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Lucía y el Ulises

Enviado el jueves, 03 de julio de 2008 13:08

Que levante la mano quien haya podido concluir el Ulises de un tirón. Que la levante ahora quien lo haya conseguido en aproximaciones sucesivas, y haya conseguido finalizarlo, boqueante, al decimoquinto intento. Que la levanten ahora la legión de lectores curtidos -entre los que me reivindico- que no hayan alcanzado su cumbre, que hayan sido derrotados, una y otra vez, por las ventiscas verbales, las tormentas de palabras, las precipitaciones de adejtivos... Una cumbre indiscutible de la literatura, la cumbre del canon literario, inmarcesible, incluso, para los más avezados escaladores, que se enfrentan una y otra vez a sus escarpaduras sin coronar nunca su cima. La lectura, muchas veces, se comprende como un combate singular entre una persona y un texto, pero puede ser que, tal como nos enseñan los especialistas en lectura dialógica, para que podamos coronar la cúspide del Ulises, necesitemos la ayuda de varios campamentos base, de unos cuantos sherpas, y de una cordada de escaladores que nos empujen a la cima.

En una obra que debería relanzarse, Compartiendo palabras. El aprendizaje de las personas adultas a través del diálogo, Ramón Flecha nos relataba, entre otras muchas cosas, cómo adultos funcionalmente analfabetos, aprendían a leer dentro de una comunidad lectora, en una tertulia literaria dialógica, dialogada, y se convertían en expertos degustadores del Ulises y de obras de complejidad equiparable, como El proceso. El secreto para que personas sin competencias lectoras previas se convirtieran en los Edmund Hillary de ese Everest literario, no era otra que leer un fragmento en solitario, releerlo en compañía de otros lectores, comentarlo, discutirlo, analizarlo, despiezarlo, hasta abrir una nueva ruta o una nueva vía a través de las palabras. La lectora que se convirtió, al menos, en la Tenzing Norgay de Hillary, no se llamaba Lucía, pero es que yo no quería ser menos que Julio Medem, por lo menos titulando.



Las formidables consecuciones del método de la lectura dialógica, como verdadero desencadenante de un interés desconocido por la lectura y por las competencias necesarias para disfrutar de ella, no se aplican, exclusivamente, a comunidades de lectores adultos analfabetos. Al contrario, su verdadero campo de aplicación es el de la primeria y la secundaria, en niños y jóvenes cuyas familias no pudieron dotarles, precisamente, de las competencias necesarias para desarrollarse como lectores, que no pudieron dotarles del capital cultural que predispone al disfrute de los libros, que no disponían de los títulos escolares que sus hijos, tal como la sociología de la cultura constata, heredan y reproducen. Durante mucho tiempo Pierre Bourdieu clamó por el desarrollo de políticas educativas que hicieran universalmente accesibles los bienes culturales más universales, pero el posibilismo mezquino de la política cotidiana lo redujo a una alfabetización deficiente que sigue dividiendo a los jóvenes entre culturalmente dotados y culturalmente desprovistos.



El ejemplo de Lucía y de los Clubs de lectura de las Bibliotecas Públicas de Barcelona y, sobre todo, de comunidades escolares como el CEIP Dr. Fleming en Viladecans o el Colegio La Paz en Albacete o, también, la fascinante evolución del CRA Ariño-Alloza en la provincia de Teruel, nos muestran que cuando se construyen comunidades de aprendizaje en las que se integran todos los agentes que influyen en los procesos de aprendizaje (familiares, adultos, colaboradores, voluntarios, profesores, etc.), a la manera de un contexto familiar extendido que en su momento les faltó, y se propicia el cultivo y la extensión del hábito de la lectura en cualquier ámbito, no estrictamente el escolar, las competencias lectoras se desarrollan acelerada y exitosamente.



Quizás el año que viene podamos quedar todos en el Bloomsday, y celebrarlo con Lucía.

Pd. ¿puede alguien del Observatorio de la lectura tomar nota, por favor?

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Comentarios

# re: Lucía y el Ulises

03/07/2008 13:58 por Alber
Perdón, porque me temo que en este contexto va a sonar jactancioso (que manda huevos) pero yo me leído el Ulises de Joyce sin demasiados problemas. No voy a decir que de un tirón, pero vamos, tan ricamente. No tengo ni la más remota idea de qué es la lectura dialógica (ni falta que hace) pero es obvio que determinados productos culturales no son accesibles si no has superado antes varios campos-base y has pasado suficiente tiempo aclimatándote en ellos. Uno no lee el Ulises de buenas a primeras y lo comprende tan ricamente. Como uno tampoco se enfrenta a un Rothko sin saber hacer la o con un canuto y aprehende toda su belleza en lo que tarda en sacarse la cera de los oídos.

