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viernes, 17 de abril de 2009

Recientemente se ha puesto en marcha el proceso para constituir una asociación de gestores de I+D+i en el ámbito sanitario. La gestión de la investigación y en especial la realizada en salud es cada vez más compleja. No sólo hay que tener en cuenta la normativa de solicitud y ejecución de ayudas, sino también otros aspectos,como el marco legal aportado por la Ley de Investigación Biomédica.

En definitiva, creo que iniciativas de este tipo son muy positivas para profesionalizar la gestión de la investigación. Para más información, os copio la nota de prensa del último encuentro realizado en Barcelona:

Trasladar los resultados de la investigación y del conocimiento al sector productivo generado en el entorno sanitario, ha sido el objetivo que ha convocado a 25 centros hospitalarios en la sede de BIOCAT en Barcelona, acogidos por su directora de innovación Marta Príncep. Los asistentes, conscientes del vacío legal existente en la transferencia tecnológica en el ámbito hospitalario, quieren adoptar iniciativas para instar la adopción de normas legales que regulen el proceso de transferencia de conocimiento y la participación de los investigadores de los centros.

Trasladar los resultados de la investigación y del conocimiento al sector productivo generado en el entorno sanitario, ha sido el objetivo que ha convocado a 25 centros hospitalarios en la sede de BIOCAT en Barcelona, acogidos por su directora Marta Princeps. Los asistentes, conscientes del vacío legal existente en la transferencia tecnológica en el ámbito hospitalario, quieren adoptar iniciativas para instar la adopción de normas legales que regulen el proceso de transferencia de conocimiento y la participación de los investigadores de los centros.

Los gestores de la I+D+i hospitalaria consideran que el trabajo coordinado en el marco de una asociación fomentará la colaboración mutua en materia de I+D+i sanitaria, incentivando la participación en proyectos internacionales y foros de transferencia tecnológica. El objetivo de esta asociación es convertirse en interlocutor cualificado para la Administración y los agentes del sector productivo.

Sabrina Femenía, gerente de la Fundación para la Investigación del Hospital La Fe de Valencia, una de las entidades organizadoras, ha subrayado que mientras las universidades y los organismos públicos de investigación tienen claramente definidos los mecanismos y opciones para poder participar en la transferencia de resultados al sector productivo y la participación en iniciativas empresariales en nuestro país, existe un ámbito de indefinición legal para el mundo hospitalario.

En este mismo sentido, Luzma García, directora adjunta del Instituto de de Formación e Investigación Marqués de Valdecilla de Santander ha enfatizado: “Tenemos una buena visión global de la actual situación en nuestros hospitales y de las soluciones que cada uno de ellos ha tratado de implementar. Sin embargo, debemos analizar en detalle la normativa actual y trabajar estrechamente con quienes tienen la iniciativa legal, para lograr un marco jurídico que nos de seguridad a todos”. Entre los problemas detectados en nuestros hospitales, se encuentra también la falta de una cultura innovadora, así como regulación clara para la participación de los investigadores y las entidades en las regalías resultantes de la transferencia de conocimiento”, ha señalado Ramón Seoane, director del Complejo Hospitalario de Santiago de Compostela.

En la reunión, se adoptó por unanimidad el acuerdo de constituirse en una asociación. “El contar con una asociación contribuirá con seguridad a crear un marco que facilite la transferencia de resultados desde el mundo hospitalario”, ha señalado el Dr. Castell, director de la Fundación Hospital La Fe de Valencia.

Los fines de la asociación son, entre otros, promover la gestión y transferencia del conocimiento generado en el entorno hospitalario y cubrir el gap existente entre las entidades generadoras de conocimiento y el mercado, analizando las limitaciones actuales en materia de transferencia de conocimiento hospitalario y proponiendo acciones para soslayarlas.

