Enviado el jueves, 26 de marzo de 2009 8:45
El comité
FAIFE (Freedom of Access to Infomation and Freedom of Expression, Libertad de acceso a la información y libertad de expresión) del
IFLA, (Federación internacional de bibliotecas asociadas), acaba de publicar el informe
Access to libraries and information: Towards a fairer world (Acceso a las bibliotecas y a la información: hacia un mundo más justo), donde se nos recuerda que el problema fundamental del acceso a la información no son tanto los medios o los instrumentos (hace pocos días pudimos ver las coloridas pantallas del
FLEPia de Fujitsu) como las enormes brechas ocasionadas por la desigualdad de oportunidades educativas, políticas y económicas. Las bibliotecas, como dice Jane Duncan, son y deben seguir siendo nuestra "intellectual self-defense", el espacio donde construyamos nuestra estrategia de autodefensa intelectual.

El informe pone de manifiesto que en muchos países y rincones del mundo siguen imperando condiciones de desigualdad radical en el acceso a la información y la cultura que no tienen que ver, única y estrictamente, con la indisponibilidad de medios tecnológicos. Son más acuciantes y difíciles de revertir los vicios políticos y las tradiciones culturales, como cuenta Irina Trushina en
Corruption and transparency in Russia: the anticorruption role of libraries o Kamel Labidi en
Censorship in Arab countries.

Casi todos los autores se ponen de acuerdo, sin embargo, en una cosa: las bibliotecas representan una de las posibles salvaguardas de la diversidad cultural, del acceso igualitario a los frutos del conocimiento humano, en sus diversos soportes, papel y digital, porque se preocupa de conservar las diferentes textualidades que se asocian a distintos universos racionales y se convierten, así -hoy más que nunca-, en una suerte de santuario al margen de los intereses comerciales o políticos, de las concentraciones mediáticas y de las presiones oficiales. "Library and information workers have a key role to play in providing the resources to inform critical thinking", dice Jane Duncan en
On libraries and intellectual self-defense, "los trabajadores de las bibliotecas y los servicios de información juegan un papel central en el aprovisionamiento de los recursos que conforman el pensamiento crítico". En nuestras sociedades, asediadas y asendereadas por intereses contrapuestos y discursos dominantes que utilizan todos los recursos de los medios de comunicación masivos para hacer pasar por normal y desinteresado lo que no es sino ávido y calculador, las bibliotecas deben seguir siendo esos lugares donde cada cual puede llegar a conformarse su propio criterio.