Hace ya bastantes años el suplemento cultural del diario
El Mundo realizó una
encuesta entre acreditados editores sobre las estrategias de promoción de la lectura que pondrían en marcha. El más brillante de entre todos fue, a mi juicio, Manuel Borrás, el principal impulsor de la excelsa editorial
Pre-textos. Entre los catorce consejos que desgranó en aquel escrutinio, hablaba de "crear un salón internacional de promoción de la lectura"
, un espacio en el que intercambiar experiencias y poner a punto estrategias efectivas. Ocho años después de su vaticinio o de su proposición, se ha creado una plataforma web internacional denominada
Reading worldwide, que pretende, como en los más celebrados programas de I+D+i, transferir a los países con más rémoras estadísticas, las más contrastadas y mejores estrategias de promoción de la lectura.

Promovida por el
Federal Ministry of Education and Research (BMBF), the
Reading
Foundation (Stiftung Lesen) and the
German Institute for International
Educational Research (DIPF), la plataforma web fue presentada en la ya concluida
Feria del Libro de Frankfurt.

Entre los
países de la Unión Europea que han comenzado a intercambiar datos para enriquecer el alcance de la plataforma, no se encuentra, de momento, España. Quizás una
undécima pregunta a nuestro flamente "Observatorio de la lectura" pudiera ser, precisamente, esa: ¿a qué esperamos para formar parte de esa comunidad internacional de evaluación y valoración de experiencias lectoras? ¿Tan bien nos va que podemos prescindir del conocimiento que la comunidad internacional genera?

Entre nosotros, quizá sea Ramón Flecha el científico más conspicuo y con más proyección internacional a este respecto: partidario de una pedagogía inclusiva, constructura de comunidades de aprendizaje que a nadie excluyan, trabaja comandando desde hace años el proyecto
INCLU-ED. Strategies for inclusion and social cohesion in Europe from education, consciente de que las desigualdades deben corregirse mediante estrategias políticas que encarnen las conclusiones a las que los científicos lleguen.

La promoción de la
lectura dialógica desde el aula de primaria es una de las estrategias más importantes para combatir las deficiencias y desigualdades familiares que lastran los procesos de aprendizaje de muchos niños y, en consecuencia, su futuro personal y profesional. Imbricar los descubrimientos científicos en políticas educativas eficientes de espectro internacional es, qué duda cabe, una de las principales aportaciones y objetivos de esta nueva plataforma internacional por la lectura que hace tanto tiempo reclamaba Manuel Borrás y que hoy parece necesario volver a reivindicar.