A esta tercera reunión de gestores de I+D sanitaria han asistido los centros hospitalarios y de investigación del Sistema Sanitario más activos en transferencia del conocimiento, entre los que destacan: la Fundació Clínic de Barcelona per a la Recerca Biomèdica (FCRB), el Institut de Recerca Hospital Universitari Vall d´Hebron de Barcelona, el Hospital Sant Joan de Déu, el Instituto de Biomedicina de Sevilla-IBIS, la Fundación Vasca de Innovación e Investigación Sanitarias, la Fundación Reina Mercedes para la investigación Sanitaria de Sevilla, la Corporación Sanitaria Parc Taulí de Sabadell, el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (I+CS) y la Fundación Laín Entralgo de Madrid, además de instituciones de Extremadura, Galicia, Comunidad Valenciana, entre otras.

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martes, 07 de abril de 2009

Os copio un extracto de un proceso de selección abierto en el Centro de  Investigación Príncipe Felipe (CIPF):

La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) del CIPF tiene, entre sus cometidos, la gestión de las ayudas y proyectos nacionales y europeos de I+D, desde la información y difusión de convocatorias, hasta la prestación del correspondiente apoyo técnico y administrativo al personal investigador del Centro a lo largo de toda la vida del proyecto.

Buscamos a un/a candidato/a con conocimientos de biología, química o farmacia, que, entre otras funciones, se responsabilizará de atender el incremento de las tareas administrativas auxiliares correspondientes a la gestión de proyectos de investigación: preparación y tramitación de solicitudes, seguimiento y justificación. Asimismo, dará apoyo administrativo a las distintas áreas de Servicios Generales del Centro.


Requisitos del candidato
Experiencia: Experiencia mínima de 2 años en empresas del sector biotecnológico o de gestión del I+D+i y/o similares. Experiencia en el trato con investigadores, empresas y organismos financiadores.
Idiomas: Excelente nivel de inglés, valorándose además otros idiomas.
Informática: Imprescindible conocimientos informáticos. Ofimática avanzada (hojas de cálculo, bases de datos)
Personalidad: Se requieren atención al detalle, ser persona dinámica y resolutiva, con alta capacidad de aprendizaje y espíritu de equipo, sociabilidad, empatía y buen juicio. Capacidad de comunicación.
Otros: Incorporación inmediata.
Se valorará positivamente estar en posesión de la Licenciatura en Biología, Farmacia o Química.

Presentación candidaturas
Los interesados deberán enviar su CV y carta de presentación exclusivamente por correo electrónico indicando la referencia de la oferta de empleo en el campo asunto, a la siguiente dirección de e-mail: selection@cipf.es.

Podéis encontrar también la oferta en http://www.infoempleo.com/ofertasdetrabajo/auxiliar-administrativo-otri-ref-aotri01/valencia/1110995/.

7:55 | gestionado por Oscar David Sánchez

jueves, 02 de abril de 2009

Llevo varios meses sin publicar nada en el blog, pero espero darle bastante vidilla a partir de ahora: desde el pasado mes de enero me encuentro de nuevo en Valencia, donde he iniciado un nuevo proyecto profesional en calidad de responsable de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación del Centro de Investigación Príncipe Felipe.

Entre mis primeros objetivos destacan meterme a fondo con el Plan Nacional de I+D+i, potenciar el papel de proyectos europeos en el centro, e impulsar la mejora continua para la gestión de los proyectos.

El pasado lunes tuve la oportunidad de asistir a la Conferencia del Programa Marco en España organizada en Sevilla, de la que daré cuenta en una próxima entrada. Espero que tengamos la oportunidad de encontrarnos dentro de poco, sobre todo a los habituales del blog que sé que los hay :-). En cualquier, a través de aquí podéis poneros en contacto conmigo para cualquier consulta, iniciativa o sugerencia.

13:42 | gestionado por Oscar David Sánchez | Enviar comentario (0)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Uno de los aspectos más importantes de cualquier proyecto de I+D, y en general de la actividad investigadora, es o debería ser la visibilidad. Así, en una situación ideal podríamos pensar que cualquier trabajo o resultado de investigación obtendrá una visibilidad y un reconocimiento acorde a su calidad. Con otras palabras, que cuanto mejor sea más conocido y reconocido (que no es lo mismo) será. Sin embargo todos sabemos que en el mundo real esto no es forzosamente así.



