a currar de administrativo por mil euros al mes.


A pesar de que mi inteligencia no me ha dado para hacer una ingeniería superior en telecomunicaciones, aún soy capaz de hacerme las siguientes preguntas:

- ¿Por qué un diario "serio" como El País añade más leña al fuego afirmando si pudor que los "de letras" somos indignos de considerar nuestras disciplinas ciencia y nuestras titulaciones universitarias válidas?
- ¿Por qué, como afirma el artículo, hay profesores universitarios "de ciencias" que nos desprecian abiertamente? ¿Será porque su elevada inteligencia, superior a la de este pobre historiador, le hace ver con más claridad la inutilidad de nuestras disciplinas?
- ¿Por qué no hay líderes científicos en la medicina, física, telecomunicaciones, farmacia, biología, matemáticas y tantas otras nobles disciplinas que rompan una lanza en favor de sus compañeros humanistas?
- ¿Por qué "los de letras" somos tan sumamente bobos como para aceptar sin inmutarnos que se desprecien nuestras profesiones, que se vilipendien nuestras disciplinas , que nuestro talento se pague a euro el kilo, y que un diario como "El País" se ría en nuestras narices?

No, si al final van a tener razón: tenemos lo que nos merecemos. Por vagos.

12:52 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (8)

jueves, 22 de mayo de 2008

No voy a poder ir, pero si realmente amáis las humanidades tenéis que ir al VIII Congreso Internacional sobre Emprendimiento Universitario que tendrá lugar la próxima semana en Santiago de Compostela. Una de sus sesiones (¡por fin!) está dedicada exclusivamente a la creación de empresas basadas en investigación en humanidades.

Lo he dicho mil veces en este blog, y volveré a decirlo el próximo lunes en una conferencia que voy a dar en el Ministerio de Cultura: nuestro mercado de trabajo es muy pequeño, muy cerrado y muy pobre, y una de las pocas posibilidades de que los humanistas prosperemos económicamente (y socialmente, y metodológicamente) es el emprendizaje. Y como nosotros ni desarrollamos patentes y nuestro conocimiento tiene otras maneras de comercializarse, debemos desarrollar metodologías propias, que espero que es algo que comience a hablarse en el congreso de Santiago.

Les deseo lo mejor a los ponentes. Y estoy ansioso por leer sus conclusiones, ya que no podré ir a la conferencia.

Los datos del congreso los tenéis en el post del blog



VIII CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE EMPRENDIMIENTO UNIVERSITARIO:
“Universidades Emprendedoras”
29 y 30 de mayo de 2008

Santiago de Compostela
Facultad de Química, Aula Magna
(Universidad de Santiago de Compostela)

Viernes, 30 de mayo de 2008

SESIÓN 4: Proyectos sociales y de humanidades versus proyectos basados en la tecnología

12.00 - “How to Integrate Humanities Knowledge in ICT Context Stimulating New Hightech Companies”
FRANCISCO PIZARRO ESCRIBANO, Coordinador del CIADE, Universidad Autónoma de Madrid
JOHN KUHLMANN, University of Copenhagen
Moderador: Carlos Gómez Otero, Secretario General Adjunto, Universidade de Santiago de Compostela

13.00 - “El potencial económico de los proyectos de patrimonio cultural”
FELIPE CRIADO BOADO, Consejo Superior de Investigaciones Científicas
DAVID CHAO CASTRO, Xestionarte
Moderador: PEDRO MEYER, Director de los Servicios Informativos de Radio Nacional

7:47 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (4)

jueves, 08 de mayo de 2008

Ayer el Notiweb nos pasaba la noticia de El País El título superior pierde atractivo por sus pocas ventajas laborales. Ya iba siendo hora de que ese tema tan peliagudo trascendiera a la opinión pública.

Si lo analizamos desde la perspectiva sociológico-económica es un suicidio para España. Estamos compitiendo a la baja: hay tantos titulados que podemos permitirnos el lujo de ofrecerles sueldos de 900 euros y contratos temporales con la seguridad de que habrá alguien que aceptará esas condiciones laborales abusivas (daos una vuelta por Infojobs para comprobarlo). Pero si competimos en lo cutre entonces sentiremos el aliento en la nuca de indios, chinos, rusos y europeos del este, también titulados, con más conocimientos de idiomas, sin papás que costeen una juventud eterna, ah, y con salarios entre 100 y 200 euros. Esos países van a comerse el mundo por su relación calidad-coste, y nosotros seremos de los primeros en ser merendados.

Luego está analizar el problema desde la perspectiva de cada individuo. Y la sensación que únicamente puede haber es de tomadura de pelo. Si estudiar 4-5 años (y si eres doctor, como es mi caso, 5 años más) te lleva a salarios hasta 2 veces inferiores que cualquier "chapuzas", y la sociedad premia el dinero fácil, pues entonces que el señor catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra José García-Montalvo se meta su opinión donde le quepa.

Un título universitario es hoy una ratonera, no un seguro.   


Hablemos claro. El mercado de trabajo, ante la avalancha de titulados universitarios, los cotiza "al peso". No es raro meterse en cualquier portal de empleo al uso y ver como piden universitarios a precios de señoras de la limpieza. Sin pudor.

El resultado de este mercado de trabajo es que va a producir su padre.

El caso de los historiadores es palmario. Universidades obsoletas, profesores sin contacto con la sociedad, un título devaluado, una carrera investigadora que ha sustituido las nónimas por las becas, un mercado de trabajo reducidísimo, un alto grado de abandono de la profesión, una sensación a los 30 años de haber perdido el tiempo y el dinero.

Y mientras tu colega, el que sacaba ceros en el BUP, a los mismos 30 años es pintor de brocha gorda y con el dinero negro que gana se ha comprado un BMW.

Políticos, universidades y directivos se llenan la boca diciendo que tenemos que cambiar nuestro modelo económico y basarlo en innovación y conocimiento.

No hay cojones.

No hay cojones porque eso significaría lo siguiente:

1- Los conocimientos que se imparten en la universidad deberían estar en gran sintonía con lo que demanda el mercado de trabajo. Y el profesorado no puede ser despedido por no reciclar sus conocimientos ni hacer transferencia de sus investigaciones a la sociedad.

