En la mayoría de proyectos de I+D en los que dos o más socios llevan a cabo un desarrollo conjunto es necesario plantearse qué estrategias y metodologías se van a emplear.
Cuando hablamos de desarrollo en lo primero que pensamos es en un
desarrollo informático, sea del tipo que sea, como aplicaciones,
librerías o interfaces, pero también se puede tratar de diseños y
desarrollos técnicos no necesariamente informáticos, documentación y
material escrito, etc.
En cualquier caso, en un proyecto de I+D distribuido hay que prestar
atención en primer lugar a las metodologías y costumbres de cada uno de los socios, lo
que podríamos llamar su “manera de hacer” y tratar de encontrar un
compromiso entre ellas.
Este compromiso es doble. Por una parte hay que acordar una
metodología común para todos los socios y por la otra hay que conseguir que esa
metodología sirva para que el resultado del desarrollo sea el esperado,
con un nivel mínimo de coherencia entre las diferentes partes
elaboradas por los socios.
Es decir, corremos el peligro que por definir una metodología que no
suponga un gran esfuerzo de adaptación para los socios del proyecto,
ésta sea demasiado permisiva y dé como resultado que el desarrollo
final sea una suma de pequeños desarrollos, tal vez de gran calidad,
pero complemente incompatibles entre sí.