Hace algún tiempo, di con un artículo de Rajkumar Buyya, profesor asociado en la Universidad de Melbourne y autoridad en el mundo de la computación distribuida, sobre cómo mejorar la visibilidad de nuestra investigación fácilmente con un puñado de buenas prácticas.

Por supuesto, no hay que olvidar que nada puede sustituir al trabajo de calidad. Como investigadores, o como gestores de proyectos encargados de la comunicación, hay que evitar vender humo, ya que como a los malos comerciales es algo que tarde o temprano se acabará volviendo contra nosotros. En cualquier caso, el artículo de Buyya no tiene desperdicio, y aquí va un pequeño resumen en siete puntos:

  1. Publicar informes técnicos o technical reports cuanto antes. El mundo de la investigación se mueve cada vez más rápido sobre todo en los campos tecnológicos, pero el tiempo para publicar formalmente un artículo sigue siendo largo. Una buena opción es publicar un informe técnico, algo así como una versión beta de nuestro trabajo. Muchas universidades disponen de repositorios donde se pueden publicar este tipo de informes, y existen también repositorios públicos, como Arxiv.
  2. Pedir la opinión de los colegas antes de publicar. Sí, nada de guardar el paper bajo siete llaves, sobre todo cuando estamos presentando un nuevo proyecto o realizando un estado del arte. La aportación de otros puede mejorar y mucho la calidad final de nuestro artículo, y sus posibilidades de ser aceptado.
  3. Colgar nuestros artículos publicados en nuestro sitio web. ¿Evidente, no? A todos nos ha pasado alguna vez estar buscando en Internet un artículo que necesitamos, y no encontrarlo. Para hacer que la situación cambie lo mejor es empezar por nosotros mismos. Además, la mayoría de editores y revistas no suelen poner problemas.
  4. Colgar nuestras presentaciones en nuestro sitio web. Cuando damos un curso, un keynote, una charla. Los asistentes (tanto los que escuchan como los que no) querrán tener una copia de las transparencias. Nada como dirigirlos hacia nuestra página. Y no hay que tener miedo a que nos copien, sobre todo cuando se trata de una simple presentación: compartir es bueno y la mayoría de la gente nos reconocerá como el autor original.
  5. Tener un sitio web, actualizado. Sí, con los tiempos que corren, ¿cuántos grupos de investigación o proyectos tienen un sitio web al día? ¿o directamente cuántos NO tienen sitio web? Está claro que es pesado, requiere tiempo y otras excusas. Pero con las nuevos gestores de contenido web y/o repartiendo el trabajo entre varios, no tener presencia en la web es injustificable. Cuando estamos en un congreso, ¿cuántas veces buscamos en Internet el nombre del ponente, o del grupo? Lo mismo harán con nosotros, y más nos vale estar en línea.
  6. Divulgar los resultados de la investigación. Explicarlo para la gente normal, mediante una nota de prensa, que el gabinete de comunicación o el gestor de nuestro grupo, instituto, universidad se encargará de dar la distribución adecuada. De nuevo, es cierto, requiere dedicar un poco de tiempo y un esfuerzo adicional, pero los resultados compensan.
  7. Crear y mantener un directorio de nuestra área de investigación. Que contenga los proyectos más relevantes, los grupos de investigación más importantes, publicaciones de referencia, etc. El objetivo es conseguir que cuando alguien se interese por nuestro campo, hop, caiga en nuestro directorio. Al margen de nuestra producción investigadora, demostraremos que conocemos bien nuestro campo, y haremos un gran favor a la comunidad de investigadores, y sobre todo a los que se inician en ella.
¿Qué os parecen esta serie de "recetas"? ¿Habéis puesto en práctica alguna de ellas? ¿Con qué resultado? Y ya más en general, ¿cuántos investigadores o gestores de proyecto se toman en serio la gestión de la comunicación? ¿Cuál créeis que es la situación actual y cómo se puede mejorar?

