Enviado el miércoles, 24 de diciembre de 2008 4:45
Quién sabe qué ocurrirá en el 2009. ¿Se agotará todo el coltán del mundo y regresaremos a una civilización exclusivamente de papel? ¿Llegará la deforestación hasta tal punto que no tengamos pasta con la que hacer libros? ¿Comprará finalmente Planeta al grupo Anaya previa autorización de Hachette? ¿Desembarcará el Kindle entre nosotros o, al menos, vendrá el Sony Reader a convencernos de la delicia de la lectura digital, como ya ha hecho con insignes editores cuyo nombre no mencionaré? ¿Qué le sucederá a nuestro cerebro en esta celérica transformación electrónica? ¿Venderán Alfaguara al mejor postor? ¿Se atreverá alguien, en algún foro oficial de los editores más circunspectos, a nombrar los cambios inevitables que se avecinan en la cadena de valor tradicional? ¿Cuándo veremos los primeros planes en marcha del Observatorio de la Lectura? ¿Cuántos libros me dejarán leer mis hijos, familiares e invitados estas navidades? ¿Tendré fuerza para seguir añadiendo nuevas entradas a este blog de mis desvelos? ¿Abrirá Javier Marías su propio blog? Ies, ui can. A por el 2009, que es impar y cobarde.

(Y sí, me voy aquí de vacaciones, a mi pueblo de adopción, para desolación y descontento de mi creciente legión de entregados lectores)

(Estoy tentado de regalar un libro a quien adivine de qué pueblo se trata).