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Crisis, ¿qué crisis?

Enviado el viernes, 20 de marzo de 2009 9:35

No he podido resistir a la tentación de usar el viejo título del LP homónimo de Supertramp para titular el artículo de hoy. Mientras algunos periódicos de tirada nacional suponen que el aumento de la producción bibliográfica y la saturación del mercado editorial sin síntomas inequívocos de salud pujante en tiempos de crisis, otros han comprendido lo que todos los profesionales del libro saben y callan: que la crisis del libro es estructural, que la revolución digital viene, simplemente, a evidenciarla, que el aumento de los ISBN no son más que una desbocada carrera hacia la nada, último estertor de una industria predigital presa de sus propias contradicciones. Crisis, what crisis?


El diario El País publicó ayer una tribuna titulada "Leer en tiempos de tribulación" en el que el periodista anónimo encargado de su redacción ofrecía un panorama casi idílico del libro como refugio en tiempos de riesgos y dificultades. Decía así: "Los efectos de la crisis se expanden por doquier. En los restaurantes con menú de la casa vuelve la jarra de agua del grifo en lugar de la embotellada. Pero hay sectores a los que la recesión les sienta bien, y otros que resisten. [...] Más sorprendente podría parecer que entre los sectores que aguantan figure el del libro. Las estadísticas admiten interpretaciones diversas, pero un punto de partida establecido es que en 2008 se publicaron en España casi 76.000 títulos, un 20% más que el año anterior. Y que no se trata de una rareza hispana lo confirman datos recientes de Francia y Alemania". Confundir cantidad con calidad o con indicio de robustez industrial va más allá de la desinformación para entrar en el terreno de lo desatinado o, pensándolo mejor, quizás en el de la actitud profética que pretende verificar el vaticinio que realiza, en este caso negando la crisis y augurando un futuro editorial dorado.



Por el contrario, por primera vez con la contundencia adecuada, el diario Público publicó ayer un reportaje titulado "La burbuja editorial ya no aguanta más", donde se exponían descarnadamente todas las evidencias que los profesionales conocen, callan y esconden, en la ilusión de que la omisión conlleva la duración: los 76000 títulos que celebra el alborozado periodista de la otra cabecera no son una manifestación de resistencia y vigor sino, más bien, de enloquecida e insensata aceleración. No existen librerías -excepto las virtuales- capaces de acoger ni una décima parte de lo que llega, mucho menos aún de exponerlo con la suficiente duración para que perdure o para que alcance a su lector predilecto, de forma que la inflación de títulos responde, tan sólo, a la necesidad de nutrir el ciclo diabólico de la financiación editorial, que consiste en cobrar por las novedades mientras se paga por las devoluciones, pero ese círculo resulta cada vez más costoso, porque las devoluciones son masivas, los almacenes rebosan de referencias que deben amortizarse contablemente al poco tiempo, las sobretiradas consumen innecesariamente recursos industriales y energéticos escasos y las estadísticas de la compra y lectura de libros decrecen. Así las cosas, la hinchazón editorial es más un síntoma traumatológico que una prueba de lozanía.



Pote Huerta, que celebra ahora quince años de aguerrida independencia editorial, reclama en Público un pacto entre todos los agentes de la cadena de valor editorial. Y es posible que un acercamiento y un acuerdo resuelva problemas puntuales, pero la cuestión parece ir más allá incluso de la buena voluntad negociadora: esta crisis no es coyuntural ni tiene que ver son seísmos financieros si no con el declive y hundimiento de un modelo productivo industrial predigital que acabará, inevitablemente, con parte de los agentes que siguen formando todavía parte de la cadena de valor tradicional. La reconversión será seguramente tanto menos dolorosa cuanto más consciente y rápidamente se asuma, cuanto antes se innove y se utilicen los medios que ponen a nuestro alcance las tecnologías digitales.

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Comentarios

# re: Crisis, ¿qué crisis?

24/03/2009 10:24 por José Antonio Muñoz
Felicidades por el blog...
Sin duda hay un debate que se está exponiendo, básicamente, a través de los medios. Pero como resulta evidente, los profesionales del sector hacen oídos sordos o no se dan por enterados... Hasta ahora han dado la espalda a los paradigmas que imponen las nuevas tecnologías y han ido dejando que fuera creciendo la bola llegando al insostenible momento actual. Posiblemente permanezcan con los brazos cruzados, a la espera de tiempos mejores...
Mala cosa.

# re: Crisis, ¿qué crisis?

27/03/2009 15:16 por Isabel
Las editoriales son conscientes del futuro incierto que se les avecina, pero viven flotando en la inercia de la todavía prosperidad editorial y se niegan al cambio. Y cuando la burbuja estalle los que resistan y sobrevivan serán aquellos que hayan previsto e iniciado nuevos modelos con antelación, se impongan a sus competidores y ofrezcan productos y servicios que se adapten a las nuevas necesidades del público.

# re: Crisis, ¿qué crisis?

29/03/2009 11:45 por Reganosatis
¿ Como se puede hablar de crisis cuando se pagan millones por dar patadas a un balón ?
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