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lunes, 28 de abril de 2008

En el último post hablaba de que uno de los problemas del Séptimo Programa Marco y de la financiación europea en general es que no terminan de estar claras las relaciones y objetivos de los diferentes instrumentos de financiación: el mismo Programa Marco pero también los Fondos Estructurales y el nuevo Programa para la Competitividad y la Innovación, CIP.

María Jesús Martín (¡gracias!) en uno de los comentarios nos daba el enlace a una guía editada por la Comisión Europea que aborda este tema, y que se encuentra en proceso de consulta. En efecto, el documento nos da una descripción bastante precisa y sobre todo práctica de estos tres instrumentos de financiación.

En primer lugar, cabe recordar que nuestro viejo amigo el Séptimo Programa Marco cofinancia proyectos de investigación y desarrollo tecnológico, así como de demostración. Estos proyectos pueden ser en cooperación, pero también individuales y entre sus objetivos está mejorar la capacidad y excelencia tecnológica europea.

El Programa Marco para la Competitividad y la Innovación de reciente creación pretende potencia la competitividad de las empresas europeas y cuenta con un presupuesto de 3600 millones de euros durante el período 2007-2013, coincidente con el del actual Programa Marco. El CIP tiene una serie de programas específicos para ciertas áreas prioritarias, como son la innovación y la ecoinnovación (palabrejo), facilitar el acceso a ciertas formas de financiación para PYMEs, impulsar la adopción y el uso de las Tecnologías de la Información y promover la eficiencia energética y el uso de las energías renovables.

Por último, los fondos estructurales que son también unos viejos amigos tienen como objetivo reforzar la cohesión económica, social y territorial en Europea, reduciendo las desigualdades entre las diferentes regiones. Y aunque estamos acostumbrados a verlos como fuente de financiación de grans obras públicas, no hay que olvidar que una de sus áreas de acción es la I+D+i.

La guía explica cómo estos instrumentos pueden combinarse y presenta unos cuantos casos prácticos. No hay que olvidar que la doble financiación está completamente prohibida: es decir, recibir dinero de dos sitios distintos para un mismo proyecto.

Por ejemplo, podríamos contemplar el caso de un centro de investigación en Biotecnología que recibe financiación para la puesta en marcha de nuevas infrastructuras gracias a los fondos estructurales. A continuación, este centro desarrolla nuevas líneas de investigación que atraen la atención de centros y empresas de otros países, lo que se concreta en de un proyecto de cooperación financiado por el Programa Marco. Finalmente, los resultados de la investigación dan lugar a la creación de una empresa que permita su comercialización. Esta empresa podría beneficiarse de algunos de los programas específicos del CIP que den soporte a nuevas empresas y faciliten el acceso a la financiación.

En mi opinión, la guía resulta bastante clara en sus planteamientos y explicaciones, aunque también adolece de falta de profundidad en algunos aspectos. Creo que un análisis más detallado de las compatibilidades y sinergias entre los diferentes programas siguiendo un esquema caso por caso sería de bastante ayuda.

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jueves, 13 de marzo de 2008

Hace ya un año que el Séptimo Programa Marco echó a andar, y creo que es un buen momento para evaluar los cambios y mejoras que supone respecto a los anteriores. Una primera impresión es que se ha constatado un cambio importante en el planteamiento del Programa Marco, pasando de un programa pensado para investigadores a un programa cuyo objetivo es estructurar el llamado Espacio Europeo de la Investigación (European Research Area).



Esta evolución se inició en el Sexto Programa Marco, y en el actual ya es una realidad. En este sentido hay que tener en cuenta que, si bien la Comisión da las líneas maestras, su papel principal es el de facilitador (¡qué palabra!). Es por tanto responsabilidad de organismos de investigación, empresas y Estados de determinar sus prioridades y su desarrollo futuro.

Mirando las cifras, tan sólo un 8% de las propuestas presentados han tenido éxito lo que da una idea del aumento de la competitividad y también, de la creciente popularidad del Programa Marco.

