Hoy día 29 de octubre, a las
18.30 hora local (California), Lawrence Lessig presentará en una fiesta a la que todos estamos invitados su nuevo libro,
Remix: making art and commerce thrive in the hybrid economy, la última y contovertida obra del creador de las licencias Creative Commons, impulsor de la cultura libre y de la reconsideración del alcance excesivo y partidista del copyright. Yo, modestamente, sin fiesta en California (a no ser que mi editor quiera estirarse y nos vayamos todos a
Venice Beach), para celebrar el cumpleaños de este blog, lanzo
Edición 2.0. Sócrates en el hiperespacio, donde se recogen las últimas doscientas entradas publicadas en este espacio, corregidas y reagrupadas temáticamente, con una amplia introducción que trata de explicar el alcance del subtítulo y el hilo conductor de las entradas, con un prólogo de lujo a cargo de
Manuel Rodríguez Rivero y un aparato de consulta revisado y aumentado al final del libro.

Lo primero que choca, que me choca, del libro de Lessig es que haya sido publicado bajo los auspicios de
Penguin USA bajo licencia exclusiva de copyright. Cierto es que en la página que describe el contenido del libro se anuncia su puesta a
disposición futura bajo licencia Creative Commons en un plazo indefinido por medio de otro sello académico editorial. Imagino, y esta es una mera conjetura legal, que en el acuerdo juridico se habrá llegado a establecer un tiempo de embargo suficiente que compense a la editorial de sus esfuerzos económicos (entre ellos, el anticipo y los derechos que Lessig haya podido obtener legítimamente) y que satisfaga al autor, moralmente obligado a liberar, en algún momento, los contenidos originales. De hecho, la modalidad del embargo temporal es una fórmula que utilizan incluso aquellas instituciones que, como el Max Planck Institut o la Fraunhofer Gesselschaft, abogan inequivocamente por el
acceso abierto. Es posible que esa aleación de lícito interés comercial y prurito intelectual por hacer circular masivamente los contenidos, sea una fórmula que sostenga en el futuro muchos de los lanzamientos editoriales, abocados de otra manera a perecer en un ciclo de vida en ningún caso superior a los dos años, con movimientos de stock residuales tras ese plazo temporal.

La originalidad discutida del libro ("El experto en copyright Lessig se copia a sí mismo", reza el título de la crítica publicada en
BusinessWeek), es, seguramente, la de detenerse en los efectos que la aplicación abusiva e indiscriminada del copyright puede llegar a tener sobre la creatividad de una generación de jóvenes cohibidos en el uso de contenidos, de fragmentos de contenidos, que podrían ser legalmente reclamados por un procurador delegado.
Las guerras de Harry Potter pone de manifiesto, por ejemplo, todos los excesos que Rowling y sus jurisconsultos han cometido en relación con las obras lícitamente derivativas de la obra original. Las
amenazas legales contra jóvenes adolescentes emprendidas por la Warner Bross fueron claramente arteras y contestadas, más tardes, por la justicia británica, que obligó a la compañía a retractarse, pero el sobresalto quedó ahí. Lessig dice: "Now I worry about the effect this war is having upon our kids. What is
this war doing to them? Whom is it making them? How is it changing how
they think about normal, right-thinking behavior? What does it mean to
a society when a whole generation is raised as criminals?".

En la portada de mi libro aparece una niña leyendo a la manera tradicional, recostada sobre un árbol, en un día soleado de verano, inmersa en los laberintos de la imaginación, llevada en alzas por Harry Potter a través de las estancias de Hogwarts. En febrero de este año 2008 la editorial
RDR Books, que pretendía publicar un diccionario sobre Harry Potter, publicó un memorandum de alegaciones en el que podía leerse: "[Rowling] appears to claim a monopoly on the right to publish literary
reference guides, and other non-academic research, relating to her own
fiction. This is a right no court has ever recognized. It has little to
recommend it. If accepted, it would dramatically extend the reach of
copyright protection, and eliminate an entire genre of literary
supplements".
Quizás se trate de eso, finalmente, de asegurarnos que nadie pueda arrebatarnos la posibilidad de crear nuevos mundos a partir de una obra precedente, porque el sentido es simplemente inagotable.