El
International Digital Publishing Forum anunció a finales del año 2007 que elevaba a categoría de estándar industrial el formato
Open Publication Structure (OPS 2.0) para publicaciones digitales. Esta organización se dio como mandato fundacional la generación de estándares abiertos para que todos los agentes de la industria editorial implicados en la creación, comercialización y distribución de contenidos digitales pudieran beneficiarse. Un mes después de ese anuncio, aproximadamente, Amazon lanzó el Kindle, un libro electrónico que, en contra de la economía de la agregación y la cooperación interesada que fomentan otros grandes operadores de la red (Google es el mejor ejemplo), se basa en un software propietario e incompatible, seguro de su autosuficiencia.

Mientras Amazon confía en que la monstruosa dimensión de su catálogo convenza a los editores de la conveniencia de adaptarse, en exclusividad, al formato propietario del Kindle, Sony practica con su
Reader la política contraria, la conformidad con los estándares propuestos por el IDPF, el denominado formato epub (compuesto de la agregación, a su vez, de tres estándares: el
Open Publication Structure
(OPS), el
Open Packaging Format
(OPF) y el
Open Container Format (OCF)).

La guerra de los formatos enfrenta, por tanto, a la segunda mayor librería virtual del mundo (la primera parece seguir siendo la red constituida por
Abebooks) y su
músculo comercial creciente, con el fabricante del único soporte de lectura electrónica dedicado que puede competir con el Kindle, Sony, a quien, al menos en este caso, los grandes conglomerados editoriales ven con buenos ojos porque les garantiza, al menos, la independencia respecto a Amazon.

El dilema, claro está, es el de vincularse en exclusividad con un gigante de la comercialización y distribución online de libros que puede alcanzar cifras de venta que justifiquen esa ligazón inviolable con un solo formato, o arriesgarse a ensayar con formatos abiertos que puedan ser utilizados en cualquier soporte que quiera implementarlos aun cuando su comercialización y distribuición no estén garantizadas. Para este próximo otoño, que se anuncia caliente (digitalmente hablando),
Penguin y Harper Collins han anunciado que lanzarán sus novedades, simultáneamente, en papel y en formato digital, ateniéndose éste último al formato epub. Mientras tanto,
Hachette
Group USA, Macmillan y Random House desojan la margarita, pero todo apunta a que se decantarán, finalmente, por la independencia y la apertura.
Y la guerra no acaba aquí porque, al calor de los formatos y las apuestas comerciales, se debate arduamente sobre los derechos... pero de eso ya hablaré mañana.