En una encuesta realizada a los evaluadores, aproximadamente un 80% ha valorado las evaluaciones como buenas o excelentes, y el mismo porcentaje considera positivos los nuevos criterios de evaluación, que han pasado de 5 a 3.

Por cierto, que esta reducción ha provocado algunos problemas a la hora de redactar las propuestas, ya que simplifica las puntuaciones y puede dificultar en ocasiones la elección entre proyectos con la misma nota. La postura de la Comisión es que aunque los criterios sean menos, se siguen evaluando los mismos aspectos. Una posible solución sería indicar a priori qué criterio se utilizará para resolver los "empates" entre proyectos. Por ejemplo, la calidad científica, y especialmente la explicación del impacto del proyecto y su credibilidad.

Un comentario recurrente es la multiplicidad de instrumentos de financiación, y las posibles sinergias entre ellos. Es el caso del programa Regiones del Conocimiento del Programa Marco y el Programa para la Innovación y la Competitividad. El hecho de que los programas tengan la misma duración, de 2007 a 2013, debería facilitar las cosas. De todos modos, creo que hace falta un esfuerzo por parte de la Comisión que aclare qué programas son los más adecuados para qué destinatarios y qué objetivos.

En fin, éstas son algunas ideas a vuelapluma, y escritas desde el otro lado de los Pirineos. ¿Cuáles son vuestras impresiones sobre el Séptimo Programa Marco? ¿Qué mejoras habéis encontrado? ¿Qué problemas? ¿Qué os gustaría encontrar en lo que queda (que es mucho) del actual programa? Espero vuestros comentarios.

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miércoles, 12 de marzo de 2008

Leo que el Parlamento Europeo ha aprobado la creación del ¿mal? llamado MIT europeo, el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, EIT. El EIT nace con la vocación de ser el abanderado de la investigación y la innnovación en Europa, frente a los Estados Unidos y los mayores países emergentes como China e India.

Por otra parte he dado en El País con un reportaje titulado "El I+D público se dispara" que da una buena visión de cómo están las cosas:

"España ha logrado situarse en el cuarto puesto del conjunto de la Unión Europea, en gasto público dedicado a Investigación y Desarrollo en relación con producto interior bruto, (PIB). El estudio Ciencia, tecnología e innovación en Europa, publicado ayer por Eurostat, señala que el gasto total realizado por todas las administraciones públicas en España ascendió al 0,85% de PIB, en 2005, lo que la sitúa por encima de la media de la UE (0,74%). Solamente los Gobiernos de Finlandia, (1.03 %); Francia, (0,93%) y Suecia (0,89%), realizaron un esfuerzo mayor, según el estudio de la oficina de estadísticas de la Unión Europea. El presupuesto de Estados Unidos dedicó una cifra equivalente al 1,06% de su PIB a actividades científicas y de desarrollo."

Podríamos decir que las cosas no van tan mal, y que poco a poco vamos despegando. Sin embargo la pata coja de nuestro I+D sigue siendo la inversión privado, y la transferencia de tecnología del I+D público:

"Eurostat publicó también ayer los datos del gasto global (sector público y empresarial) del conjunto de la UE correspondientes a 2006. España se situó en el 1,16% del PIB, todavía por debajo de la media europea, (1,84%), lo que indica la debilidad de la I+D empresarial."

Complementando este reportaje, leo también en El País un análisis de Enric Banda titulado "Europa se frena", que viene a desgranar con bastante acierto los problemas que afectan a la I+D en Europa. Es destacable que a pesar de la importancia que damos al Programa Marco, éste supone tan solo el 5% de la inversión en I+D y el resto proviene de los países miembros. Retomando las cifras del reportaje anterior:

"Para el 2006 la cifra es el 1,84% del PIB con una variación despreciable durante los últimos años. (...) Cualquier cambio de ritmo que pretenda desatascarnos y acercarnos a otras potencias mundiales tendría que provenir de los países, y sobre todo de los grandes (Alemania, Francia y Reino Unido)."