Y, sinceramente, dudo mucho que exista una técnica que convierta a personas sin competencias lectoras previas en lectoras de alta literatura. Técnicas, quiero decir, al margen de la clásica de toda la vida: leer libros, cuantos más mejor, reflexionar sobre ellos e interiorizarlos de forma única e individual. Lo demás suena demasiado new age...

# re: Lucía y el Ulises

03/07/2008 23:15 por gabriel
o de old fashion... las habilidades para aprehender un conocimiento no solo se alimentan del paper y de la lectura. Existe muchas culturas y hubo muchas culturas que su transmision de conocimiento ha sido por medio oral. desde el tramisor del conocimiento cashinagua o lo que sea, hasta la misma labor del profesor que en muchos de los casos sale del texto para exponerse en catedra a los estudiantes. y entre los mismos estudiantes comentan o critican lo que ha dicho el profesor en sus clases... no nesariamente tocando el cuaderno de apuntes. tambien hay casos en que la oralidad se ha trasmitido y retrasmintido desde lo leido y comentado a lo pansado y luego retransmitido al texto. El caso borges.
si bien tampoco quien lee una vez puede tener tener una competencia lectora para enfrentarse quienes pueden leer o releer varias veces los libro, no debes exigir de una quienes escuchan o desgloza lo dicho, una competencia similar a la de borges de un totazo.

Por otra parte el proyeco me parece interesante....

# re: Lucía y el Ulises

04/07/2008 10:06 por R
Actualmente disponemos de excelentes bibliotecas, una facilidad de acceso a la información increíble, una vida cultural dificilmente abarcable si a alguien le interesa de veras "culturizarse"... pero aquí está de nuevo Joaquín, cargado de sociología de la cultura y opinando bajo el peso de ese “saber”... Ni que decir tiene que es totalmente coherente en lo que dice y no se le puede negar nada pero cuando se habla “presionado” todo sale torcido y cualquier cosa que se salga del tiesto de la sociología inevitablemente termina apareciendo ante sus ojos en un merendero (aunque no tenga nada que ver con esto, me pregunto que pensará Joaquín del poco científico “manda huevos” escrito más arriba).

En todo lo que escribe hace siempre lo mismo: primero, sociologiza y luego, como no quiere que se caigan los palos del sombrajo no queda más remedio que sostener que la verdad es sociológica... Existe una verdad sin adjetivos con el sufijo “…lógico” que tiene en cuenta a la sociología y al resto de ciencias pero no las eleva de categoría al plantearlas como el único terreno desde el que se puede discutir sino que, en todo caso, intenta ser fiel a lo que ellas son porque sin su voz esa verdad ni es cierta ni es nada. ¿A quien le importa? Aquí a nadie y repetirlo una vez más en este comentario me coloca dentro del grupo de los ingenuos a mí tambien pero espero que se me permita al menos expresar mi opinión. Puedes borrarme si quieres, Joaquín, pero si lo haces me seguirás demostrando que, a pesar de llevar varios años con este blog, no has entendido todavía lo que supone publicar algo en internet así como una actitud que no te deja precisamente en un buen lugar

Un siempre fiel lector

# re: Lucía y el Ulises

05/07/2008 11:45 por Joaqun Rodrguez
Amigo R,

tus comentarios me parecen no solamente improcedentes, porque un blog no es un espacio para el mero intercambio de opiniones desinformadas, sino, sobre todo, incoherentes, abstrusos y legos por completo en todo lo que ataña a las ciencias sociales. A eso añado el uso de un vocabulario impropio de una discusión que se pretenda científica y, también, el apocamiento y retractación de no identificarte ni dejar tu correo electrónico, que es lo primero que uno hace cuando pretende sostener un punto de vista, suma de elementos que me darían argumentos suficientes para borrar tu comentario, efectivamente, porque como autor, editor y moderador de una discusión que se pretende seria y respetuosa, la tuya no cuadra en absoluto con esas directrices. La dejaré, sin embargo, como ejemplo de lo que no quisiera que este blog fuera nunca.
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