Dicen que
Milton Friedman, líder de la Escuela de Chicago y paladín del libre mercado (Premio Nobel, entre otras cosas, por sus análisis en torno a los usos y pautas del consumo), decía que "no existe algo así como una comida gratuita", descreyendo de la posibilidad misma de que nada careciera de precio. Si hoy levantara la cabeza, tendrían que quitarle el Nobel.
Chris Anderson, el autor de la afamada (y, por otra parte, obvia) teoría de la
larga cola, redactor de la revista
Wired, lanza un nuevo libro,
Free.
Why $ 0.00 is the future of business, en el que se empeña en llevarle la contraria a Milton Friedman y a los agoreros que se aferran a las evidencias de un modelo económico periclitado. Para ser justo en cualquier caso con el acreditado economista, quizás fuera impredecible en su época que los costes derivados del almacenamiento, el procesamiento y las comunicaciones tenderían y se convertirían en 0.

En el nuevo entorno digital que nos movemos el paradigma de la explotación cabal de sus posiblidades es Google: si la expansión incontrolada y gigantesca de la información nos ha llevado a que la atención sea cada vez un bien más escaso y si esa misma proliferación de autores y contenidos, propiciada por la democratización del acceso, ha hecho más necesaria que nunca la acreditación, la reputación contrastada que nos avale la calidad de lo que consultamos, Google ha desarrollado dos aplicaciones capaces de medir, de alguna manera, por muy insatisfactoria e incompletas que sean, esas magnitudes aparentemente intangibles: mediante el uso de
Google Analytics puede conocerse el tráfico que arriba y atraviesa una página y mediante el
Page Rank, podemos saber cuál es su situación, su jerarquía. Esos dos índices pueden, de hecho, convertirse o traducirse en dinero, mediante la inclusión de
Add Words, anuncios clasificados y contextuales que buscan el arrimo de las páginas, a su vez, más prestigiosas. La fórmula es "atención" + "reputación" = "publicidad". Los servicios que Google (o, en realidad ya, cualquier otro proveedor) proporciona son, todos lo sabemos, gratuitos, y nadie o casi nadie -por mucho que Google venda servicios y software profesional para empresas- estaría dispuestos a pagar por ellos, algo que, paradójicamente, ha llegado a parecernos normal.

El
New York Times, igual que ahora
El País (y antes la radio y la televisión), han liberado sus hemerotecas y sus números diarios, una vez que el comportamiento de los usuarios, reticentes al pago, y los ingresos publicitarios, cada vez más cuantiosos, han planteado una ecuación sencilla de resolver: cuanto más se expongan los contenidos a la mirada del lector, más ingresos potenciales podrán producirse. En realidad, los medios escritos y audiovisuales eran previamente expertos en lo que se ha dado en llamar "el sistema de las tres partes": un tercer grupo, en este caso los anunciantes, está dispuesto a subvencionar un mercado creado mediante el intercambio libre entre dos grupos preexistentes. La prensa (la televisión, la radio) vende lectores a los anunciantes, y cualquiera que haya trabajado en un periódico sabe que el imperativo del espacio publicitario llega a mandar sobre el espacio dedicado a los contenidos.
Existe, dicho sea de paso, una especie de rubición psicológico que separa de manera invisible la gratuidad del micropago -muchos medios escritos podrían acreditarlo-, de manera que solamente una de cada cien personas que consulta una web que incluya esa opción estaría dispuesta a abonar el precio que se le pide, de ahí el fracaso estrepitoso de esa opción aparentemente benigna.

En Brasil, Sao Paulo, existe un grupo musical muy famoso, la
Banda Calypso, que distribuye entre los vendedores de la calle, días antes de que se celebren sus conciertos en cualquiera de las ciudades del país, miles de CDs gratuitos para que los comerciantes callejeros se lucren con la venta y ellos, indirectamente, de la publicidad que cosecharán para la venta de entradas de los recitales que darán. Un buen negocio para todo el mundo, basado, otra vez, en la gratuidad.
Por resumir, Anderson identifica seis grandes modelos de negocio en la web, que tan solo enumero, sin describir sus características, que pueden encontrarse en su artículo de Wired:
1. Freemium (el software y los servicios asociados son gratuitos, también algún contenidos, para usuarios de las versiones básicas);
2. Advertising (el contenido, los servicios, el software y más cosas son gratuitos para cualquiera);
3. Cross-subsidies (cualquier producto que implique el pago por algo más, para cualqueira que estuviera dispuesta a pagar, eventualmente, por algo);
4. Zero maginal cost (las cosas pueden ser distribuidas sin costes apreciables a todo el mundo);
5. Labor exchange (los sitios webs y los servicios que ofrecen son gratuitos, para cualquier usuario, ya que el acto de usar estos sitios y servicios genera alguna clase de valor);
6. Gift economy (todo es gratis en la economía del don, como lo demuestra el software libre o el cotenido generado por otros usuarios).
Un solo apunte más, para quien haya llegado valerosamente hasta aquí: el libro de Chris Anderson,
Free. Why $ 0.00 is the future of business, será publicado en 2009 por la editorial
Hyperion, que no parece tener la intención de ofrecerlo, al menos de momento, gratuitamente. Tendremos que pensar entre todos, si cabe, con ayuda del
wiki de Wired, un modelo de negocio para nuestro querido objeto, el libro.