2- Las universidades tendrían que hacer una reforma profunda de su organización, y la verdad, son una administración paralela aparte en la que cada uno tiene su chiringuito y no rinde cuentas a nadie por el dinero que dilapidan. ¿Qué motivación tienen para cambiar? ¿Qué la sociedad "aumente su productividad"? ¡Hay que risa!

3- Las empresas deberían (como sucede en países teóricamente "atrasados" como México) imponerse pagar un salario mínimo de 2.000 euros por el mero hecho de tener una titulación universitaria. A cambio, por supuesto, puede exigir productividad. Pero claro, es más facil pagar una mierda de sueldo porque, total, las cosas salen adelante igual.

4- La administración pública debería dar ejemplo aboliendo el sistema de becas en el sistema investigador, sustituyéndolo por una plantilla amplia de investigadores, con salarios no inferiores a 3000 euros, y contratos indefinidos a tiempo completo o parcial.

5- Grandes empresarios, grandes investigadores, grandes profesores y estudiantes deberían estar saliendo todos los días en la tele como ejemplos sociales. Y no cantamañanas que por estar 3 meses en una "academia" van a ganar miles de millones soltando gorgoritos.

6- Y lo más importante, significa que la sociedad asuma que tiene una "deuda histórica" con los titulados universitarios de generaciones precedentes. Los que estudiamos una carrera hace décadas y queremos reengancharnos, como es mi caso, a la carrera investigadora, debemos tener vías para poder entrar en ese mundo, con condiciones similares a las que tendremos en el mundo empresarial a esta altura de nuestra vida (es decir, contrato indefinido o a varios años y por 2.000-3000 euros mes).

No hay cojones, en resumen, porque hay que invertir mucha pasta y porque hay que dejar de ser egoista y pensar un poco en los demás. Nada podemos esperar de los depende "el cambio". Ya viven muy bien. Y el resto nos tenemos que buscar la vida solitos.

Hay que tener morro para pedir a los titulados universitarios que "tengan paciencia" mientras sus compañeros de FP se enriquecen. Y luego se extrañan de que haya gente que me haya dicho: "gracias a Dios no he estudiado".

10:10 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (7)

martes, 25 de marzo de 2008

Por su interés, y por complementar mis "10 razones para no ser historiador ni estudiar historia", os copio aquí este post del blog Ciencia para Impacientes llamado 10 razones para que investigadores españoles en el extranjero no vuelvan, que a su vez es un texto original de Javier Sáez Castresana y publicado en Forum Libertas.

Simplemente quería dar mi enhorabuena a Ciencia para Impacientes y a Javier Sáez por publicar y difundir este texto. Dice bien claro que no hay, ni habrá en breve plazo, una carrera científica en España.

Aviso a navegantes: en los próximos años un teleoperador seguirá cobrando más sueldo y tendrá más reconocimiento laboral que un científico. Esto es lo que hay.

Quince años de políticas variopintas para captar "cerebros", y España sigue sin garantizar a éstos una continuidad en su país.

El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, en una visita realizada a Suecia hace un mes se reunió con más de 30 investigadores españoles en el Instituto Karolinska de Estocolmo, un prestigioso centro de investigación biomédica que además ejerce como una de las universidades médicas más grandes y célebres de Europa.

El ministro esbozó el proyecto de retorno de investigadores españoles que está diseñando el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Hay varias razones por las que aconsejo a estos científicos que no regresen precipitadamente a España si la única causa para tal regreso fuera la propuesta del ministro. No obstante, conviene antes hacer un poco de historia.

En el año 1992 se lanzaron por vez primera los “contratos de reincorporación de investigadores postdoctorales a España”. También se hizo una llamada a los mal denominados “cerebros” para que regresaran a la patria a hacer investigación.

Muchos regresaron convencidos de que el país se abría a la contratación de investigadores. No fue así. Los contratos duraban tres años como máximo, y sólo si el director de investigación al que se adscribían tenía un proyecto de investigación concedido.

Cuando dejaba de tenerlo, el “cerebro” pasaba al paro. Y si el director disponía de otro proyecto varios meses después, el “cerebro” era recontratado. Esta situación acabó con la paciencia de muchos, que abandonaron definitivamente la investigación, ya que tras sumar los tres años de contratación total pasaban directamente al paro al no haber sido diseñado un plan de plazas de investigadores en las universidades o en el CSIC.

Otros “cerebros” que regresaron a España, fueron contratados en alguno de los hospitales del Sistema Nacional de Salud. Para ello, el hospital pagaba una parte y el Fondo de Investigación Sanitaria el resto.

Así durante 6 años, con un salario bastante bajo, escasamente superior a los 1000 euros al mes. Hace un par de años estos investigadores, han finalizado sus contratos: algunos han sido recontratados a bajo sueldo por el propio hospital y otros han pasado al paro. Varios abandonarán la investigación si encuentran un trabajo mejor.

Hace pocos años se diseñó el plan de contrataciones Ramón y Cajal, como una mejora de los contratos de reincoporación de 1992. Ahora duran cinco años y no dependen de que el director de investigación al que el “cerebro” se adscribe tenga o no un proyecto de investigación concedido en un determinado momento, ya que la financiación se concede directamente al investigador contratado, al “cerebro”.

En breve iremos viendo cuál es el futuro de estos investigadores: ¿serán verdaderamente contratados por las universidades, el CSIC u otros centros de investigación cuando el MEC deje de pagar los contratos Ramon y Cajal? ¿Se han creado plazas específicas para ellos?

¿Existe un modo de valorar su carrera profesional? Nadie responde con claridad a estas preguntas en la administración. Si algunos encuentran empleo será por el buen hacer de su propia universidad o de otra, pero las garantías de que todos aquellos que han trabajado correctamente encuentren empleo son mínimas.

España no ha profundizado a nivel político sobre la importancia de la investigación científica en términos de contratación de personal. Los políticos hablan mucho de investigación, tal vez demasiado, pero no concretan cómo hay que financiar los recursos humanos, verdaderos agentes activos de la investigación.




