Enviado el martes, 13 de febrero de 2007 19:13
Una de las tareas principales del gestor de proyecto es tener un ojo puesto en las actividades y desarrollos que llevan a cabo cada uno de los socios, y cada uno de los workpackages. En un proyecto europeo de investigación, por ejemplo, esto permite liberar de una parte de trabajo importante al investigador principal, que bastante de cabeza suele ir ya, y le permite concentrarse en el liderazgo científico del proyecto.
En la actualidad estoy trabajando en
XtreemOS, un proyecto europeo del Sexto Programa Marco cuyo objetivo es desarrollar un sistema operativo basado en Linux para entornos Grid. El proyecto cuenta con casi 20 socios de los cuales 2 se encuentran en China, y como podéis imaginar lleva consigo un esfuerzo de coordinación considerable. De hecho, estos días estoy elaborando la arquitectura del sistema operativo, en base a todas las especificaciones y documentación producida por todos los socios durante los primeros 6 meses del proyecto.
En los proyectos europeos uno de los mayores riesgos es la eventual falta de coordinación entre socios o tareas, de modo que poner negro sobre blanco (sea de palabra o en diagramas) toda la estructura del proyecto ayuda mucho a comprender cómo unas partes del proyecto dependen de otras y cómo unos socios se relacionan con otros y, sobre todo, permite darse de cuenta de las amenazas y debilidades del proyecto. Es por ello fundamental que el gestor de proyectos sea capaz de comprender y mantener una visión global del proyecto desde una perspectiva neutral o, mejor que neutral, implicada por igual en todas las partes.