Algunas de las pequeñas editoriales independientes más prometedoras del panorama editorial español han pensado que la supervivencia pasa por el asociacionismo y la suma de fuerzas e intereses, por la adición de sus respectivas propuestas para que los lectores dispongan, de un solo vistazo, de la rica variedad de sus catálogos.
Contexto, nombre de la asociación y nombre, también, de la revista o boletín con el que se dan a conocer, agrupa a Libros del Asteroide, Barataria, Impedimenta, Nórdica, Global Rythm y Sexto Piso. No es el primer intento de que la excelencia independiente ocupe el lugar que le corresponde en las librerías. El malogrado
Rincón de la bibliodiversidad que promovieron algunos editores y algunos libreros, en justa complicidad, deja paso ahora a otras iniciativas, donde la pujanza y la fuerza de los pequeños se deja notar de nuevo.

Contexto suma a editoriales jóvenes e independientes cuyo denominador común es el rescate, estrategia inteligente porque resulta al tiempo más económica -el dominio público no devenga derechos- y mejor contrastada -porque son títulos de los que, aunque estuvieran olvidados, contamos con la opinión acreditada de quienes los leyeron en su tiempo. No están todos los que son -Gadir, MonoAzul o Melusina me vienen a la memoria-, pero son todos los que están, qué duda cabe. Los pequeños buscan en los resquicios de la gran literatura para proponer a los grandes lectores las exquisiteces injstamente olvidadas en los estantes de las bibliotecas, y en esa estrategia de recuperación tienen al mismo tiempo su fortaleza y su debilidad, porque como sabuesos pacientes que son, escudriñan todos los rincones concebibles y encuentran golosinas relegadas, pero todos practican la misma caza y la misma estrategia de acecho, y puede que el lector normal no distinga demasiado bien en qué se diferencias unas de otras. El riesgo por sumar nuevos nombres de autores contemporáneos a los reconquistados, es una estrategia que alguna de las mencionadas y no asociadas han comenzado ya a practicar como estrategia complementaria.

Mientras tanto, los libreros también se mueven: algunos pequeños libreros independientes, gladiadores del libro, siguen resguardando su insumisión con ahinco, y pretenden hacer llegar a los lectores los mejores libros de los editores independientes, esos libros que no son pasajeros ni están sometidos a los caprichosos vaivenes de la moda, los
libros que dejan huella. La complicidad estructural entre los pequeños e indpendientes, que comprenden el negocio y la aventura del libro de la misma manera, como profesión e industria al mismo tiempo que como vocación y afición, se compinchan para pactar unas condiciones de exhibición, rotación y atención distintas a las que las superficies más mercantilizadas les dispensarían.

Las bibliotecas, por su parte, algunas al menos, asumen el papel determinante para la promoción de la lectura que todas deberían tener, impulsando la devoción por los libros desde la base, potenciando el encuentro y el diálogo como crisol de nuevos y mejores lectores. He tenido
hace pocos días la oportunidad de conocer el sorprendente trabajo de las
Bibliotecas de Barcelona en el respaldo y patrocinio de multitud de
clubs de lectura que unen los intereses y las fuerzas de los lectores, compinchados, también, con la literatura más sabrosa y los editores que saben servirla.

Esta red intangible de editores independientes, libreros comprometidos y lectores dedicados, es, en buena medida, la que sigue haciendo posible el renovado milagro de la lectura y la que representa, unida, la fuerza de los pequeños.