Sin embargo, con el contexto económico actual parece improbable que los países europeos aumenten significativamente su inversión pública en I+D. España es una saludable excepción en este sentido y el Plan Nacional de I+D+i 2008-2011 debería mejorar más nuestra situación. En cualquier caso no hay que olvidar que partimos desde muy atrás, y nos queda mucho por recuperar, sobre todo en comparación con las grandes potencias europeas.

Por otra parte, la inversión privada en I+D tampoco parece que vaya a crecer mucho en época de vacas flacas. Las empresas se centran en conseguir resultados anuales saneados y capear la crisis. No obstante, la inversión en I+D es fundamental para asegurar la competitividad de nuestras empresas a largo plazo, y sobre todo para estar bien preparado una vez el contexto económico mejore.


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viernes, 15 de febrero de 2008

O deliverables, ya que a menudo utilizamos el término en inglés. Esta misma semana he pasado la revisión informal de un proyecto, en Bruselas, con un resultado francamente positivo. Uno de los comentarios del panel de expertos que más me ha llamado la atención ha sido sobre la alta calidad de nuestros entregables, en comparación con otros proyectos. Así pues, creo que sería interesante dar algunas pistas sobre cómo presentar y mejorar los entregables, que son uno los outputs más importantes del proyecto.



En general, hay que recordar siempre que las formas son importantes: la excelencia técnica de nuestro proyecto puede no apreciarse si nuestros documentos no son correctos en presentación y estilo. Así, hay que definir una plantilla para cada uno de los tipos de documentos producidos en el proyecto (team reports, technical reports, deliverables, etc.) de manera que tengan el mismo aspecto, o look&feel.

Es conveniente que todos los entregables presenten una estructura similar, y que siempre empiecen por un Executive Summary, es decir un resumen del contenido en apenas una página de modo que sea comprensible por un ejecutivo, y que terminen por una sección de conclusiones donde se evalúe el trabajo realizado y se expliquen los planes para los próximos meses. Un revisor se puede encontrar fácilmente con miles de páginas a leer, y lo menos que podemos hacer es facilitarle el trabajo.

Una pequeña sugerencia respecto al Executive Summary es evitar el estilo de Abstract, más utilizado en las publicaciones científicas, e intentar ser realmente concreto.

Del mismo modo, ciertos entregables deberían compartir exactamente la misma estructura. Por ejemplo, aquellos que acompañan a prototipos o implementaciones de diseños previos pueden incluir una serie de secciones comunes donde se describa la arquitectura y se explique la configuración (si es aplicable) y la utilización de cada uno de ellos. Así, la impresión que se da de integración y de coherencia dentro del proyecto es muy valiosa.

Por otra parte, hay que evitar siempre repetir contenidos en diferentes entregables, ya se entreguen a la vez o a lo largo del tiempo. Esto puede parecer de sentido común, pero sucede. A menudo, definimos demasiados entregables en el plan de proyecto incial que al final resultan ser redundantes. En ese caso, nunca es tarde para proponer a nuestro Project Officer la fusión de dos entregables en uno. Los revisores del proyecto, os lo aseguro, lo agradecerán.

Finalmente, es importante dar información adicional sobre la producción del documento: historia de revisiones, revisores internos al proyecto si los hay, quién ha liderado la edición del documento, qué socios han participado en la misma, y por último a qué tareas dentro del plan de proyecto corresponde el documento.

Éstas son algunas prácticas que pongo en práctica habitualmente para mejorar la calidad de los documentos del proyecto, y sobre todo de los entregables. ¿Qué os parecen? ¿Cuánta atención prestáis a la calidad de los entregables, y en general a la gestión de la calidad dentro del proyecto? Cada maestrillo tiene su librillo, y seguro que vosotros conocéis otras prácticas distintas ¿cuáles, y cómo las utilizáis?

