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Sócrates contra los Cyborgs

Enviado el jueves, 04 de septiembre de 2008 12:21

Este verano confieso haber intentado practicar la desconexión integral: nada de móviles, nada de ordenador ni, mucho menos, correo electrónico. Lo mejor, el sosiego que se obtiene cuando logra superarse el mono provocado por la infoxicación previa; lo peor, que he perdido la mayor parte de mi memoria. A poco que uno se pare a pensar, se dará cuenta que su memoria se encuentra ya repartida entre un conjunto de dispositivos digitales que, en muchas ocasiones, ni siquiera le pertenecen, que su memoria está depositada en plataformas virtuales que no sabe dónde se encuentran ni, mucho menos, quién las administra. Mi memoria -ya nos lo advirtió Sócrates cuando se inventó el alfabeto y los soportes para registrarlo: "ella" -decía el filósofo griego refiriéndose al infernal invento- " no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño, abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu". Me reconozco plenamente como Cyborg,  como un organismo que ha confiado gran parte de su memoria a dispositivos cibernéticos.

Es posible que, para remediar la desmemoria generada por el exceso de uso de los dispositivos digitales, no quede más remedio que usar más software y nuevos dispositivos. Este verano IBM ha lanzado un software denominado Pensive (Personal Memory Organizer), que promete que "todo pueda ser recordado", o que "todo sea susceptible de ser recordado", así traduzco yo el eslogan "everything becomes memorable". La desmemoria, por tanto, debe combartirse, paradójicamente, con más desmemoria. No queda sino aceptar nuestro destino como cyborgs por tanto.

De hecho, los neurocientíficos ya han demostrado que los jóvenes (entre los que pienso seguir contándome hasta los 60) son capaces de recordar en mucha menor medida los nombres de sus allegados, compañeros o amigos que personas de mayor edad. Mucho menos aún, sus números de teléfono, correos electrónicos o fechas de cumpleaños. Ian Roberston, director del Instituto de Neurociencia del Trinity College de Dublin, investigó en el verano del 2007 el comportamiento de 3000 personas ante la obligación de recordar datos tan triviales como los apuntados, y la conclusión fue incontestable: menos del 40% de los jóvenes por debajo de los 30 años recordaba los datos solicitados, mientras más del 87% de los encuestados por encima de los 50 años, podía hacerlo.



Uno de los inventores de la muleta mnemotécnica, el Dr. Yaakov Navon, investigador principal de los laboratorios "Hafia Research Lab", dice al respecto:

This is like having a personal assistant for your memory … Our daily routines are overflowing with situations where we gain new information through meetings, advertisements, conferences, events, surfing the web, or even window shopping. Instead of going home and using a general web search to find that information, PENSIEVE helps the brain recall those everyday things you might normally forget.


Puede que perder por completo la memoria de lo cotidiano confiándolo a un dispositivo cibernético externo (o no tan externo, parte ya de nosotros aunque no se haya integrado todavía físicamente de forma completa), sea incluso bueno -como la viñeta nos insinúa-, pero no sé por qué cada vez me siento más Cyborg y, sin embargo, más cerca de Sócrates...


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Comentarios

# re: Sócrates contra los Cyborgs

08/09/2008 6:22 por luis
Bueno, Sócrates siempre fue bastante remiso al cambio. Tanto como Bernaubeu, que dijo que las emisiones de radio de los partidos iban a dejar los estadios vacíos.

un saludo
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