Tras 15 años de políticas variopintas para la captación de “cerebros de investigación” España sigue sin garantizar el futuro de éstos una vez en su tierra.

Paso a dar diez razones (hay muchas más) para aconsejar a las nuevas promociones de científicos postdoctorales españoles que sigan en sus puestos mientras puedan y sólo regresen si no hay más remedio y amarrando todos los cabos posibles, porque, de otra manera, con la simple confianza en el gobierno de turno, no prosperarán ni laboral ni científicamente.

1. España no ha diseñado una carrera científica. Los “cerebros” que retornen han de saber que las universidades les contratarán como docentes, despreocuparándose, en general, por sus quehaceres investigadores, exigiéndoles únicamente el cumplimiento de la docencia. Sólo el CSIC ha diseñado una carrera científica. Los investigadores que llegan del extranjero son, por ello, difícilmente contratables en la universidad, o en hospitales si realizan investigación biomédica. Además la promoción posterior es inexistente.

2. Oposiciones frustradas a plazas en la Universidad . Quienes sólo se hayan dedicado a investigar, y no a enseñar formalmente, no podrán opositar a puestos de profesor titular o catedrático, por mucho curriculum vitae que lleven a sus espaldas, ya que la función docente documentable, por escasa o inexistente, les impedirá ser incluso baremados como candidatos a tales puestos por parte de la actual ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación).

En otras palabras, España trata a este colectivo como “investigadores no docentes”, aunque se pasen la vida enseñando cómo investigar y dando conferencias con sus novedosos resultados.

En nuestro país un premio Nobel no llegaría a catedrático si sólo hace investigación y no da clases de alguna asignatura de licenciatura. Y esta norma se ha seguido al pie de la letra durante décadas, por no decir siglos, a fin de introducir en el sistema a mediocres “docentes no investigadores”, impidiendo la entrada de investigadores de calidad que podrían en poco tiempo adaptarse a la docencia y contribuir con su investigación a incrementar el nivel de producción científica de nuestras universidades.

3. Exceso de carga docente. La carga docente en la universidad es habitualmente pesada y tediosa, y los “cerebros” que se encuentran en el extranjero, en general, desean investigar. Al regresar a España, si se les explota excesivamente con la docencia, suelen rebelarse y los problemas comienzan. Por otra parte, si no se les da ninguna carga docente se encuentran en la situación descrita en el punto anterior, lo cual a la larga podría ser peor, cuestionándose incluso desde la propia universidad si tal o cual “investigador no docente” debe continuar en el puesto que ocupa.

4. Dificultad para formar un grupo investigador. Aún cuando encuentren un puesto como investigadores en algún instituto de nueva creación o en algún centro del CSIC, que no en la universidad, los “cerebros” tendrán muy difícil formar su propio grupo de investigación al estilo del que ellos conocen en otros países, ya que, en general no recibirán personal adscrito bien formado, sino, a lo sumo algún becario para hacer la tesis doctoral bajo su dirección y después abandonar el grupo. Esta realidad no mejora con el tiempo, sino que se cronifica y año tras año logra minar la ilusión científica de gran número de investigadores de nuestro país.

5. Escasa o nula financiación básica. España no otorga, ni siquiera a sus mejores investigadores, una mínima cantidad de dinero anual para poder investigar. Es cada jefe de grupo quien debe solicitarlo al Ministerio, explicando en largos y tediosos documentos lo que quiere hacer, lo que ha hecho en el pasado, su historial de publicaciones científicas, etc.

En estos menesteres gasta el “cerebro” la mayor parte de su energía, sin ayuda de personal de secretaría de ningún tipo, lo cual le hará sentir que pasa demasiado tiempo pegado al ordenador y no pensando precisamente en experimentos científicos sino en cómo conseguir el dinero que necesita para realizar su propio trabajo.

¿Saben Vds. de algún otro trabajo en que se trabaje para conseguir el dinero con el que hay que comenzar a trabajar? ¿Y si a pesar de todo no se consigue? Así es la vida del investigador universitario. Cualquier ingeniero que hace investigación, sin embargo, por estar asociado a empresas patrocinadoras, puede plantearse objetivos más concretos, ya que existe una mínima financiación estable, consiga él dinero o no.

6. Exceso de burocracia en los procesos de investigación. La propia institución de investigación, sea el CSIC o las universidades, por un exceso de burocratización y sin mala fe en muchos casos, o con mala fe en otros, puede llegar a impedir al investigador que realice parte de esas peticiones económicas a las agencias de financiación, así como la entrada de becarios o el establecimiento de colaboraciones científicas con otras instituciones. Sin entenderlo, por tanto, no es raro que el investigador sienta que la propia institución donde trabaja no le facilita, sino lo contrario, su labor de búsqueda de financiación y personal adscrito bajo su dirección.

7. No se contratan investigadores fuera de los puestos de funcionarios: profesores titulares o catedráticos. Normalmente en España se dirige un grupo de investigación o se hace la tesis en él, para luego abandonarlo. No hay forma de contratar a un postdoctoral con experiencia que no quiera dirigir un grupo. Las “capas intermedias” no existen. No hay dinero para contratar a personal cualificado de forma permanente.

Esto supone un gran riesgo para los laboratorios: los directores no disponen de gente cualificada y ven con tristeza cómo ellos mismos van quedando desfasados de lo que un día hicieron. La calidad de la investigación de sus grupos puede ir disminuyendo progresivamente.

8. La productividad científica no se ve recompensada en España. Sólo se evalúa desde el Ministerio el crecimiento curricular de los profesores funcionarios (profesores titulares y catedráticos). El resto de profesores españoles son injustamente olvidados, produzcan lo que produzcan, incluso si producen más o mejores resultados que algunos de los profesores titulares y catedráticos. Simplemente no se les pagará nada extra por ello. Y si producen poco, tampoco se les penalizará.