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martes, 05 de febrero de 2008

Cuando hablamos de proyectos europeos, y de la dificultad y competitividad para meterse en ellos y conseguir financiación, tarde o temprano alguien termina hablando de lobbying. Según el diccionario Merriam-Webster, por lobbying se entiende "to conduct activities aimed at influencing public officials and especially members of a legislative body on legislation transitive verb : to attempt to influence or sway (as a public official) toward a desired action". Así, existen numerosos lobbys, representando a grupos tan distintos entre sí como los distribuidores de queso de cabra y los productores audiovisuales. Sin embargo, no termina de estar claro a qué nos referimos con lobbying en el contexto de los proyectos europeos y del Programa Marco.


Lo que está muy claro es lo que queremos, financiación. Es decir que aprueben nuestras propuestas, y que los programas de trabajo tengan en cuenta nuestros intereses actuales y futuros. ¿Cómo conseguir esto? ¿Qué tipo de lobbying es el más adecuado?

En primer lugar, a la hora de presentar una propuesta con posibilidades de éxito es esencial que nuestro objetivo esté contemplado en los programas de trabajo elaborados por la Comisión Europea. Evidentemente, la Comisión no es experta en todos las áreas científicas y tecnológicas, de modo que los programas de trabajo reflejan en buena parte la contribución de los Advisory Groups y de las plataformas tecnológicas europeas (EPTs). Los Advisory Groups suelen estar formados por responsables de la política y estrategia de I+D de grandes organizaciones, y no es factible entrar en ellos. En cambio las plataformas tecnológicas, dirigidas por organizaciones industriales, son mucho más abiertas y editan un buen número de white papers y green papers, en los que es fácil contribuir y que la Comisión tendrán en cuenta para configurar sus próximos programas de trabajo.

Así pues primera receta de lobbying: estar atento a todo lo que hacen las plataformas tecnológicas y contribuir siempre que sea posible. Además, es una excelente manera de establecer contactos con grandes y pequeñas empresas con las que podremos montar consorcios y propuestas de éxito.

Esto nos lleva a la segunda manera de lobbying: los grupos de socios "amigos". Todos los que hemos participado en un proyecto europeo sabemos que hay socios con los que estaríamos encantados de repetir, y otros con los que no. Además, sobre los proyectos europeos pesa la reputación de que en muchos casos los resultados no terminan de ser los esperados. Si bien producen un buen número de publicaciones, los productos finales no son tan finales y tangibles como estaba previsto. Las excepciones a esta regla son los proyectos en los que la colaboración entre socios ha sido proactiva, amigable y fructífera. Así pues no es de extrañar que estos consorcios se repitan y propongan nuevos proyectos en los que sea difícil entrar. Del mismo modo, los evaluadores y la Comisión verán con mejores ojos propuestas que vengan de socios que hayan participado en proyectos exitosos. Con cuidado, porque la Comisión valorará también negativamente repeticiones de consorcios.

Segunda receta: construir una red de socios con los que hemos trabajado bien, e intentar construir una cartera de proyectos europeos de éxito en los que hemos participado.

En tercer lugar, podríamos intentar conchabarnos con el oficial de proyecto para que nuestras propuestas pasen para adelante. Por supuesto, la Comisión es humana, aunque a veces pueda no parecerlo, y estos casos de lobbying pueden darse y se dan, a pesar de ser una práctica éticamente inaceptable.. Ésta es una de las razones por las que los oficiales de proyecto rotan periódicamente entre diferentes unidades y áreas tecnológicas. Lo cual no deja de tener consecuencias negativas, porque cuando el oficial conoce bien el campo tecnológico en el que nos movemos y empieza a entender lo que explicamos en las reviews... ¡van y lo cambian! Bromas aparte, una relación amigable con los diferentes oficiales de proyecto de nuestra unidad nos facilitará muchos las cosas. Y por supuesto, lo esencial es comprender bien lo que la Comisión y los oficiales de proyecto quieren de nosotros, y lo que podemos ofrecerles.

