Enviado el lunes, 31 de marzo de 2008 8:26
Publishers Weekly, la revista profesional del mundo editorial más famosa de los Estados Unidos, ha publicado esta semana una alerta, un aviso sobre las
prácticas monopolísticas de Amazon, sobre su más reciente estrategia para intentar acaparar todas las dimensiones del mercado digital del libro, algo bueno para el gigante norteamericano, pero algo dudosamente positivo para los editores y los lectores.

Amazon pretende afianzar su posición de fuerza en el mercado digital no solamente mediante el Kindle, que reproduce el modelo de negocio de ITunes al distribuir a través de un solo soporte propietario todos los contenidos que su almacen virtual contiene, sino, también, mediante la prescripción a todos los editores del uso obligatorio de
BookSurge, una imprenta digital o bajo demanda que producirá todos los libros de los editores que quieran acogerse a los beneficios que la comercialización a través de Amazon pueda ofrecer.

Ni los editores ni los
escritores norteamericanos parecen excesivamente contentos con un mandato que pretende que todos los contenidos que se adquieran en formato analógico y que requieran, por tanto, de impresión, sean producidos, en exclusividad, por una empresa propiedad de Amazon, evitando de esa manera cualquier clase de competencia (como la que podía ejercer hasta ahora, por ejemplo,
Lightning Source) y robusteciendo un modelo de negocio monopolístico y clausurado sobre sí mismo, al convertirse, de hecho, en el único distribuidor de los contenidos que vende, digitalmente, sea en un soporte estrictamente digital, como el Kindle, sea mediante la impresión digital en papel.

El
Wall Street Journal publicó el sábado un artículo titulado
Amazon tightens grip on printing en el que deja entrever cuál será el siguiente paso en la estrategia de perfecta integración vertical de todos los servicios de Amazon: la compra de
Audible Inc., una empresa dedicada a la generación y venta de libros electrónicos que se convertirá en el canal único de distribución de contenidos sonoros de Amazon.

En esta magistral maniobra de integración amazónica, ¿ganamos o perdemos?: me parece indiscutible que la existencia de un sólo soporte y un sólo formato es, a la larga, mala para los lectores; la fijación de precios a la baja que Amazon a forzado para la distribución de los libros electrónicos puede tener consecuencias a medio y largo plazo de la misma naturaleza que las produjo la admisión del precio libre en el Reino Unido: cierre de librerías independientes incapaces de soportar la competencia; reducción de la oferta editorial al no existir puntos de venta e incremento final de los precios al existir, tan solo, unos pocos distribuidores masivos; el hecho, finalmente, de que solamente exista un canal para la impresión bajo demanda, forzoso y de obligado cumplimiento, será igualmente desfavorable para los editores, que no podrán negociar sus precios de producción al venir impuestos por el mayorista que los distribuye.
De momento, por aquí, no parece avistarse en el horizonte una invasión amazónica.