9. Falta de personal técnico o de apoyo. Lo normal es que el investigador haga todo lo que tiene que hacer él solo: pedir fondos, rellenar folios y folios cada año con solicitudes, justificaciones, inventarios, facturas; buscar bibliografía publicada, escribir artículos dominando los programas informáticos existentes para ello; hacer fotografías o dibujos explicativos para incorporar a las publicaciones (hay que ser casi un experto del Photoshop o programas similares); dirigir a los becarios predoctorales de su grupo de investigación; atender las cuestiones que vengan de su Facultad o centro de investigación…

En fin, poco tiempo le queda para investigar (pensar, discutir con otros, releer temas de contraste) con serenidad. El investigador español pierde mucho tiempo por no disponer de ayuda suficiente a nivel de secretaría fundamentalmente.

10. Un conjunto de diferentes razones como las líneas de investigación prioritarias cambiantes cada poco número de años; la baja consideracion social, laboral y económica del investigador; la injusticia curricular que normalmente ha desfavorecido a quienes eran originales, inteligentes y sabían hacer sin dar demasiada lata; las célebres y nuevas inhabilitaciones a priori, según las cuales no se permite solicitar dos proyectos a la vez como investigador principal, perdiéndose los dos sistemáticamente al solicitarlos incluso por error; y muchas otras razones me obligan a recordar a estos jóvenes investigadores que el científico en España difícilmente puede llegar a realizar una investigación seria, competetitiva y con utilidad.

Además se cronifica como un ser en minoría de edad, bajo salario, becario permanente, sin fijeza en el trabajo, a la caza constante de dinero para investigar, finalizando todo ello casi siempre en la génesis de un ser desanimado, con pérdida de autoestima, por no decir solitario, taciturno, cansado de la vida (de la profesional al menos).

Pero muchos siguen adelante: el científico no sólo investiga por vocación, o por gusto, o por obligación desde instancias superiores (aunque nadie le obliga, ciertamente), sino también y sobre todo si lleva años investigando, por voluntad cajaliana con el convencimiento de que, a pesar de los obstáculos que el sistema español de ciencia y tecnología le pueda poner, unidos a los creados por su propio lugar de trabajo, él tiene una misión en esta vida y, humildemente, tiene que llevarla a cabo.



Javier Sáez Castresana dirige la Unidad de Biología de Tumores Cerebrales en la Universidad de Navarra. Ha trabajado anteriormente en el Instituto Karolinska (1988-1990), la Universidad de Harvard (1990-1992), y el CSIC (1992-1997).

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martes, 12 de febrero de 2008

Hace año y pico que escribí mis 10 razones para no ser historiador ni estudiar historia, el que hasta la fecha ha sido mi post más exitoso. Comentarios he recibido de todo tipo, desde de gente que comprendió a la perfección que lo que pretendía era decir claramente las razones por las que esta profesión es un absoluto fracaso, hasta gente que me ha acusado de carecer de vocación, ser un ignorante, un fracasado, de no amar la historia, de torpe y de cien mil bobaliconerías más.

Hoy el notiweb me ha enviado lo que faltaba para redondear mis argumentos: las razones cuantitativas para argumentar que ser historiador en España es un fracaso.


Según un estudio de la universidad de La Coruña, publicado hoy por El País, los licenciados españoles se cotizan al peso en el mercado de trabajo. Ahora que estamos en elecciones a Mariano y a José Luis se les llenará la boca de "palabros" de moda como "innovación", "competitividad", "nuevo mercado económico", "imasdemasi", pero detrás de tanta palabra hueca la realidad es que los titulados universitarios son el nuevo lumpen proletaritado, commodities cuyo valor en el mercado de trabajo es de 1200 euros al mes en el caso de ingenierías y arquitecturas. En otras palabras: años de estudio, preparación y experiencia cotizados a precio de teleoperador. Por esos salarios va a ser productivo su abuela, y va a innovar su puñetero padre.

Y si horrible es la situación para ingenieros y arquitectos, la situación de los de letras es para plantearse muy seriamente el abandonar la profesión. Las cifras clave son las siguientes:
  • Sólo un 57% de los licenciados en letras logran un empleo a los seis meses de salir de la universidad, frente al 92% de los ingenieros y arquitectos o al 76% de los graduados en Económicas, Empresariales y Derecho.
  • La mayoría (57%) no llega siquiera a mileuristas y su insatisfacción con la vida laboral queda patente en un dato: el 70% de los que trabajan está buscando otro empleo, un porcentaje de descontento que en las carreras técnicas cae al 35%.
Ante esto podemos argumentar inocentemente que qué malo es el mercado de trabajo que "desprecia" el valor de la Historia, pero resulta que, aparte de que las empresas vayan a la pela, es que luego resulta que lo que se enseña en facultades no vale literalmente para nada en el mercado de trabajo. El mismo estudio de la Universidad de La Coruña se hace eco de las carencias de formación de los recien licenciados en general y, ¡sorpresa!, los peor parados somos de nuevo los de letras. Nuestros futuros patronos, con los que realmente trabajaremos en el futuro (a no ser que te hagas profesor de secundaria o te enchufen en la carrera investigadora), nos acusan de tener "lagunas en informática e idiomas y desconocen el funcionamiento de una empresa y el papel que juegan en ella". Con semejante "base" no es de extrañar que seamos el juguete más roto del mercado laboral.

¿Soluciones para esto? Pues hay dos. La primera es mirar cara a cara al mundo de la empresa, y exigir a nuestra formación habilidades y competencias que nos permitan trabajar en el sector privado o crear nuestras propias empresas, como estoy haciendo yo con Histania Consultores o con mi proyecto más reciente, Loenviogratis.com, el que será el primer servicio postal gratuito de España. Y la segunda, dejarnos de bobaliconerías como las que inundan este post, de mirarnos al ombligo creyéndonos el summum de la cultura, y exigir una formación de calidad y responsabilidades a aquellos dirigentes y profesores universitarios que año tras año cobran sueldazos hundiendo a la profesión de historiador en el pozo de la mediocridad profesional y laboral.

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miércoles, 10 de octubre de 2007

Y para muestra, un botón. A estas horas una historiadora muy amiga mía está realizando la primera prueba de selección (un examen escrito) para una plaza de documentalista que oferta el Ateneo de Madrid. Es un trabajo por obra y servicio, entre octubre y mayo, para reconstruir unos fondos. La oferta fue publicada aquí y este es el PDF con lo que exigen los del Ateneo al que quiera currar con ellos, que es:

  • Ser licenciado.
  • Experiencia demostrable en trabajos de investigación en Archivos Estatales y Privados.
  • Conocimientos de Historia de España Contemporánea, y en particular Segunda República, guerra civil y represión franquista.
  • Serán valorados estudios de postgrado y cursos de formación.
  • Conocimientos informáticos y en ofimática (Word, Access, Excel, etc).