Hacer lobbying y ganar una posición de fuerza y prestigio en el Programa Marco no es cosa fácil, y puede requerir muchos viajes a Bruselas. Así pues, ¿cuál es la mejor manera de implementar este proceso de lobbying dentro de nuestra organización?

Lo primero es definir una estrategia global que nos posicione en el contexto europeo, y crear una unidad dedicada al seguimiento y evaluación de la política europea de I+D, tal vez en colaboración con algunos de nuestros clientes y socios habituales. Con estos elementos, hay que lanzarse a participar en todos los foros y debates que se organizan a nivel europeo, colaborando en la edición de white papers, green papers, informes y recomendaciones, así como en sus grupos de trabajo, y construir una red de contactos potente y a la vez flexible, que incluya universidades y centros de investigación, grandes empresas y PYMEs.

Para terminar, os dejo algunas preguntas: ¿Qué importancia le dáis al lobbying en vuestra organización? ¿Cómo lo lleváis a cabo? ¿Habéis obtenido buenos resultados? ¿Qué pensáis en general de este tipo de práctica?

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viernes, 21 de diciembre de 2007

El pasado jueves 13 de diciembre tuve la oportunidad de participar como ponente en la jornada EuroI+Deas, organizada por AIDO, el Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen, en el Palacio de Congresos de Valencia. La jornada tenía como principal objetivo favorecer la participación de las Pymes en los diferentes programas internacionales de apoyo a la I+D y la innovación, en especial el Séptimo Programa Marco.



Los asistentes pudieron conocer las distintas herramientas que España y la Unión Europea ponen a disposición de las empresas para realizar I+D e incluso seguir un curso acelerado de preparación de propuestas para el Séptimo Programa Marco. En mi ponencia presenté la visión de la economía europea basada en el conocimiento que se desprende de la Estrategia de Lisboa, e intenté explicar de qué hablamos cuando hablamos de competitividad, innovación e I+D y la relación entre ellas, para que sin necesidad de conocer al dedillo todo los programas de ayuda a la I+D tengamos claro cuáles son sus objetivos.

Una de las sesiones más interesantes fue la mesa redonda moderada por D. José María Guijarro, subdirector de AIDO, con el sugerente título “Historias nunca contadas acerca de la participación de empresas españolas en proyectos europeos en cooperación”. En ella, representantes de distintas empresas compartieron su experiencia en proyectos internacionales de I+D y dieron su opinión sobre las oportunidades que ofrece Europa para hacer I+D.

Lo cierto es que las Pymes españolas se encuentran con numerosos problemas a la hora de participar en proyectos europeos de I+D, siendo el primero y más importante de ellos el desconocimiento. En este sentido, las actividades de divulgación como la jornada EuroI+Deas son un elemento clave para superar esta barrera y canalizar el interés y las inquietudes de estas empresas. Eso sí, hay que prestar especial atención a la audiencia que nos dirigimos, comprender bien las necesidades en I+D de las Pymes del sector en el que nos encontramos, y sobre todo saber hacerse entender. De otro modo, corremos el riesgo de que el empresario que se acerca por primera vez al mundo de la I+D colaborativa lo perciba como algo excesivamente complicado, que no está claro que vaya a dar resultados y que requiere una inversión inicial importante, cuanto menos en tiempo.

De hecho, el tamaño es otra de las barreras para muchas Pymes que podrían beneficiarse de la I+D, en realidad microempresas que cuentan con muy pocos empleados y que carecen de los recursos necesarios para dar el salto que supone empezar a hacer I+D. Además, en los sectores tradicionalmente asociados a las Pymes la innovación no forma parte de la actividad empresarial. Realizar I+D se ve como un esfuerzo innecesario de cara a la consecución de objetivos a corto plazo, que son los que más pesan a la hora de hacer el balance anual.

En fin, desde aquí quiero felicitar a AIDO por esta iniciativa y animarles a continuar en esta dirección. Y desearles, cómo no, que de este encuentro salgan un buen número de proyectos europeos de I+D entre sus asociados.

12:40 | gestionado por Óscar David Sánchez | Enviar comentario (1)