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martes, 30 de septiembre de 2008

Según Janez Potočnik, Comisario Europeo de Ciencia e Investigación, «si aspiramos a alcanzar las ambiciones recogidas en la Agenda de Lisboa y a hacer del Espacio Europeo de Investigación una realidad, debemos liberar el potencial de nuestros excelentes investigadores. Las obsoletas legislaciones y prácticas nacionales obligan a muchos de ellos a esperar demasiado tiempo para convertirse en investigadores independientes por sus propios méritos. Nuestro proyecto consiste en crear una «quinta libertad», la libertad de conocimiento, merced a la cual los estudiantes, los científicos y los docentes universitarios podrán evolucionar en un dinámico mercado de trabajo europeo y hallar oportunidades en distintos centros de investigación, sectores y países a lo largo de todas las fases de sus carreras. Está en juego la posibilidad de que Europa mantenga y consolide a largo plazo su posición como polo de I+D de categoría mundial.



Yo, personalmente, no llamaría quinta libertad a la que protege y estimula la libre circulación del conocimiento. Antes bien, la convertiría, si de mi dependiera, en la primera. Este blog, más allá de lo que pueda parecer, no trata de artilugios ni de comercio de libro ni de las cuitas del oficio de editor, no. Este blog trata de la cultura escrita y de cómo nos encontramos en un momento de profunda transformación en sus maneras de concebirla, difundirla y disfrutarla, y, en consecuencia, de las condiciones indispensables para que el los contenidos y el conocimiento que pueda atesorar, circulen libremente con todas las garantías que los Estados de derecho ofrecen.



Todo esto viene a colación por la noticia que ayer, tras el atentado, saltó a varios medios de comunicación: la editorial Gibson Square en la persona de su propietario, Martin Rynja, ha padecido un ataque incendario en su domicilio-editorial por parte de tres jóvenes fundamentalistas islámicos, azuzados por la fogosidad cómplice de la clerecía musulmana.



La supuesta razón del ataque es vieja como la intolerancia: el argumento de un libro incomoda a los fieles de una determinada religión, que consideran irrespetuoso o inadecuado el tratamiento que se da a una de las personalidades en las que sus creencias se encarnan, y eso es suficiente para eliminar a quien las crea o las difunde. En España somos expertos históricos en la materia, gracias a la Inquisición y a la quema recurrente de libros hasta nuestros más recientes días, como nos recordaba no hace demasiado Manuel Rivas en Los libros arden mal. Francisco Jiménez de Cisneros, un cardenal de nuestra escudería nacional, quemó aproximadamente un millón de libros en el siglo XV, y en Salamanca el inquisidor de inquisidores Torquemada organizó una quema selectiva en el Monasterio de San Esteban, a mayor gloria de la ortodoxia católica. Con esos antecedentes, deberíamos haber desarrollado una especial sensibilidad ante todo lo que atente contra la primera o la quinta de las libertades sobre la que la circulación del conocimiento y las ideas está asentada.



La edición debe de ser, a mi juicio, baluarte inamovible de esa quinta libertad, y quienes lo que creemos no podemos hacer otra cosa que persistir en la actitud del audaz editor inglés. Una de las divisas y cometidos principales del International PEN es, precisamente, la de promover y garantizar la libertad de expresión en cualquier circunstancia y condición, porque es el fundamento sin el cual todos estaríamos a merced de la iniquidad y la estulticia de quienes dan bombas por ideas. Por eso me parece mezquina y cobarde la retirada de Random House, que prefirió desistir de sus derechos (un anticipo de 100.000 dólares) cuando supo que la amenaza de los delirantes podría alcanzarles:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el derecho a no ser molestado a causa de sus opiniones, a investigar y a recibir informaciones y opiniones, y a difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Promovamos la quinta libertad y hagamos de la edición su baluarte.

10:28 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (0)