Las pruebas de selección consiste en un examen tipo de test de, supongo, historia de España o del Ateneo, una entrevista personal y la valoración del CV.

Vale. Y a cambio, ¿qué es lo que ofrece el Ateneo? Pues, nada.


O mejor dicho: no dicen nada. Tú apúntate, haz las pruebas de selección (que son hoy a las 11 de la mañana en Madrid en la sede del Ateneo), y ya veremos.

Y esto no me lo invento yo. La historiadora amiga mía ha llamado ya 3 veces por teléfono al Ateneo para preguntarles: “hombre, decidme las condiciones de horario, salarios y carrera dentro de la institución, que no quiero pedir un día de trabajo para hacer unas pruebas por un trabajo del que no sé nada”. Y el Ateneo ha dado la callada por respuesta (oficialmente dicen que “aún no lo sabemos”).

Resumiendo. Los candidatos a este trabajo ponen un título universitario + experiencia + conocimientos técnicos específicos + formación extra + informática a nivel de usuario. El Ateneo a cambio no dice nada: ni sueldo, ni horario, ni posibilidad de carrera, ni el número de plazas ofertadas (que resulta que son 2 no porque lo digan ellos, sino porque se les ha colado el detalle en el título del PDF).

Mi impresión: prepotente, miserable, tercermundista y manipulador. Vamos, lo normal en el mercado de trabajo de la Historia.

Esto es lo que puedo demostrar (si no me crees llámales por teléfono). Y ahora la rumurología. La historiadora amiga mía, al enterarse de que solo se ofertaban dos plazas, y de que las pruebas de selección son tan, digamos, “oscuras” (un examen que no podré revisar, una entrevista y CV valorados vete a saber con qué criterios), concluyó lo siguiente: “estas plazas están dadas”.

Evidentemente esto no puedo probarlo, pero durante mis largos años por la universidad pública he conocido multitud de casos de becas y trabajos en los que la administración hacía el proceso de selección por “cubrir el expediente”. Las plazas estaban en efecto dadas, y se convocaban a candidatos para hacer bulto y disimular. Es decir, se manipulaba a profesionales desesperados por trabajar en lo suyo para beneficiar a ciertos “protegidos”. No sé si esto pasa en este caso, pero me recuerda muuuuucho a casos parecidos. Tanta falta de transparencia es ya una señal peligrosa.

Pero bueno. Tampoco tengo que llegar tan lejos. La madre del cordero está en el sueldo. Y eso también se lo calla el Ateneo. Es más, voy a creerles que todavía no lo saben. ¿Por qué convocan entonces las plazas? Pues porque tienen la seguridad de que se van a presentar un buen volumen de candidatos, porque en nuestra profesión no es que abunden las oportunidades laborales, y saben que con pagarles el sueldo miserable que hay ahora mismo en el mercado (900 euros aprox.) la mayoría se van a dar por contentos y van a tragar con estas condiciones pésimas de trabajo. Y si no quieren los que queden primeros da igual, que siempre habrá algún chaval o chavala menor de 30 que vive con los padres y que aceptará tanta precariedad creyendo inocentemente que es el precio que tiene que pagar para conseguir experiencia y un trabajo mejor en el futuro.

En definitiva: la gente que ahora mismo se están examinando a estas horas (seguramente después de pedir un día de vacaciones en sus trabajos) lo hacen por un probable salario de teleoperador, por 8 meses de trabajo sin posible continuación, por un horario desconocido, por unas plazas que a lo mejor ya están dadas, y a cambio ponen su disponibilidad, profesionalidad, experiencia y conocimientos. Solo falta que pidan un inglés perfecto.

Por esto yo abandoné la profesión. Porque estoy harto de que engorde tanto jerifalte manipulador. Y hasta que el mercado de trabajo de la Historia no sea normal (sueldos mínimos de 1500 euros netos, carrera, contratos indefinidos, transparencia en ofertas y procesos de selección, proyectos innovadores que creen empleos) uno tras otro iremos abandonando esta profesión “de nuestros amores”.

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jueves, 05 de julio de 2007

Aunque a los historiadores nos parezca que nuestra profesión es lo más bonito del mundo, y que sin ella no se puede vivir, la realidad es que al mundo de fuera le trae al fresco lo que hacemos. Nuestra imagen es rancia y aburrida. Los personajes antiguos, los libros viejos, el arte del siglo XVI… todo produce un sonoro bostezo en nuestra sociedad actual, que solo quiere divertirse.

Pero es solo eso: imagen. Y en nuestra mano está cambiar lo que los demás perciben de nosotros mismos y de lo que hacemos. La clave está en pensar de otra manera: dejar de mirarnos al ombligo, ver nuestros activos culturales desde un punto de vista radicalmente distinto (incluso “descacharrante”), y dar a la masa algo que le parezca irresistible.

Os pongo un caso real. Ayer vendí a una empresa una visita cultural por Madrid en la que se visita el Puente de Segovia (s. XVI), la Fuente de la Cibeles (s. XVIII), la Puerta del Sol (s. XIX) y el Parque del Retiro. Podía haber soltado un rollo de lo bonito que es el arte neoclásico, o lo antiquísima que es la Puerta del Sol. Pero para la mayoría de la gente Historia + Arte = bodrio. En cambio mi cliente no dudó en comprarme la idea. Y no lo hizo porque las piedras eran antiguas y bonitas, sino porque le plantee una visita desde un punto de vista actual, con inmejorable imagen pública, políticamente correctísimo, ecologista, y con un toque del buenrrollismo que tanto esta hoy de moda. Le vendí una ruta sobre el agua.

