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jueves, 08 de febrero de 2007

Uno de los primeros problemas que suele encontrar un gestor de proyectos es que sus competencias no están bien definidas. Quizá la ambigüedad de la palabra “gestión”, a la que en español se le puede dar muchos significados distintos tenga parte de la culpa. El término inglés “management” es, en esta ocasión, más claro.


En general, un grupo de investigación, un departamento de I+D de una empresa o el consorcio que lleva a cabo un proyecto conjuntamente tiene una serie de necesidades de gestión que vendrán dadas en la mayor parte de los casos por la complejidad organizativa de las actividades en las que participa. A bote pronto, podríamos distinguir rápidamente entre gestión de los aspectos técnicos del proyecto y de los aspectos no técnicos.

El gestor de proyectos debe ser capaz de comprender todas las actividades de I+D llevadas a cabo, lo que le permitirá coordinar las diferentes actividades, interactuar con especialistas de las distintas áreas y encontrar las sinergias entre los diferentes participantes.

Del mismo modo, el gestor de proyectos debe hacerse cargo de ciertas actividades transversales, como son la representación del consorcio o proyecto, la comunicación y difusión de sus actividades o la estrategia de propiedad intelectual.

12:39 | gestionado por Óscar David Sánchez | Enviar comentario (0)