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jueves, 27 de marzo de 2008

En la Feria del Libro de Leipzig, que terminó el 16 de marzo y que está recobrando el auge de sus orígenes dieciochescos, posee un importante apartado dedicado a la entrega de premios, en principio de la industria editorial alemana, pero abiertos, en uno de sus capítulos, a los Libros más bellos del mundo, y por mucho que uno tenga ciertas afinidades digitales y practique la vida virtual, no deja de tener su corazoncito analógico de papel.



Los dos premios de este año, concedidos por la Comisión de la UNESCO alemana, han ido a parar a dos rincones insospechados del mundo, al menos para mí, que aunque soy un apasionado del diseño editorial no tengo un conocimiento exhaustivo de autores y tendencias: la "Letra de Oro", concedida por la Stiftung Buchkunst (la Fundación del Libro artístico) ha ido a parar este año a Venezuela, al libro Geohistoria de la sensibilidad en Venezuela, de Pedro Cunil, diseñado por Álvaro Sotillo, Gabriela Fontanillas y Luis Giraldo.



Un prodigio de equilibrio tipográfico y de exquista ilustración:



La Medalla de Oro ha ido a parar a un libro chino, Hormigas, un canto minimalista a la belleza de la naturaleza con toda la delicadeza y sensibilidad de las culturas orientales:








"Un bello libro", decía Lao-Tse, tan a propósito en esta ocasión, "es como una mariposa. Se posa con ligereza sobre nuestra mano, nos lleva embargados de una flor a otra, y nos permite vislumbrar el cielo".

7:53 | gestionado por Joaquín Rodríguez | Enviar comentario (0)