Voy a tranquilizar a los talibanes de la Historia: en mi visita hay rigor, hay piedras, hay arte (y mucho). No voy a contar chorradicas, me documento en libros, tesis y hasta en la web de Madri+d. Pero a la gente le da igual todo eso, lo que quiere oír son historias divertidas, y si además les hace sentirse más cultos sin esfuerzo pues mejor que mejor.

Por eso el tema del agua me pareció tan bueno. Más de moda imposible, con el bombardeo mediático del cambio climático (que cada vez me creo menos) y de la Expo de Zaragoza del año que viene. Además, ¿quién no va hoy de ecológico? Pues bien, si enseñamos Madrid no desde nuestro punto vista “historiadorcentrista” (como a mi me gusta la historia y el arte te tiene que gustar a ti) sino desde el punto de vista de lo que la gente quiere escuchar, tendremos público, un producto, y lo más importante para nuestra profesión, un sentido e ingresos.

No voy a contar todo el proceso de producción de esta visita, podéis consultarlo en mi otro blog, El Blog del Google Humano. Pero sí me gustaría que quedase bien claro un mensaje: reinventémonos. Los historiadores somos muy buenos técnicos, pero también una panda de prepotentes patéticos y soberbios que quiere imponer su punto de vista. Por eso no nos hacen caso, porque la sociedad no quiere oír hablar ni de historias ni de piedras: quiere divertirse, aprender algo sin esfuerzo, y sentirse integrada.

Por lo tanto, ofrezcámosle contenidos que cumplan esas 3 premisas. Mi visita lo consigue, y precisamente usando los mismos activos culturales que podrían haber generado una ruta del montón.

Con esto del agua me ha salido una metáfora estupenda: más ideas refrescantes es lo que necesita nuestra profesión para dejar de estar estancada.

8:41 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (6)

lunes, 04 de junio de 2007


Me gustaría invitarte a la conferencia que el próximo 19 de junio a las 18:30 voy a impartir esa prestigiosa institución. En mi intervención hablaré de mi proyecto empresarial, Histania Consultores Culturales, sus 3 años de andadura, modelo de negocio y objetivos futuros.



También presentaré mi nuevo proyecto, Google Humano, una nueva web en la que me presento como explorador de información y gestor no convencial de conocimiento.

Merecerá la pena ir por las ideas sorprendentes que manejaremos tanto los ponentes como el público. No te arrepentirás.



Datos prácticos:

 

Conferencia de Miguel Ángel López Trujillo, Explorador de Información

Martes 19 de junio – 18:30

Escuela de Negocios CEU

Carrera de San Francisco 2, Madrid

 

La asistencia es gratuita pero las plazas son limitadas. Para inscribirse envíe un mensaje a Inmaculada Hernández en la dirección ihernandez.en@ceu.es.


Más información:

Web de Histania

Web de Marca Propia


9:21 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (1)

jueves, 17 de mayo de 2007

Hoy se celebra el Día de Internet. Con él nos felicitamos de lo mucho que nos ha cambiado la vida esta maravillosa revolución, y lo usamos como excusa para convencer al que no se haya apuntado aún a este tren a que se suba y que disfrute de las ventajas que ofrece. Uno de esos escépticos más tozudos es, precisamente, nuestra bendita disciplina: la Historia.


Después de más de una década de despliegue de Internet me entristece comprobar que ni la Historia profesional ni los historiadores estamos sacando todo el jugo que deberíamos a la Red. Hacemos un uso bastante superficial de ella, y hemos volcamos algunos contenidos valiosos, pero en lo que en innovación se refiere estamos por detrás de muchas otras disciplinas. Igual que en la vida real.

Y sin embargo nuestro futuro está ahí. Las posibilidades que Internet ofrece a la Historia son enormes, y no es tarde ni mucho menos para aprovecharse de ellas. Voy a permitirme apuntar unas cuantas.



Contenidos

La aplicación más obvia. Los historiadores llevamos siglos generando información valiosa; no en vano somos los “científicos” del laboratorio de la experiencia humana. Internet nos ofrece otro canal para divulgar nuestra información, y rápidamente nos hemos puesto a usarlo.

Desgraciadamente el medio digital no es igual al “medio papel” (en este vídeo se explica bastante bien), y el vuelco de contenidos se ha hecho siguiendo la lógica de los medios tradicionales (libros, artículos). Internet en cambio ofrece otras posibilidades: blogs, foros, wikis, open access, vídeos, podcasts, audiolibros, webs personales, museos digitales, etc. Estas posibilidades no se usan “oficialmente” por la comunidad de historiadores porque se las considera de segunda división (es decir, que no cuentan en la carrera académica a efectos de empleo y financiación de proyectos), y quizás porque es conocimiento “en proceso”, frente al aspecto “terminado” de libros y artículos (aunque estos también se quedan obsoletos). Seguramente pese también la mayor vida de la documentación en papel (a priori, siglos) frente a los inestables bits, y que el avance tecnológico haga ilegible información al desaparecer los interfaces para leerla (como sucede hoy con las tarjetas perforadas).

Estos medios, en cambio, cuentan con 2 grandes ventajas: flexibilidad y universalidad. Frente a artículos y libros que tardan años en publicarse, y que luego son imposibles de actualizar, los textos digitales tienen publicación inmediata y posibilidad de enmendarse. Además son medios abiertos, que permiten ser leídos a priori por toda la humanidad, por lo que podemos beneficiarnos de las aportaciones enriquecedoras de otras personas.

Seguramente un modelo híbrido papel+digital es la solución para tener lo mejor de los 2 mundos, pero todavía queda mucho para que los historiadores generemos contenidos adaptados a los medios de la Red, en vez de volcar lo que ya está hecho para formatos analógicos. Tampoco hace falta un prodigio de imaginación; basta con adaptar a nuestro mundo modelos ya aplicados: una Wikipedia (o Citizendium) de Historia de España, un blog sobre como un doctorando avanza en una tesis doctoral, un podcast sobre curiosidades de la Historia, un “Youtube” con reportajes sobre temas de Historia o repositorio de vídeos caseros de acontecimientos históricos (por ejemplo, las próximas elecciones autonómicas y municipales), una web+blog donde los historiadores divulguen su obra y entren en contacto con el mundo, un Menéame con interpretaciones sobre temas históricos…

 

Comunicación

Muy pocos temas históricos tienen una audiencia masiva, pero muchas audiencias minúsculas es lo que hace grande nuestra profesión (y lo que está haciendo grande a muchos negocios). Internet es el medio ideal para llegar a esas audiencias: barato, ágil y universal. Vídeos, teleconferencias, podcasts, tele en directo, radios digitales, presentaciones de diapositivas. Pero también hacer tertulias digitales, vía chat o (aún mejor), vía voz sobre IP.

