Enviado el lunes, 15 de septiembre de 2008 11:18
No hay ninguna tecnología que haya sido adoptada en la historia de la humanidad que haya sido asumida y haya perdurado si previamente no ha existido una necesidad estructural presentida o evidente a la que haya podido satisfacer de una manera más completa, sencilla y eficaz que las anteriores. Partiendo de esa base sociológica elemental, cuando discutimos sobre los soportes electrónicos del futuro y los futuros posibles del libro, siempre existirá una ranura por la que podrán colarse las conjeturas, porque aunque el propósito de este blog sea elucubrar con fundamento sobre la evolución de la cultura escrita, no siempre es fácil escapar a las premoniciones o a las conjeturas. ¿Será la tecnología
OLED (Organic Light-Emitting Diode), el diodo orgánico de emisión de luz construido a partir de polimeros, la que acabe sustituyendo cualquier otro soporte conocido, incluido el papel?

Quizás -vaya por delante la primera de las conjeturas incontrastables- algún día del futuro próximo todos los libros acaben construyéndose así:
Quizás algún día en un futuro no demasiado lejano, la mayoría de los dispositivos que manejamos -desde un libro hasta un teléfono, una cámara o una pantalla de televisión-, adopten este suporte plástico y ultrafino como el transmisor y difusor de cualquier clase de contenido emitido digitalmente.
Quizás, cuando poseamos la capacidad de generar industrialmente este nuevo soporte a un precio asequible y cuando su durabilidad y funcionamiento se hayan constrastado lo suficiente, sustituyan -por su ligereza, versatilidad, prestaciones y capacidad de interacción y almacenamiento- cualquier soporte pasado, convertido ya en pieza de museo o en antigualla de coleccionista. Incluso el tacto de estas hojas desplegables no es el de las pantallas plásticas y duras que conocemos hoy sino, más bien, el de un papel o cartón plastificado que hubiéramos cubierto -como en el colegio- para protegerlo del deterioro. ¿No cabría conjeturar, incluso para los que pensamos que el libro en papel sigue siendo el interfaz más perfecto hasta ahora inventado para acoger textos de ficción en los que el lector se sumerja o se abisme sin necesidad de nada exterior a él, que la pasta de polimero acabe sustituyendo, en un futuro no demasiado lejano, a la pasta de celulosa? Conjeturas digitales…