Enviado el viernes, 27 de febrero de 2009 4:19
Recuerdo haber comprado hace muchos años, en la adolescencia, un libro de Hermann Hesse que se titulaba
Lectura para minutos, uno de esos libros de bolsillo de Alianza con una cubiertas alegórica de Daniel Gil (en la séptima reimpresión que yo tengo, no en la actual, que pertenece a la biblioteca Hesse) en la que se recogían aforismos del autor alemán. En el lema de entrada escribía Hesse: "el aforismo es algo así como una piedra preciosa que adquiere más valor por su rareza y sólo causa placer en pequeñas dosis". Puede que eso es lo que tuvieran en mente los creadores de
Dailylit cuando crearon un servicio de lecturas fragmentadas y secuenciadas digitales a medida, concebidas para el apresurado y descentrado hombre contemporáneo.
Dailylit es lo que se ha denominado un nuevo modelo de explotación de contenidos editoriales basado en la fragmentación y secuenciación diaria, es decir, en la posibilidad que ofrece al lector de seleccionar contenidos y de programar cuándo quiere leerlos y durante cuánto tiempo, diariamente. Una especie de "lector" cibernético -tan lejano al de
Bernhard Schlink- que lee en voz alta a su atribulado y apresurado escuchador fracciones de cinco minutos diarios del texto seleccionado (supongo que sin relaciones sensuales después..).


En su campaña de comunicación realzan como positivo lo que algunos otros resaltarían como nocivo: "chispas en tu mente y en tu imaginación con grandes libros e ideas cinco minutos al día". ¿Y el resto del tiempo, se preguntarán otros? Sea como fuere, un agregador de contenidos o RSS informa diariamente al cliente lector de la disponibilidad del contenido, contenido que podrá recibir en cualquier soporte, fijo o móvil, una vez que haya preestablecido el segmento del día en su agenda en el que puede dedicar cinco minutos a que le reconforten con la lectura y le irradien brillantes ideas en el neocórtex.

"Los libros", decía Hesse en
Lecturas para minutos, "no están ahí para hacer aún menos independiente a las personas dependientes, y tampoco para proporcionar una vida ficticia a barata a las personas incapacitadas para la vida. Todo lo contrario: los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y la sirven y le son útiles, y cada hora de lectura que no produce al lector una chispa de fuerza, un presagio de rejuvenecimiento, un aliento de nueva frescura, es tiempo desperdiciado". Quizás estuvieran pensando en eso los creadores de DailyLit cuando hablaban de chispazos. Aunque Hesse dice, también: "La lectura disipada e irreflexiva es como un paseo por un paisaje hermoso con los ojos vendados".
Que cada cual saque sus conclusiones.