Un correo electrónico, un enlace a la cuenta de Skype o a una web personal, estratégicamente colocado al lado de estos medios de comunicación, garantizarían al historiador que su público se comunicase directamente con él. Y tan satisfactorio como investigar y escribir es recibir las opiniones del público. Es más, estos medios digitales nos permiten a muchos, simplemente, tener público.

 

Comunidades

Revolución pendiente uno. La comunidad de historiadores sigue siendo analógica, y fácilmente controlable por la casta dirigente. Internet en cambio permite crear redes sociales con facilidad, en la que el prestigio no se obtiene por ser director de un departamento o por rendir pleitesía al catedrático de turno, sino por la calidad de lo que uno ofrece en Internet y por lo que da desinteresadamente a la comunidad. Los jóvenes lo han entendido, y hay numerosas redes sociales para hacer amigos. Los mayores aún no nos hemos dado cuenta del poder que tiene este medio.

La comunidad de historiadores hispana de mayor éxito es Historia a Debate, pero su interfaz es demasiado rígido. Tienen que haber otras comunidades más anárquicas, en la que cada uno pueda colgar contenidos con más espontaneidad y en la que se pueda ganar una credibilidad ante el colectivo. Y si aún así no se está contento en esa comunidad siempre queda la posibilidad de crear una comunidad nueva donde hacer las cosas de otra manera. Imagínense un MySpace de Historia Antigua, en el que cada historiador cuelge sus trabajos, sus vídeos, sus interpretaciones alternativas. O un Neurona con historiales profesionales públicos para que busquemos historiadores con los que queramos relacionarnos. Además, siempre podemos hablar en un chat de historiadores y hacer una quedada para conocernos, confraternizar, y planear cosas juntos.

 

Empresas

Revolución pendiente dos. Aparte del empleo público los historiadores tenemos capacidades y habilidades útiles para el mundo empresarial. Podemos vendernos para trabajar por cuenta ajena (¿un Infojobs de historiadores con currículums adaptados al mundo de la empresa?), pero, mejor aún, Internet nos da los medios para crear empresas por poco dinero y con alcance universal.

Una simple página web, un blog, y un teléfono móvil pueden bastar para ofrecer nuestros servicios al mundo. Así comenzó Histania Consultores Culturales en 2003, y desde entonces no hemos dejado de crecer, ofreciendo aquello que los historiadores sabemos hacer muy bien: buscar y gestionar información, comunicar con efectividad, formar y educar, generar productos de entretenimiento inteligente, buscar elementos de diseño.

Evidentemente le toca al historiador añadir una capacidad más a su larga lista, la de ser empresario. Pero afortunadamente con muy pocos activos fijos, y con un punto de equilibrio realmente bajo, la aventura de crear Historiadores SA nunca ha estado tan al alcance de nuestras manos.


En definitiva, Internet es una bendición para nuestra profesión. Yo estoy luchando por sacar todos los beneficios que pueda de ella. Y hay campo de sobra para todos. Aprovechadlo.

12:17 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (1)

miércoles, 25 de abril de 2007

Una idea que os lanzo.

¿Se le ha ocurrido a alguien preguntar a los gurús y a los directores de recursos humanos de las principales empresas del país por qué no contratan a nadie de humanidades? O dándole la vuelta al argumento, ¿sabéis de alguien que haya preguntado a estas personas qué tienen que saber hacer los profesionales en humanidades para que una buena empresa les contrate y les ofrezca una carrera profesional de éxito?

Estas entrevistas serían valiosísimas fuentes de información para nosotros, y un gran medio para hacer conscientes a las empresas de que existimos y de todo lo que podemos aportar.

Si a alguien sabe si esto se ha hecho antes, o si le atrae empezar un proyecto así, que me lo diga y hablamos.

6:57 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (2)

jueves, 19 de abril de 2007

Y al respecto de mi post anterior, una de las razones por las que se fomenta el mileurismo es porque infravaloramos nuestras habilidades y competencias.

Yo era uno de ellos. Como historiador pensaba que solo debía tener derecho a "bequitas", "trabajillos", un "sueldecillo". Cutrería trae cutrería. Y así me fue: eterno becario, mileurismo, y hasta 6 años trabajando sin contrato para una de las 6 universidades públicas de Madrid dando clases de historia en español e inglés, diseñando cursos para estudiantes de Estados Unidos, y hasta haciendo y coordinando actividades por toda España.

Hoy, como emprendedor, me he puesto el salario que merece mi amplio currículum y numerosísimas habilidades, y no baja de 3000 euros por una consultoría independiente. Esto es lo que hay. ¿Quieres un profesional, como yo, con más de una década de experiencia, formación internacional, premiado, que te aporte ideas nuevas y valor añadido? Págalo.

Y a los demás os aconsejo que hagáis lo mismo.

9:19 | gestionado por Miguel Ángel López Trujillo | Enviar comentario (4)

En España los titulados universitarios son un producto maravilloso porque cumple sin chistar la regla de las 3 "b": bueno, bonito y barato. El fomento de la cutrería tiene sus consecuencias: un país cuya productividad baja, una masa trabajadora cualificada y desmotivada, y un poder político que no puede ocultar su ineficacia hasta para debatir soluciones. El notiweb de hoy nos regala el artículo de El Mundo "Los grados de cuatro años fomentarán el mileurismo" cuya lectura, como mínimo, asusta.

Si saco a colación este texto es porque me da la impresión de que no sabemos ni a donde vamos ni lo que queremos. Pero en lo que a mi me atañe, que es el mundo de las humanidades, las cosas no pueden estar más claras.

Los sectores críticos consideran que esta filosofía [educar para más para competencias y menos para contenidos] desvirtúa la educación superior, la deja a expensas de las demandas del mundo laboral y reduce la capacidad innovadora de un país. Otros, en cambio, creen que la adquisición de competencias aumenta el atractivo de los titulados de cara al mundo laboral. Tanto es así, que las carreras de Humanidades no han dudado en subirse al carro. «No me gustaría que se pensase que las titulaciones de letras no forman en competencias», advierte José Fernández, decano de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla.

Todos los historiadores sufrimos en carnes propias una educación saturada de contenidos y que no forma en competencias. Hasta que no estudié en las universidades anglosajonas no recibí clases específicas para aprender algo tan básico para un investigador como escribir ensayos académicos. A diferencia de otros países, en España ni siquiera  nos hemos puesto de acuerdo para desarrollar un sistema estándar de hacer citas a pie de página. Hablar de aprender a usar recursos electrónicos, o proponer meter en el menú de asignaturas un curso para transferir las habilidades del historiador al mundo de la empresa es poco menos que una quimera. Si mi disciplina, la Historia, no innova, es porque vive subvencionada por el Estado en su torre de marfil de los contenidos. Nadie le exige bajar a la arena de la lucha económica diaria.

La crítica de que formar en habilidades y no en contenidos fomenta el mileurismo no vale porque el mileurismo surgió y crece desde hace décadas con el sistema existente. El problema es mucho más global. De nada nos vale tener una universidad excelente si el mercado o no acepta lo que se le ofrece o no lo absorbe. La palabra clave, por muy denostada que esté hoy en día, es diálogo. Empresa y universidad tienen que dialogar. Porque no se puede consentir, en efecto, que la universidad sea la escuela donde se forma a un nuevo proletariado que por un salario miserable sirva de masa de obreros cualificados para empresarios caraduras. Pero tampoco se puede consentir que la universidad esté tan al margen de la sociedad que, como en el caso de los historiadores, nos pasemos 4 años discutiendo si los fenicios se rascaban la oreja con la mano derecha o con la izquierda, para luego ser escupidos al mercado de trabajo sin que ni siquiera un solo profesor haya dicho explícitamente qué podemos aportar a una empresa.

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jueves, 12 de abril de 2007

Magnífico artículo del diario El Mundo el que nos regala hoy el notiweb, La escasa apertura de la Universidad impide la incorporación de profesionales, con la alegría añadida en que es la opinión de prestigiosos historiadores (entre otros grandes científicos y humanistas) la que se tiene en cuenta. Hay grandes frases para la posteridad como éstas:

"Para atraer personajes prestigiosos se necesitan proyectos atractivos"
"La Universidad debería contratar libremente, como en EE.UU."
"Es necesario permitir a los docentes compatibilizar actividades"
"Las facultades españolas tienen escasa vinculación con la empresa"
"La universidad debe ser más universal, generosa, culta y menos envidiosa y corta de miras. Capaz de llamar a los mejores, y no de meter a amigos"
"El sistema actual debe rehacerse y pensar en una estructura diferente"


Y aquí añado yo mi contribución: si la universidad quiere sobrevivir debe vender riqueza. Y lo digo muy conscientemente porque la universidad, todavía, se vende sola (después del bachillerato, universidad), pero los que estamos en el mundo real sabemos que es uno de los lugares más ineficaces para educarse y encontrar un sitio en el mundo laboral. Hay entidades educativas alternativas que se están comiendo el "nicho de mercado" de la universidad. Y si encima los profesores están mal pagados únicamente los mediocres, a los que no contratarían en otro sitio, se convertirán en docentes.


¿Soluciones? Ir al mundo de hoy. La sociedad, las empresas, las redes, el márketing ofrecen ideas que pueden ser muy bien adoptadas por la universidad. Lo que pasa es que ésta está habituada a tener el mercado cautivo de jóvenes de 18 años que busca formación barata y que desconoce lo que realmente le va a demandar el mundo profesional. Si surgiera un bachillerato y universidades paralelos que demostrase con cifras un mayor nivel de eficacia e integración en el mercado laboral, y que fuese publicitado a los cuatro vientos para que todo el mundo lo supiera, las universidades perderían a la inmensa mayoría de su clientela.

Eso es exactamente lo que ha pasado al nivel de postgrado, porque los mejores másters los imparten empresas y universidades privadas, mientras que la pública imita descaradamente a los mejores y ofrece además el título de doctor que tiene poco encaje en el mundo actual.

Así que aún no han sonado las campanas del apocalipsis para la universidad. Pero que sepa que el mercado de la gente de más de 30 años lo tiene perdido y bien perdido. Si mañana un amigo que quisiera mejorar su formación me pidiese consejo le diría bien claro: "invierte los 6.000 euros para hacer un curso con esta empresa o escuela, pero por favor, ni se te ocurra ir a la universidad".

Si quieres alumnos y profesores, véndeles riqueza, no miseria.

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lunes, 09 de abril de 2007



Si estás en Madrid el miércoles 11 y tienes espíritu emprendedor no debes faltar a la 2º reunión de "Iniciador" (antes Beers & Entrepreneurs). Olvídate de que eres de letras y que no tienes nada que aportar a un grupo de tecnólogos. Olvídate de las reuniones serias de empresarios que promueven las instituciones públicas. Esto es más informal. Es un grupo de gente abierta que desea conocerte y colaborar. Hablas de lo que quieres hacer, de lo que puedes aportar y te tomas unas cervezas. Buen rollo de verdad, no forzado por lo "políticamente correcto". Un lugar donde hacer contactos, hacer proyectos, hacer empresas, y donde sorprenderse de lo que se puede alcanzar colaborando de verdad.

La mayoría de los asistentes vienen del mundo web, de la comunicación y del diseño. Pero también estamos los emprendedores de contenidos, empresariales, informativos, culturales: Histania, Evoluziona, Audio Learning Courses. Lo que nos une es trabajar juntos, crecer e innovar.

                  

Será a las 19.15h (para empezar a las 19.30) en el Tempo Club, enfrente de la Plaza de los Cubos (no olvides volver por aquí antes de ir para ver si por algún motivo ha cambiado).

Nos vemos allí.

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